El 27 de diciembre de 1945 se inició la producción en serie del Volkswagen Tipo 1, conocido en muchos países como Escarabajo. Este fue, según la propia marca, el verdadero comienzo de la exitosa historia de Volkswagen.
El modelo diseñado por Ferdinand Porsche y que había sido planeado originalmente como un proyecto, sufrió un retraso puesto que a partir de 1939 la planta de Wolfsburgo se reenfocó en la producción armamentística. Hasta el final de la II Guerra Mundial, solo 630 unidades del modelo rebautizado en 1938 como KdF-Wagen habían salido del complejo de Volkswagen.
El hito se dio bajo la administración fiduciaria de Volkswagenwerk GmbH, adquirida por el Gobierno Militar Británico en junio de 1945. Los británicos tenían la intención de utilizar el Tipo 1 para tareas de urgencias y necesidades de transporte dentro de su zona de ocupación.
Fue la visión de futuro del Mayor Ivan Hirst que hizo posible iniciar la producción de automóviles en los años de racionamiento y en condiciones dominadas por la escasez. Con su entusiasmo por la tecnología y los automóviles, el también ingeniero logró transformar la antigua planta de armamento en una empresa industrial civil en un plazo de tiempo impresionantemente corto.
El Gobierno Militar Británico ya había solicitado un pedido de 20 mil Volkswagen Beetle en agosto de 1945. El inicio de la producción era una señal visible de un nuevo comienzo. Este plan estaba en línea con la política británica para Alemania, que vio la seguridad financiera y las perspectivas futuras de la población como elementos clave en el desarrollo de estructuras democráticas.
No obstante, existían problemas considerables para suministrar alimentos y espacios de vivienda para la fuerza trabajadora, asimismo, la producción se veía obstaculizada por cuellos de botella en el abastecimiento de materias primas. A pesar de estas difíciles condiciones, el primer Escarabajo salió de la línea de producción pocos días después de Navidad. A fines de 1945, se habían logrado producir un total de 55 unidades.
Desde 1946, hasta la reforma monetaria, se fabricaron alrededor de mil vehículos por mes. No fue posible producir más debido a la escasez de materiales y el racionamiento, así como también por la falta de personal.
Los fideicomisos responsables de la empresa establecieron un sistema de ventas y un servicio de postventa y comenzaron a exportar el Volkswagen en 1947, asimismo sentaron las bases para un mayor crecimiento en el otoño de 1949.
La decisión de desarrollar una fábrica civil y comenzar la producción en serie del Tipo 1 fue el punto de partida de una historia de éxito única. Gracias al reinicio temprano, Volkswagenwerk GmbH obtuvo una excelente posición inicial para el repunte económico después de la introducción del marco alemán.
Bajo la designación no oficial de ‘Volkswagen Beetle’, el modelo se hizo más popular que casi cualquier otro automóvil en todo el mundo. También fue un récord en términos de duración y volumen de producción.
El Último Adiós en México
Volkswagen suspendió la producción del Beetle en México recién en 2003, después de haber fabricado 21.529.464 unidades, incluidos unos 15.8 millones en Alemania. Este fue el último Escarabajo ensamblado en el mundo. Salió del complejo de Puebla, México, en 2003.
La fábrica mexicana de Volkswagen, emplazada en la ciudad de Puebla, recordó ayer domingo 20 años de haber producido su último ejemplar del icónico Volkswagen Escarabajo, auto que a la fecha sigue siendo uno de los preferidos por los coleccionistas.
El 30 de julio de 2003 se produjo en la planta Volkswagen de México la unidad 21.529.464 del llamado “auto del pueblo” y si bien en ese país sólo se armaron poco más de 1.6 millones de ejemplares, el último de la historia salió de su planta con la inscripción: “Volkswagen de México, último Sedán del mundo, 30 de julio de 2003”.
Pedro Sarda Cué, integrante Fundador de la Asociación Mexicana del Automóvil Puebla, dijo a la agencia EFE que la edición especial del “Escarabajo” lanzada en 2003 fue única y la mejor producida, ya que la empresa buscó hacer un modelo retro y confortable, de acuerdo con la tecnología con la que contaba la empresa en esa época.
Se elaboró en dos colores, azul y beige, con llantas de cara blanca, rines cromados y carrocería ovalada, con la característica de que por primera vez era un auto sin un interior ruidoso.
El también coleccionista mencionó como dato curioso de esta última producción que los mexicanos no tardaron en “amar el diseño”, pero no así el alto precio dado a las 3.000 unidades que se produjeron, cuyos últimos ejemplares se vendieron recién en 2004.
El experto añadió que esto motivó a que no pocos europeos viajaran a México con el solo objetivo de comprar uno de los últimos 3.000 autos del icónico modelo.
“Cuando los mexicanos se dan cuenta de este fenómeno y ven que el auto vale la pena ya era demasiado tarde.
El Escarabajo Rojo en Chile y el Mundo
El Volkswagen Beetle llegó a nuestro país en 1951 y se convirtió rápidamente en uno ícono de diseño, confiabilidad y seguridad. Para despedir la historia de este modelo de motor trasero bóxer enfriado por aire, Volkswagen Chile realizará durante los próximos meses un concurso, con el que espera reunir distintos recuerdos y experiencias a bordo del Escarabajo, contadas por sus mismos usuarios.
Uno de estos ejemplos es el caso de Kathleen Brooks, quien compró un Beetle rojo en diciembre de 1966 en Riverside, California. Desde entonces, el Escarabajo año modelo 1967 apodado como "Annie", el ha sido el auto del día a día de la mujer que actualmente tiene 73 años.
Durante estos 51 años en los Kathleen ha conducido su Beetle, ha sumado más de 350,000 millas, cifra que equivale a dar la vuelto al planeta tierra unas 14 veces. Como parte del proceso de remodelación, el vehículo vio la reconstrucción del piso totalmente oxidado, la suspensión, la transmisión y algunos sistemas eléctricos.
Quien no podía faltar en esta remodelación fue el motor, mismo que fue completamente desarmado, limpiado, actualizado y reconstruido. A lo largo de todo el proceso, el equipo reemplazó aproximadamente el 40% de las piezas y restauró 357 piezas originales. Volkswagen | Annie.
Pasión por la Restauración y Colección
“Cuando termino un proyecto, comienzo otro”, nos comentaba Felipe Zamorano (24 años, egresado de Arquitectura) respecto al reluciente Volkswagen Escarabajo 1994 color azul lavanda que rescató y que con extrema meticulosidad restauró incluso en los detalles más pequeños. Cumplió su palabra.
Fanático de los Volkswagen desde corta edad, Felipe cuenta que con este ya eran cinco los Escarabajo más otro modelo que ha tenido. “Partí con un Escarabajo rojo, luego tuve un Variant. Este se compró al mismo tiempo.
Mi primer escarabajo fue un ´70 alemán que era de la embajada (…) El otro que tuve fue una edición especial, más que para el mercado, un milestone del ´89, año en que cerraron muchas plantas. Tenía motor alemán, caja brasileña, tren delantero brasileño, carrocería mexicana, perillas alemanas, eran como rezagos de todas las fábricas que se utilizaron para armar ese auto.
Con sus 33 años, el doctor Sergio Villablanca es sin duda un hombre de contrastes: joven pero a la antigua; pulcro, pero capaz de trabajar gustoso con las tuercas y la grasa de sus autos. Tranquilo y responsable en sus tareas profesionales, pero impulsivo en su afición.
Mucho antes de estudiar Odontología en la Universidad de Valparaíso, el doctor Sergio Villablanca encontró su verdadera pasión. Con el particular diseño que los caracteriza, los escarabajos Volkswagen captaron todo su interés desde que su tía solía visitarlo en un modelo verde ’61. Entonces el odontólogo tenía sólo cinco años.
El auto verde quedó en manos de su hermano en 1989 y, más tarde, su madre le regaló un clásico escarabajo rojo del año ‘63. Su favorito. Entre los dos, en la actualidad tienen varias docenas de Volkswagen; muchos los han comprado en muy mal estado y los han reparado ellos mismos.
Lo cierto es que nunca pensamos en esto como una colección, sino que sentimos tanto cariño por estos autos, que a veces los compramos “para que no se pierdan”. Recuerdo que con mi hermano una vez dijimos que íbamos a ser felices cuando tuviéramos un auto para cada día de la semana.
Estos autos tienen personalidad y vida propia. Además son perfectos, porque fueron diseñados para ser eternos. Existen repuestos para todo, incluso para escarabajos muy antiguos, que funcionan con inyección electrónica. Pero lo más importante, es que forman parte de mi vida, de mi historia. Para mí son como un balón de oxigeno: me dan energía. Por ellos no me canso ni me enfermo, en busca de mi desafío: dejarlos impecables.
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