Las camionetas Ford F-Series han sido una parte integral de la industria automotriz estadounidense durante décadas. Con una producción total que supera los 40 millones de unidades, incluyendo la icónica F-150, esta línea de camionetas ha sido un pilar de la identidad norteamericana.
Su versatilidad y robustez las han convertido en una elección confiable para una amplia variedad de tareas, por lo que aún hoy continúa siendo la camioneta más vendida en Estados Unidos.
En Chile, una de esas camionetas armadas en territorio nacional llegó a las manos de un coleccionista que casi por golpe de suerte compró el pick-up en el año 1990. “En el 90 encontré un aviso en El Mercurio que estaba una de estas camionetas a la venta (...) decía ‘único dueño vende’, y me llamó la atención por el poco kilometraje”, contó el afortunado dueño que prefirió mantenerse en el anonimato.
Efectivamente, el vehículo de 1966 contaba solo con 140 mil kilómetros recorridos y se encontraba en su estado original, sin restauraciones. “Solo se había conservado de manera excelente”, dijo su nuevo dueño.
Era tal el buen estado del coche que hasta la fecha no se le ha realizado ninguna restauración, solo conservación manteniendo todas sus piezas originales de la década del 60. “Nunca he querido hacerle nada, más que sus mantenciones respectivas”, aseguró el coleccionista. Es así que este imponente F100 ha pasado por solo dos dueños a lo largo de toda su vida, es decir, durante largos 54 años.
El F100 fue diseñado como un vehículo multipropósito y en Chile fue utilizado durante muchos años como un aliado perfecto en el trabajo pesado.
A su motor V8 de casi 5 litros se sumaba una suspensión independiente que era una de las grandes novedades de esa época y que hicieron del pick-up uno de los favoritos de los conductores. Cuenta además con una caja de cambios de 3 velocidades más la reversa y con frenos de tambor en las cuatro ruedas.
Pese a sus enormes dimensiones e imponente motor, el actual propietario contó que en carretera a 100 km/h rinde alrededor de 6 kilómetros por litro. El histórico auto es patrimonio del Club de Automóviles Antiguos de Chile y participa en distintas actividades de la organización.
Modelos Icónicos de Ford en el Cine
Además de su éxito comercial, los vehículos Ford han tenido un papel destacado en la cultura popular, apareciendo en numerosas películas y series de televisión. Recordamos los Archivos Secretos X donde los agentes Mulder y Scully se movilizaban en un Ford Crown Victoria, además del Explorer, Escape, Mustang y Taurus.
Ejemplos Notables:
- Bullitt (1968): Mustang protagonizó una de las mejores persecuciones de la pantalla grande, con casi 10 minutos de duración. En ella, el actor Steve McQueen acelera por las calles de la ciudad estadounidense de San Francisco tras la pista de un asesino.
- 007, Los diamantes son eternos (1971): James Bond tiene una larga historia de aventuras con los automóviles de Ford. En 1971, el agente utiliza un Mustang Mach 1 rojo con motor V8 de 7.0 litros y 375 caballos de fuerza.
- Gran Torino (2008): Ford inspiró tanto a sus realizadores, que uno de sus modelos más famosos se convirtió en la estrella y título de la película. Y no se trata de una producción cualquiera, sino que una de las mejores cintas de Clint Eastwood, quien interpreta a un patriota americano, funcionario retirado de Ford y orgulloso dueño del clásico Torino.
- Drive (2011): Se trata de una creación claramente inspirada en Bullitt, pero logró alcanzar su propio éxito. En esta producción, el actor Ryan Gosling da vida a un solitario piloto profesional que de trabajar como doble de acción en Hollywood, pasa a verse involucrado en el mundo de peligrosos criminales.
- Need for Speed (2014): La adaptación del famoso videojuego se centra en la velocidad. Cuenta con la participación de exitosos modelos Ford, incluyendo la pick-up F-150 Raptor, la línea de mayor venta en Estados Unidos durante 34 años consecutivos.
La Revolución de la Producción en Masa de Ford
La línea de producción desarrollada por Henry Ford cambió para siempre al mundo, con la posibilidad de que los objetos se pudieran fabricar en serie para generar mayor cantidad de unidades y al mismo tiempo reducir los costos. Lo cual posibilitó que la propia industria del automóvil pudiera acercarse a la gente de menores ingresos y movilizarlos.
Lo anterior dio pie a que ciertos modelos pudieran gozar de éxito comercial y al mismo tiempo el fabricante si pudiera responder a la demanda, fabricando millones de unidades que rodaron por carreteras de todo el planeta.
El Ford T: Un Hito en la Historia Automotriz
Resulta imposible no comenzar por este modelo, que fue el que abrió la puerta a este mundo de la producción masiva: el Ford T, también apodado “Tin Lizzie”, fue un hito revolucionario en los albores de la industria automotriz. Producido desde 1908 hasta 1927, se produjeron más de 15 millones de unidades.
Y es que fue tanto el impacto mundial por las técnicas innovadoras de producción en cadena que redujeron el costo de fabricación y permitieron que el Modelo T se convirtiera en el primer automóvil asequible para las masas, que este vehículo cambió para siempre el método de fabricación de los diferentes artículos.
El 1 de octubre de 1908, un emocionado Henry Ford veía salir de su ya tradicional planta en Av. Piquette en Detroit el auto de sus sueños. Tan emocionado estaba que, cuenta la historia, no pudo manejarlo en ese momento. Queriendo poner a América sobre ruedas, un auto en cada casa, el modelo que esa mañana salía por esas puertas, bautizado como T, cumpliría con esos sueños en una forma tal vez mejor a la imaginada.
En efecto, durante los próximos 19 años, hasta el 26 de mayo de 1927, más de 15 millones de modelos T fueron fabricados. De esta forma en 1921 de todos los autos vendidos en Estados Unidos, casi el 60% eran Ford T: una cantidad fabulosa que permitía al Sr. Ford rebajar en forma permanente sus costos y, de acuerdo a su filosofía de negocios, traspasar esas rebajas a sus compradores.
En fin, un auto tan versátil que miles de historias se tejen sobre él. Que funcionaba a parafina, que si se pinchaba un neumático se podía sacar y continuar sobre la llanta, que cuando se trababa la primera marcha, se seguía tranquilamente marcha atrás, que sacándole los neumáticos las llantas calzaban en las vías férreas.
Hacia 1927, los que habían comprado Fords T deseaban renovarlo por un auto distinto, cosa que ofrecían los innumerables competidores de Ford. Así, un producto perfecto debió dejar paso a la evolución estética y mecánica.
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