Uno de los motivos del avance en la interconexión digital son los cada vez más numerosos deseos personalizados de los clientes. Ya sean las llantas, el sistema de infoentretenimiento, el tapizado de los asientos u otras componentes individualizados: existen incontables opciones para la configuración personalizada del vehículo que van mucho más allá del color y la motorización. Todo ello exige a Audi una gran capacidad de manejar variantes en la producción, y por eso es cada vez más importante poder identificar correctamente cada vehículo en todo momento, desde la producción hasta la logística de entregas. En casi todas las áreas debe conocerse con total transparencia y sin margen de error qué sucederá en el siguiente paso y cómo.
Debe garantizarse que cada modelo de Audi salga de producción tal como se ha configurado y se envíe a su dirección de destino correcta. Esta fiabilidad se ha ido perfeccionando partiendo de las distintas tecnologías de identificación utilizadas hasta llegar a la unificación con el uso generalizado del RFID.
Identificación por Radiofrecuencia (RFID) en la Producción de Audi
Con el uso generalizado de la tecnología RFID se abren cada vez más puertas. El acrónimo RFID significa “Radio-Frequency Identification”, identificación mediante la radiofrecuencia. Las ondas electromagnéticas permiten la lectura y grabación de datos sin contacto en los procesos de automatización. Los dispositivos de lectura y escritura funcionan en la banda de frecuencias ultraalta entre 860 y 960 MHz, que es la indicada para alcances especialmente extensos y rápidas velocidades de transmisión. Esto les permite detectar el paso de producción que corresponde a cada modelo.
Todos los vehículos producidos en la sede, desde el Audi A4 hasta el totalmente eléctrico Audi e-tron GT, reciben desde el primer paso de producción en el montaje de las carrocerías un soporte de datos (o etiqueta) RFID. Esta se coloca en la parte trasera derecha de la carrocería y acompaña a cada vehículo a partir de ese momento desde la sección de pintura por todo el montaje hasta llegar a la entrega al cliente. Una ventaja adicional para Audi consiste en que la colocación de esta pequeña etiqueta de 30x50 mm directamente en el metal permite una gran flexibilidad de posicionamiento en el vehículo.
Y, al contrario de lo que ocurría con etiquetas anteriores, esta no se suelta nunca, ni después de la producción. También deja de ser necesario el soporte usado anteriormente para la fijación de las etiquetas. Este soporte de datos pasivo por radiofrecuencia contiene una antena y un chip. El intercambio digital de datos a través de la etiqueta permite localizar e identificar todas las piezas en cualquier estación, desde la carrocería hasta la pintura y el montaje final.
Esto convierte a la planta alemana de Audi en la primera del grupo Volkswagen que utiliza el RFID como medio de identificación principal para todo el ciclo de producción.
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