El Chevrolet Chevy Negro es un vehículo con una rica historia y un profundo significado para muchos entusiastas de los automóviles. Este modelo, con sus raíces en el Chevrolet Chevy II de Estados Unidos, ha dejado una marca indeleble en la cultura automotriz.
Orígenes e Historia
El Chevy II fue lanzado en Estados Unidos en 1962 para competir con el popular Ford Falcon. En 1968 fue el último año que se usó la denominación Chevy II en Estados Unidos, desde 1969 Nova, pasó a ser el nombre del modelo hasta el fin de su producción en 1979. En Argentina la fabricación del Nova se extendió entre 1969 y 1978.
En 1972, mil unidades del Chevy llegaron a Chile a través del Ferrocarril Trasandino, procedentes de Argentina, destinadas al Sindicato de Taxistas. Algunos de estos vehículos fueron utilizados por la Policía de Investigaciones.
Una placa en el compartimiento del motor indica: “General Motors Argentina. Negro embajada”. Esto sugiere una posible conexión con vehículos destinados a funcionarios gubernamentales o diplomáticos.
Características y Especificaciones
La mayoría de los Nova cuenta con el sempiterno motor 6 en línea de General Motors. En este caso el 230 c.i.
El Legado Familiar
El amor por los automóviles y el Chevy Negro a menudo se transmite de generación en generación. Para algunas familias, como la de Rodrigo Mercado, el Chevy representa un legado familiar y un recuerdo de momentos compartidos. Rodrigo nos comenta que este Chevy fue uno de los mil que llegaron por medio del Ferrocarril Trasandino a Chile en 1972 procedentes de Argentina para el Sindicato de Taxistas.
El Chevy Negro de Rodrigo tiene un valor sentimental especial, ya que fue el último proyecto que realizó junto a su padre, quien falleció en 2016 y quien inculcó a sus hijos el amor por los "fierros". Su padre tuvo varios vehículos clásicos, incluyendo un Ford ´36, un Chevrolet ´51, un Citroen 11 Ligero ´40, un Chevrolet Chevy II Nova ´64 y unas Chevrolet Veraneio.
El Nova no era un extraño. “El dueño anterior era amigo de mi viejo”, rememora Rodrigo, quien “siempre le decía a mi Papá quédate con el auto, hasta que un día llegó con el auto a la casa”. “El auto no estaba tan malo, estaba completo, con prácticamente todas las piezas y el deterioro de ocho a diez años abandonado” en la comuna de La Florida.
Para Rodrigo, el Chevy Negro es más que un automóvil; es un símbolo de su historia familiar, el recuerdo de su padre y su pasión por los autos clásicos. Además, destaca su buen andar y lo utiliza como su auto de uso diario.
tags:



