Christina Rosenvinge visitó tierras chilenas por primera vez un 13 de julio de 1993, en un concierto en el Teatro Teletón que trajo consigo un álbum que tan sólo un año antes había revolucionado el pop rock hispano.
Un disco chileno que traspasa generaciones
Para Christina, ‘Que Me Parta Un Rayo’ es un disco chileno, porque siente que ha tocado estas canciones allí más que en ningún sitio, y además en su momento también tuvo tremendo éxito allí, y bueno, conectó especialmente. Claro, eso es lo bonito, que es un disco que ha traspasado las generaciones y ha traspasado su momento.
En su momento yo creo que tuvo un impacto por encima de lo musical, tuvo un impacto sociológico porque resultaba muy novedoso que una mujer hiciera rock y que cantara en español, y de esas letras que tenían tanto descaro, tanto desparpajo y al mismo tiempo tan sentimentales, porque hay algunas canciones también que hablan muy abiertamente de emociones.
Ese disco es donde descubrí esto mucho más que en el proyecto anterior. Entonces, ese disco es donde descubrí esto mucho más que en el proyecto anterior. Tiene algo de nostálgico, pero es más bien celebrar también el pasado, celebrar a todas las personas que hemos sido.
Un reencuentro con el pasado
Esta gira es una manera de celebrar Que me parta un rayo, un álbum que cumplió recientemente 30 años. Absolutamente, sí, Que me parta un rayo fue mi debut como cantautora, además de ser un disco muy importante. Y como todo empezó tan fuerte, fue un disco muy especial también para mucha gente.
Hasta ahora me encuentro con gente por la calle que es muy fan de ese disco en concreto. Ahí es cuando me descubro a mí misma como compositora. Antes componía, sí, pero escribía al 50% con Álex, en el dúo que teníamos.
Es muy distinto escribir con alguien que escribir solo.-Ese descubrimiento como cantautora, ¿qué nuevas luces te dio? ¿Qué despertó en ti?Sobre todo, el hecho de que, cuando escribes con otra persona, las canciones no son tan confesionales.
Es recién cuando uno empieza a hacer canciones solo cuando ya manejas todo el proceso desde el principio, desde que nace la melodía, cómo van a sonar las canciones, cómo se van a arreglar. Pero, en realidad, todo esto enfocado desde el principio en lo que va a decir la letra. Se convierte en una especie de diario… (lo reconsidera) No, no es un diario, porque todo está ficcionalizado, las letras de las canciones son literatura también, pero es algo desde luego muchísimo más personal que cuando haces una canción con más gente.
Bueno, sobre todo, la incertidumbre, porque yo tuve algún éxito antes, con el dúo Álex y Cristina. Pero decidí salir de ahí y empecé a componer mis propias canciones sin tener muy claro si se iban a grabar, porque la compañía discográfica era muy reacia a que yo lo hiciera.
Querían que siguiera grabando con Álex, pero para mí la cosa era o grabar el disco o abandonar la música. Y fue muy bonito, porque yo no sabía qué iba a ocurrir. Felizmente, tuve la complicidad de una serie de músicos que habían tocado con Joaquín Sabina, y también de mi hermana Teresa.
Me ayudaron a hacer las maquetas. Yo tenía entonces 24, 25 años, había salido de la primera juventud y era un momento de la vida muy importante. Es la edad en la que la gente acaba la carrera universitaria, es cuando realmente entras a la vida adulta, y para mí fue un poco eso.
Sí, claro, claro. Las canciones realmente las empecé a componer dos años antes, así que sí, fue un proceso similar, se puede decir.-Seguro que los momentos vitales son distintos, pero ¿qué ha cambiado y qué se mantiene aún en la esencia de la Christina compositora?
Se mantiene la primera motivación. Es decir, hay un impulso en quien hace canciones que no cambia, tengas el estilo que tengas. El que escribe está buscando entenderse a sí mismo, por un lado, y, por otro, crear un dialogo con su generación o con la gente que tiene una forma de sentir parecida a la suya. Eso se expande.
Con Que me parta un rayo se establece un vínculo con el público que ha seguido hasta ahora. Podemos decir que ellos han crecido conmigo y yo he crecido con ellos.
"Voy en un coche": Independencia y surrealismo
“Yo que estuve en el lado salvaje, digo que nunca pienso volver”, cantas en una parte de Tú por mí, con una referencia implícita a Lou Reed. Realmente, siento que soy una persona muy cauta, así que he estado en ese lado salvaje, pero, sobre todo, como testigo.
Todo esto viene en Tú por mí, que es la canción más autobiográfica de todo el disco. Cuenta la historia con mi amiga Sarah. Ella sí que se metió en el lado salvaje. Empezó a drogarse, inició una relación con un chico y acabó prostituyéndose.
Esa canción la escribo en un momento en el que ella había desaparecido, no la encontrábamos por ninguna parte, la estábamos buscando desesperados. Luego, felizmente, apareció, se regresó a Inglaterra, de donde era, a vivir en una granja, y tuvo una vida muy feliz.
Pero, en ese momento, yo me sentía muy culpable por no estar a su lado en el momento duro, por no haberme dado cuenta que esto estaba pasando. Sarah era una amiga con la que íbamos juntas a todas partes, éramos como hermanas. Y yo empecé a salir con un chico y ella con otro y, de repente, pasó eso. Creo que la canción transmite esa sensación de que le has fallado a una amiga, que no has estado atento a que se estaba metiendo en un agujero.
En que eran tantas las historias en primera persona del femenino, un sujeto femenino hablando y no necesariamente hablando de amor. Tú por mí, hablaba de amistad; Voy en un coche, habla de independencia; Alguien que cuide de mí, es una canción genérica.
O sea, no estaban dedicadas a un tú masculino, necesariamente. Hay alguna, sí. Ni una maldita florecita, por ejemplo, sí estaba escrita al chico con el que estaba saliendo en ese momento, que era Ray Loriga, que estaba publicando su primera novela casi al mismo tiempo que yo sacaba este disco.
Todo eso fue muy importante, creo, porque estábamos acostumbrados todos a oír a las mujeres cantar letras escritas por hombres o a las mujeres jugando un papel para ellos. Dentro del rock tienen una presencia escasísima y muchas veces era como “chica de la banda”. Entonces, en este sentido no fui la primera, pero sí seguí la estela de otras mujeres en el mundo del rock.
Hay letras de canciones que me sorprenden todavía cómo las escribí. Como “Voy en un coche”, que tiene todas estas imágenes tan surrealistas. “Tu por mí” recuerdo perfectamente cómo la escribí porque era una canción que estaba muy basada en mi historia personal. Está dedicada a mi mejor amiga de esa época que pasó por una malísima experiencia y yo escribí la canción un poco para rescatarla.
Cada canción tiene una historia distinta. “Alguien que cuide de mí”, por ejemplo, es una canción aparentemente muy ingenua pero a mí me sorprende que hace una enumeración de los defectos que no tiene que tener un chico con el que te lías, y realmente es algo que sigue estando muy vigente.
El disco tiene una mezcla de ingenuidad, entusiasmo y tiene algo muy bonito -que ya no tengo- que es esa ingenuidad. Cuando escribo ahora, lo hago desde una voz mucho más experimentada. Me sorprende la ingenuidad, pero las letras tienen la suficiente trascendencia como para para pervivir.
Y el hecho es que las canciones no han muerto, siguen estando ahí muy vivas. Sabes que me llega muchísimo dinero de karaokes… JajajajajaEs muy divertido. Siempre veo que muchísima gente decide cantar “Voy en un coche” y me hace mucha gracia.
Lo increíble es que además son letras muy emocionales y yo creo que eso siempre va a lograr conectar con la generación que te escuchó por primera vez en los 90, pero también con generaciones más jóvenes. Esas cosas viscerales creo que nunca dejan de impactar.
Cada una tiene un motivo por el que está allí, ¿sabes? “Ni una maldita florecita”, por ejemplo, cuenta el viaje a París que hice con el novio que acababa de conocer y que luego se convirtió en el padre de mis hijos. Es una canción a la que le tengo mucho cariño y que dice algo muy bonito, que es “el día que fui feliz no me di cuenta y me dormí”.
Muchas veces en los mejores momentos de nuestra vida no somos conscientes de que estamos viviendo la felicidad. Hay una canción que siempre está ahí, que siempre es importante y que siempre me emociona, y es “Tu por mí”, pero porque tiene detrás una historia real con mi compañera de piso, con Sara.
“Yo no soy tu ángel”, también, que no lo había vuelto a tocar en directo desde aquellos años y es divertidísima de tocar en directo. Cada una tiene un significado distinto. Siempre fluyendo, haciendo rock y tomando el control de su proyecto musical.
La importancia de la autenticidad y la conexión emocional
En el momento actual, ¿Qué te parece la presencia femenina en la música y la posibilidad de que se sigan contando esas historias cotidianas?Es increíble, porque se siente que en 30 años no hemos avanzado tanto. Es más, yo te diría que poco.
Ahora sí hay un chorro de mujeres haciendo música, pero la cuestión es que la dependencia emocional está a la orden del día. Y queda pendiente, por supuesto, la sexualización de las mujeres. Parece que la presencia femenina en el escenario, mayoritariamente, está representada por mujeres que juegan con su sexualidad, lo cual es estupendo, divertido, pero me preocupa que sean mayoría.
Me preocupa que no haya un discurso alternativo, que no haya más mujeres como Carla Morrison o Julieta Venegas, ¿Sabes? Es decir, mujeres que sean, sobre todo, cerebro y talento y que no jueguen tanto con su físico. Es muy importante que esté ese otro ejemplo también, para representar a la sociedad real.
¿Qué necesita una canción para llenarte, para dejarte satisfecha?Las canciones que, cuando las acabo, me producen esa sensación, son las que parece que no son mías, son canciones que parece que pertenecen a una especie de cancionero popular atemporal. La última que he escrito de este estilo está en el último disco: El romance de la plata, y creo que también La piedra angular.
Son canciones que son mías, pero en realidad podrían ser de cualquiera. Cuando uno consigue escribir una canción así, que representa lo universal de una manera tan conseguida, son esas las canciones que más me llenan y son muy difíciles de hacer.
Te toca una cada tanto tiempo. Y Tú por mí es también ese tipo de canción. Yo creo que cuando uno escribe una canción, al margen de la música, tienes que pensar que una letra es una historia, aunque se cuente de forma fragmentaria, aunque sea de una forma concisa.
La letra de una canción cuenta una historia, entonces no puede estar vacía. No puedes decir algo que simplemente suena bien y que han dicho otras doscientas mil personas antes que tú. Tienes que buscar tus propias palabras y tienes que intentar crear.
No voy a decir “crear un mensaje” que es una palabra que no me gusta. Hay que crear un relato en el que el oyente se sienta identificado. La función de una canción, al igual que en la poesía, es ponerle palabras a emociones que son comunes a todos los seres humanos.
El objetivo final, cuando uno escribe una canción, es sacar tus demonios y que otro encuentre sus demonios en esa canción. Que pueda sentirse consolado, acompañado. Una canción es un vehículo emocional y sobre todo es una emoción que se transmite a través de la palabra.
Gira de Christina Rosenvinge en abril: Fechas y lugares
La cantante, letrista y creadora de los éxitos de Christina y Los Subterráneos estará en Chile este mes de abril para realizar una gira que la llevará a:
- Frutillar (16/04)
- Santiago (18/04)
- Quilpué (19/04)
- Chillán (20/04)
- Concepción (21/04).
Además de los shows que viene a entregar, Christina Rosenvinge también formará parte de las actividades por el mes del libro. El domingo 23 de abril, a las 18 hrs., estará presentando "Debut: cuadernos y canciones" (2019), una publicación que funciona como cancionero, junto a relatos de la artista y un ensayo final.
Tabla de fechas de la gira de Christina Rosenvinge en Chile (Abril)
| Fecha | Lugar | Ciudad |
|---|---|---|
| 16 de abril | Teatro del Lago | Frutillar |
| 18 de abril | Teatro Coliseo | Santiago |
| 19 de abril | Trotamundos | Quilpué |
| 20 de abril | Magnolia Bar | Chillán |
| 21 de abril | Teatro Bíobío | Concepción |
| 23 de abril | Av. Providencia 237 | Santiago |
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