El experimento del coche propulsado por globo: conclusiones

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El relato de investigación o racconto-inchiesta es un subgénero preeminente en la creación literaria. El modelo de sus racconti-inchiesta era la Storia della colonna infame, con la que Alessandro Manzoni inauguró el género en 1842.

De esta obra, Sciascia aprendió a tomar como punto de partida algún hecho real, histórico, sobre el que se documentaba para luego reconstruirlo por medio de la narración y la inclusión en el relato de algunos de dichos documentos. Muchos de los racconti-inchiesta escritos por Sciascia relatan algún proceso judicial o investigación de la policía, ya sea durante la vigencia de la Inquisición o bien de épocas más recientes a las que la narración de aquel acontecimiento ayuda a iluminar.

Al mismo tiempo, Sciascia se sirve continuamente de la ficción como elemento de interpretación e instrumento que ayude a paliar las lagunas y la escasez de documentos. Por medio de la apelación a fragmentos de otras obras, a circunstancias biográficas de escritores, a personajes o motivos literarios, intenta perfilar los rasgos de carácter de las personas que protagonizan el relato o entender lo que realmente ocurrió y no encuentra verdadera explicación en los textos que hasta entonces daban cuenta del suceso en cuestión.

La comprensión de la realidad se lleva a cabo, en definitiva, desde una perspectiva literaria, que tiene en las operaciones de lectura, escritura y reescritura sus instrumentos heurísticos más penetrantes. Con la convicción profesa del autor de que la única forma posible de verdad es la artística, la realidad es la que ha de adecuarse al patrón literario y nunca a la inversa.

La scomparsa di Majorana

Leonardo Sciascia alcanzó dicha convicción sobre la dimensión veritativa del arte tras escribir La scomparsa di Majorana, un racconto-inchiesta que apareció por entregas en las páginas del diario La Stampa entre el 31 de agosto y el 7 de septiembre de 1975, y que en octubre publicaría la editorial Einaudi junto con diez notas añadidas por el autor. La obra gira en torno a la misteriosa desaparición en marzo de 1938 del joven físico Ettore Majorana, que había comunicado a un amigo su intención de suicidarse y cuyo rastro se perdió poco después en una travesía en barco entre Nápoles y Palermo.

La hipótesis que defiende Sciascia en su racconto-inchiesta es que, dado su carácter de genio como atestiguan quienes le conocieron, Majorana pudo intuir con bastante antelación que el fruto de sus investigaciones podría ser utilizado como un arma mortífera y, rechazando tal posibilidad por inmoral, decidió desaparecer, pero haciendo creer que se había suicidado. Esta hipótesis se sustenta sobre una sólida labor de investigación en la que Sciascia maneja todas las fuentes primarias disponibles, enmarcando además los hechos en su contexto político-social, cultural y científico.

Según el escritor, quizá el científico nacido en Catania se refugió en un convento del sur de Italia, aunque su relato de investigación concluye a sus puertas y sin que pueda demostrarlo fehacientemente. No obstante, el narrador-Sciascia no se siente decepcionado, sino todo lo contrario puesto que, más allá de la racional certeza del paradero del físico siciliano, confiesa haber vivido una experiencia de revelación plenamente literaria que no está supeditada a su constatación fáctica en la realidad.

Dicha experiencia es el culmen de las continuas referencias a fragmentos, motivos y personajes literarios a los que acude la instancia narrativa de La scomparsa di Majorana para comprender mejor todo lo concerniente a la vida y desaparición del científico. En las páginas siguientes señalaremos las formas de intertextualidad que aparecen en este racconto-inchiesta y que constituyen una tipología muy variada de recursos mediante los cuales la instancia narrativa acude a otras voces, literarias o artísticas, en su intento de comprensión de la realidad.

En este sentido, para que un intertexto sea funcional, no se agote en su categoría referencial de fuente y acceda a la categoría de función intertextual, según Del Prado Biezma son necesarias dos cualidades: La primera, intrínseca, reside en la capacidad germinativa del intertexto, en su capacidad para prender y fecundar el nuevo espacio textual en el que se injerta: esta capacidad está ligada, sin lugar a dudas, al potencial simbólico que arrastra. La segunda, extrínseca, recae de nuevo sobre el espacio de la recepción: el lector debe ser capaz de captar la intertextualidad, como ha sido capaz de captar la referencialidad primaria -de no ser así, el texto cobrará una función que podemos llamar exótica.

En el caso de La scomparsa di Majorana examinaremos, pues, cómo el relato se asienta sobre un tejido polifónico con resonancias directas e indirectas de otras obras, personajes y autores que lo habilitan como espacio donde la verdad acontece.

Personajes de ficción y citación de obras literarias

En La scomparsa di Majorana, Sciascia confiesa que su motivación para escribir el relato de investigación es el deseo de comprender el drama moral sufrido por el científico siciliano que le llevó a tomar la decisión de suicidarse o, como sostiene aquel, a renunciar, trágicamente y por motivos de conciencia, a su carrera investigadora en la física nuclear. Comprender el drama para luego narrarlo al lector presupone, en primer lugar, conocer, a través de los hechos y datos relativos a su vida, la personalidad del físico.

Como esos elementos son escasos e insuficientes para demostrar qué pudo inducir a Majorana a desaparecer, Sciascia intenta adentrarse en la psicología del joven para, en último término, poder “encontrarlo” si no ya físicamente, sí en su verdad íntima y revelarla epifánicamente en su relato. Es consciente de la dificultad de su misión; más aún, piensa que solo un investigador como Charles Dupin, el personaje de ficción creado por E. A. Poe, habría aceptado un reto de dicha envergadura.

En consecuencia, hace propio el método del clásico detective, como volverá a suceder en 1978 en el relato de investigación L’affaire Moro, donde hace explícito aquello que según el personaje del escritor norteamericano es el fundamento de toda investigación: la capacidad de identificarse, de sumirse en el otro. No solo en el orden metadiscursivo se recurre a la comparación con personajes o motivos literarios para intentar ilustrar el drama de Ettore Majorana.

Uno de los dos epígrafes que encabezan el racconto-inchiesta, tomado de la Nota biografica di Ettore Majorana escrita por el científico Edoardo Amaldi, afirma que William Shakespeare y Luigi Pirandello eran los escritores favoritos de Majorana. Desde la perspectiva asumida por la instancia narrativa es coherente, pues, que sea entre las obras de aquellos donde quepa encontrar los personajes que mejor se le asemejan o que incluso hayan podido inspirar al científico en sus planes de desaparición.

Por tanto, la situación que vivió el físico se asemejaría, más que a la de Mattia Pascal, a la de Vitangelo Moscarda, puesto que Majorana comparte con éste el deseo de estar solo; deseo que provoca que sienta como una trampa las obligaciones de la vida cotidiana.

De este modo, los límites de La scomparsa di Majorana se ensanchan y abarcan más allá del propio texto, su lectura está abierta al reclamo de muchas otras obras, que conviene conocer o a las que hay que acudir para comprender en toda su riqueza el relato de investigación sciasciano. Para un conocimiento más profundo del carácter de Majorana y de sus miedos, por tanto, el lector habría de conocer los rasgos de aquel personaje de la comedia Il bell’Antonio y del protagonista del cuento “La cimice”.

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