El pasado domingo 24 de septiembre, las calles de Petorca se vistieron de festividad y devoción. Las arterias lucieron guirnaldas brillantes y una extensa alfombra de flores y altares, que se extendió por más de 8 kilómetros, esperando el paso reverente de Nuestra Señora de La Merced.
La Festividad de Nuestra Señora de La Merced
La fiesta de Nuestra Señora de La Merced no es solo una celebración religiosa; es parte integral del patrimonio cultural chileno. Con más de dos siglos de historia, se conmemora el último domingo de septiembre, siendo esta una de las festividades religiosas más antiguas de la región.
Año tras año, miles de feligreses, provenientes de diversos puntos de la región, se dan cita en Petorca. El propósito es claro: agradecer por las bendiciones recibidas, en especial, las lluvias y las abundantes cosechas. Uno de los distintivos más notables de esta fiesta son los bailes religiosos. Estos acompañan a la Virgen en su recorrido, brindando un espectáculo de fe y tradición que se entrelaza con la cultura local. La devoción y el fervor son palpables en cada rincón. La fiesta de Nuestra Señora de La Merced no solo celebra la fe, sino también la cultura y la unión de la comunidad de Petorca.
Celebramos la festividad de la Virgen de la Merced y es una tremenda oportunidad para que hagamos un recuerdo que a muchas personas incomoda e incluso puede producirle fastidio. La Fiesta de la Virgen de la Merced es una gran oportunidad para no perder la memoria del triste camino de los cautiverios actuales, más sofisticados que los de otros tiempos, pero igualmente lacerantes. Porque este título de la Madre de Dios apunta al hecho histórico del siglo trece, atravesado por el drama de los cautivos cristianos en manos de los sarracenos, enemigos de la fe cristiana.
Orígenes y Milagros de la Virgen de la Merced en Isla de Maipo
Cuenta la historia que el Río Maipo entró por la calle Santelices, por el sector de la Panadería El Trigal, punto neurálgico de Isla de Maipo. Alarmado el pueblo por semejante calamidad, tomaron una antigua imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, que obsequió don Vicente Velasco, descendiente del Sr. Asustados ante la inminente inundación del pueblo, los isleños rezaron a la Virgen de la Merced para que los salvara de esta calamidad. Corría el año 1899 y un grupo de huasos, reunidos en la parroquia salió con la imagen de la “Mercedita” hasta el sector denominado “La Puntilla” de Lonquén, esperando que produjera el milagro y que calmara las aguas. Y así ocurrió: en agradecimiento, los isleños se comprometieron a celebrar la fiesta más grandiosa de la zona en honor a la Virgen de la Merced, el último fin de semana de septiembre. Por su parte, los huasos prometieron pasear a la Virgen por el pueblo, no en carros o en caballería, sino en “anda”, en sus propios hombros.
Nuevamente, en el año 1899, a consecuencia de unos pretiles que construyó el hacendado don Adolfo Hernández Jara para defender unos potreros de la crecida del Maipo, este río varió de curso e inundó la parte central del pueblo, conviertiendo la ancha avenida principal, donde está situado el templo parroquial, en un caudaloso brazo de río. Los vecinos más prestigiosos obtuvieron del sr. cura don Andrés Avelino Cuevas Supúlveda, que permitiera llevar a la Santísima Virgen de Mercedes, en procesión a las orillas del río, frente al cementerio parroquial.
Los Anderos: Guardianes de una Tradición
Luis Leyton (73) lleva más de 60 años como andero. Cuenta que de pequeño lo sacaban a la procesión y que su padre también fue andero, “pero antes el anda la cargaban 8 personas y se iban cambiando: 4 cargaban adelante y 4 atrás, quienes pasaban por ahí si querían la cargaban, era todo improvisado. Antes las calles estaban llenas de gente de la tercera edad, recuerdo que no había ni luz, pero todos llegaban a escuchar la Novena de la Virgen y la iglesia estaba repleta. Leyton partió “tirando el cordel” en la fiesta, cuidando a la Virgen e impidiendo que se le acercara gente en medio de la procesión. Tenía solo 7 años. Luego llegó el momento de poner el hombro, cuando tenía 16 llevó a la Virgen en andas y al terminar, recuerda que su mamá y hermana le pusieron paños fríos en el hombro. “Me quedó completamente inflamado, yo como cabro joven tenía que seguir la onda no más.
“Nacido y criado en Isla de Maipo”. Esa es la manera con que los isleños se refieren al orgullo que sienten al ser parte de su tierra, como es el caso de Alberto “Betico” Muñoz (63), otro de los anderos más prominentes y que se desempeña como “el gritón”. “Cuando me metí, la cargué poco porque yo soy pequeño, mido 1,60 metros, pero descubrí que podía dar instrucciones para dirigir la procesión. Había muchas cosas que hacer: actualmente sufrimos con los cables que están a menos de cuatro metros de altura. Durante la procesión, no menos de veinte veces hay que bajar el anda completa y eso es una tarea dolorosa.
Cuatro generaciones de anderos se han sucedido en el caso de la familia Armijo. José (44), comenzó a cargar el anda el 2008 y siempre ha sido devoto de la Virgen de la Merced. “Siempre quise seguir la tradición familiar y ahora mi hijo de 24 años también la sigue. Yo soy creyente de la Virgen, no hice ninguna manda. Mi abuelo fue de los primeros anderos antes que esto se organizara. Actualmente son cerca de 100 anderos los que componen la Agrupación de Anderos Virgen de la Merced de Isla de Maipo. Por un tema de fuerza y capacidades físicas, solo hombres pueden cargar el anda ya que el peso de la estructura metálica que es la base del anda es de aproximadamente 1.000 kilos. Sin embargo, en la actualidad hay mujeres que forman parte de la agrupación cumpliendo otros roles.
“Un año ingresó una mujer a cargar: el papá de esta niña era andero. Pero hay que hacer mucha fuerza y además fue incómodo, porque vamos muy cerca unos de otros y esto se presta para malas interpretaciones. Algunos anderos ingresan por tradición familiar, otros, por mandas o favores recibidos de la Virgen. Ser católico y devoto a la Virgen es otro de los requisitos, por cierto, el día de la fiesta y al momento de portar el anda, se debe tener un comportamiento intachable. “Ninguno puede andar en estado de ebriedad. Tampoco dejamos que anden con garabatos”, explica Luis Leyton.
Cuando Betico era joven, le tocó implementar estas reglas y poner cierto orden. “Yo era un cabro y no era muy bien recibido por parte de los antiguos esto de no tomar. La procesión se debe ejecutar de la forma tradicional y como siempre se ha hecho: salir de la iglesia, doblar hacia la derecha, continuar por la avenida principal y llegar a las cuatro esquinas principales de Isla de Maipo. Son cerca de cuatro kilómetros y más de tres horas de procesión. “No nos tenemos que salir de la ruta que nos dejaron nuestros antepasados. La gente arregla las calles, pone globos, velas y santitos, hacen sus grutitas. El cura se para a bendecir a los abuelitos”, cuenta Luis Leyton.
Guillermo Vera, obispo de Rancagua nació en Isla de Maipo y conoce perfectamente esta práctica de los anderos, donde ellos “generosamente cargan el anda para que todo el pueblo creyente vea la imagen en alto de la Virgen”. “Cerca de los años 90, cuando llegamos a Santelices con Gálvez íbamos llegando y se me ocurre esto de que la Virgen abrace, yo veía esa imagen de la Virgen con los brazos abiertos… le dije a los anderos, en algunos lugares nos vamos a detener y ustedes lentamente vayan girando la Virgen, escogimos esas cuatro esquinas.
Otra de las reglas de los anderos es llevar a la Virgen en sus hombros, lo que se debe respetar sin excepciones. De lo contrario pueden pasar cosas algo extrañas. “Mi abuelita me contó que cuando llegó el primer camión a la Isla en los años 40, el dueño le dijo al cura que llevaran a la Virgen arriba del vehículo y el curita le aguantó. Ese día llovía muy fuerte… los más viejitos recordaban que la manda era en hombros, jamás en un auto… seguía lloviendo y sabe que cuando bajaron a la Virgen del camión, dejó de llover y salió el sol”, cuenta Betico.
Luis Leyton es enfático: “como antiguo tengo la promesa de poner el hombro. El obispo piensa que la tradición “es algo vivo”, no estática. “Hay que mantener ciertas cosas básicas como el estatuto, sus ordenamientos…siempre es bueno que dialoguen con los sacerdotes y es nuevo hay que introducirlo en las costumbres. Una vez que la procesión sale de la iglesia de Isla de Maipo, debe doblar hacia la derecha. Jamás a la izquierda. “Una vez un cura decidió que se doblara hacia la izquierda y a 30 metros de la salida se comenzó a quemar el vestido de la Virgen… la gente gritaba horrorizada.
El fuerte de la organización de los anderos comienza el 15 de agosto, fecha de la Asunción de la Virgen: es el periodo de la Novena, cuando los isleños se reúnen por nueve días para rezar la plegaria de la Virgen de la Merced. Luis Leyton dice que cada vez va menos gente a esta instancia, que antiguamente convocaba a todo el pueblo. “Me dio pena la última vez que fui a la Novena, habíamos como 14 personas. Cuatro jefes de lado, un guía, el “gritón”, dos porta estandarte, una “arenga”, dos “garrochas” por lado y los organizadores componen el engranaje de los anderos.
Los jefes de cada esquina se encargan de ir dirigiendo a su grupo, para que suban o bajen el anda, se muevan hacia la izquierda o derecha según sea necesario. “El problema es el cableado y ciertos obstáculos que hay en el camino, por lo que hay que ir guiando para que el anda no se enrede”, comenta Luis Leyton. Los jefes además son los encargados de ir viendo quiénes necesitan relevo, pues hay un número fluctuante de aproximadamente 20 anderos de recambio. “Acá todos venimos a cargar, si el jefe dice cámbiate, se cambia.
Rodrigo Parra es el “arenga”. Tiene 45 años y alienta a los anderos con sus gritos para seguir cumpliendo con la procesión y para que nadie desfallezca en el largo camino. ¡Viva la Isla de Maipo, viva la Virgen de la Merced!, son algunos de los que se escuchan en el camino y que va repitiendo cada cinco minutos. También está el guía, que es una especie de director de todo el grupo. “Se preocupa que el anda vaya derecha”, explica Néstor Adasme, quien se incluye entre los organizadores, encargado de coordinar con anterioridad todos los detalles de la procesión, aunque también participa como guía y portador del anda.
No cabe duda que todos los anderos sienten un gran orgullo de pertenecer a esta agrupación, de agradecer de esta forma a la Virgen. “Ser andero es una satisfacción muy grande, es como devolverle un 0,001 por ciento a la Virgen de todo lo que recibo de ella”, explica Betico. El presidente de los anderos siente que, si no se hubiese hecho este milagro, Isla de Maipo no existiría, “por lo mismo esto es parte de la identidad del isleño, vivir en este pueblo y celebrar esta fiesta es muy importante.
Para Luis Leyton esto es como ser un guardián de la Virgen. “Yo me la juego por los cabros, les digo chiquillos esto tiene que ser con fe, el que no es devoto mejor que no entre. Los más antiguos vamos a pasarle esto a la juventud, imagine que ya llevamos 100 anderos. Por eso les digo, si quieren algo de la Virgen tienen que ir a ella y siquiera rezarle un Padre Nuestro, no solamente aparecer el puro día de la procesión. Porque ahora si la gente pudiera comprar una entrada para ir a ver a la Virgen, la comprarían, por poner un ejemplo. Yo no estoy de acuerdo con eso”, enfatiza el andero.
Para Armijo, ser andero es un orgullo difícil de describir. “Es una mezcla de emociones muy linda: me gusta estar al lado de mi papá y con mi hijo. Somos herederos de la tradición y de la promesa”, cuenta. Betico dice que esta práctica consiste en ser “los guardianes de la manda y la tradición, de esos primeros hombres que llevaron a la Virgen a La Puntilla”.
Con esta visibilización a través del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio “buscábamos ser reconocidos por futuras generaciones, tal cual se lleva a cabo la tradición de los anderos y para que no se pierda su origen. Para Betico, este reconocimiento estatal es muy importante porque esta manifestación es algo propio de la zona. “Con esto podemos defender la tradición, así nadie en la Iglesia nos puede imponer cómo llevarla a cabo. Hay cosas que son intocables como la ruta, el uniforme. Este reconocimiento puede ser una herramienta de gestión para las comunidades cultoras ante otros organismos (públicos, privados o de la sociedad civil), según sus propias necesidades, por ejemplo, articular acciones de difusión, educación y fortalecimiento de capacidades para la gestión de la salvaguardia.
Tan importante es para los anderos, que lo ven como parte del legado. “Nos explicaron que somos una organización viva, por lo mismo somos parte del patrimonio cultural del país. A pesar de la merma de feligreses que tiene la Iglesia Católica, los anderos de la Virgen de la Merced ya no tienen vacantes. “La única amenaza fue el COVID, que nos quitó a seis anderos. Pero como todo en la vida, siguen los nuevos. Hay muchas familias involucradas en esto: está el nieto, el hijo, el abuelo, esto se transmite de generación en generación.
El vínculo de Isla de Maipo con la Virgen de la Merced es muy fuerte. Incluso en el primer año de la pandemia, hubo algunos “porfiados” que igual salieron a hacer la procesión, claro que sin el anda ya que oficialmente no se realizó ninguna celebración. Quienes se precian de ser anderos, sortean todo obstáculo para cumplir la promesa. Ese es el motor de estos hombres, pero pareciera que en algunas ocasiones tienen algo de ayuda. “Ahí por el año 74, Clorito era andero y chofer de camión: le tocó ir a dejar vino a Arica, pero recordemos que en esos tiempos los camiones eran lentos, demoraban como tres días en llegar. Al llegar a Arica quedó en panne y la fiesta era el domingo. Era técnicamente imposible que llegara, ¡con lo lento que era todo en ese tiempo, el mecánico recién le arregló el camión el jueves! Dice que tenía 150 lucas en el bolsillo, se compró una Coca-Cola, le echó café y dijo ‘ya Menche, si querís que te cargue, no sé como me vas a hacer llegar’, dice que no se acuerda nada del camino, pero cuando vio su reloj eran las 5 de la mañana del domingo y ya estaba en Tiltil. ¡Alcanzó a llegar!
“Hay compañeros que han tenido casos bien increíbles”, asevera José Armijo. Hay milagros relacionados con la salud de sus familiares y la de ellos mismos. En muchos casos, no hay explicación científica. El grupo de los anderos lo componen setenta personas, son sólo hombres puesto que la promesa la hicieron los hombres. La vestimenta del grupo de Portadores del Anda está compuesta de zapatos negros, pantalón azul marino, camisa blanca y la insignia mercedaria. No se permiten aros ni peinados estrafalarios.
A la fecha, se han integrado sólo a dos mujeres, hijas de cargadores fallecidos, una de ellas participa como porta estandarte y la otra como tesorera. Los entrevistados nos plantean que dentro de la fiesta las mujeres cumplen otro rol, ellas integran al grupo de Las camareras de la Virgen, que es el grupo del Sagrado Corazón, que se agrupan alrededor de la festividad.
El Anda: Un Símbolo de Devoción
Respecto a las características del anda, regularmente, esta tiene cuatro metro de fondo por dos metros cincuenta de ancho. Se carga entre cuarenta y cincuenta personas, todos pegados, hombro con hombro. El peso del anda es relativo, pues depende de las flores con que se adorne. Cuentan la anécdota que en una ocasión llegó a ser tan pesada que les fue muy difícil cargarla, alcanzando el peso de tonelada. En términos estéticos, el anda es una obra de arte, cada año se encarga una institución de confeccionarla. En términos económicos, su costo oscila entre uno y dos millones de pesos. En la actualidad, existe la idea de que las comunidades de los distintos sectores de la comuna se hagan cargo del costo de la creación del anda. En un comienzo, las familias más adineradas de la comuna solventaban los gastos de confección de esta.
En relación a la procesión, esta tiene una extensión de cinco kilómetros. El recorrido comienza en la Iglesia ubicada en la calle Santelices. La procesión da la vuelta por la calle Eusebio Lillo, donde gira a la izquierda por Manuel Rodríguez, continúa por esta calle hasta la esquina de Cortez donde dobla a la izquierda; luego la procesión avanza hasta Santelices esquina Izaga, donde se dobla a la izquierda por Santelices rumbo al Santuario.
Uno de los días de la novena le corresponde al grupo de Los Portadores del Anda. En la misa se hace un saludo recordando por los anderos fallecidos, luego se lee la historia del grupo. Se desarrolla la homilía, posteriormente toman juramento los nuevos cargadores que se integran al grupo. Se realiza un protocolo donde se llama a tomar juramento al postulante y al padrino que lo presenta al grupo, para luego el cura toma la promesa. Al final se quedan reunidos en la noche y se trabaja en los preparativos del grupo para la fiesta.
Otra de las ceremonias más íntimas del grupo es la romería al cementerio para visitar a los cargadores fallecidos, la cual se realiza el día de la procesión. Para esto, se realiza una misa a las 8.00 de la mañana en el templo, en la plazuela del templo el párroco bendice los quince arreglos florales para los cargadores, desde ahí se va en procesión al cementerio, en dos filas de cargadores seguidos por familiares y amigos, en el cementerio se recuerdo a cada uno. Con esta actividad se fortalece la identidad, se recorre tumba por tumba, y los jóvenes aprenden de la historia, fortaleciéndose la idea de que son herederos de la promesa, un pueblo que no olvida sus raíces es un pueblo que conserva su identidad, nos señala el entrevistado.
Finalmente, nos relatan otro detalle de la tradición y ritual cuando fallece un andero, la cual es que cuando el féretro se entra a la iglesia y luego se retira rumbo al cementerio en los hombros de los cargadores.
Raíces Históricas de la Festividad
Según el historiador Alberto Moreira, Isla de Maipo fue un reducto de la etnia Picunche, que se asentó en el terreno rodeado de ríos que producía un delta con diferentes terrenos como islas. Este asentamiento permitió que luego surgiera espontáneamente el poblado, sin que nadie lo fundara (Etnomedia, 2006).
Existen varias versiones del origen de la fiesta de la Merced de Isla de Maipo, sin embargo a juicio del historiador Guillermo Inostroza, la fuente más confiable está contenida en los relatos de la escritora María Graham que en su libro Diario de mi residencia en Chile 1822-1823, exponen los antecedentes de la fiesta que se realizaba en El Monte, lugar desde donde se trajo la imagen de la Virgen hasta Isla de Maipo: “Lo que ella vio en San Francisco de El Monte el 24 de Septiembre de 1822, en un homenaje de los indígenas a la Virgen de La Merced. (…). Fui a la plaza, donde se encuentran la iglesia y el convento de los franciscanos y algunas buenas casas. Me llamó la atención una gran multitud aglomerada a la puerta de una de ellas. Había un grupo de huasos a caballo, con la cabeza descubierta, como si estuvieran ejecutando un acto de devoción. La muchedumbre me abrió paso cortésmente y vi, con no poco asombro, nueve personas que danzaban, como dicen los españoles, con mucho compás. Formaban una figura parecida a la de un juego de bolos, alrededor de un muchacho vestido de una manera grotesca, que de cuando en cuando cambiaba de lugar con otros dos, uno de los cuales tenía Una guitarra y el otro un rabel” (Inostroza, 1999, s/p).
La Virgen de la Merced se veneraba en el Monte, en aquella época producto de la persecución que sufrieron los simpatizantes de Los Hermanos Carrera, parte de los devotos se vieron obligados se a sacar la imagen de la Virgen para llevarla a un lugar seguro, que para el caso fue Isla de Maipo por su difícil acceso producto de su condición de aislamiento geográfico generada por la fuerza del río Maipo (Etnomedia, 2006). Desde su llegada, la imagen de la Virgen comienza a ser venerada por los devotos que llegaron del Monte. En este sentido, el historiador Guillermo Inostroza sostiene que la danza o baile indio descrito por la escritora inglesa, fue el precursor del actual baile chino que se realiza en la Fiesta de la Virgen de la Merced.
Ahora bien, la fuente historiográfica oral y escrita da cuenta de lo acontecido en 1899 cuando comenzó un severo temporal que aumento el caudal del río Maipo y provocó graves inundaciones en Isla de Maipo, además de desbordes e inundaciones en Santiago y Talagante, entre otras localidades de la región (Inostroza, 1999, s/p)1. Según cuenta la historia relatada por los entrevistados, las personas se resguardaron en la iglesia buscando la altura, entonces sacaron la imagen de la Virgen y la llevaron a caballo a la puntilla de Lonquén, donde actualmente se encuentra el puente nuevo. Y ahí le pidieron el milagro, que llevara las aguas a los Altos del Cantillana. El milagro se cumplió y la comunidad se comprometió a realizar una fiesta en su honor, nombrándola la patrona de la comuna.
No se tiene registro respecto al nombre de los primeros cargadores que participaron de la primera fiesta. “Los viejos” prometen hacer la fiesta más grande de la zona, prometieron traer bailantes chinos, se le llamaban chinos por la condición de servidor. Ese día, se comprometen a que la sacarían en procesión al hombro, el anda de la Virgen de la Merced, en agradecimiento al milagro realizado. Y desde ahí que se entiende que las personas que cargan a la Virgen, son los herederos de la promesa. Respecto al grupo de Portadores del Anda, este se organizó formalmente en el año 1982. Dentro del grupo, se señala que don Pedro Valenzuela, fue uno de los primeros cargadores que participó dentro del grupo.
El Escudo Mercedario
El escudo de la Merced es, sin duda, el elemento más identitario de la Orden. A lo largo de la historia el escudo mercedario ha sido presentado en mil formas y expresiones. Los hay clásicos, modernos, vanguardistas; todos expresan el hondo compromiso mercedario con la libertad. “No hay mayor caridad que dar la vida por los hermanos”; por eso cuando veas un escudo en un religioso, religiosa o laico, estarás viendo a un comprometido con la liberación y entusiasta devoto de Nuestra Madre, María de la Merced.
- Es blanca PLATA, símbolo de inocencia y pureza, sobre fondo rojo SANGRE. Ocupa la parte superior del escudo. En ella va impresa la decisión entusiasta de la Iglesia de apoyar la labor redentora de Pedro Nolasco en el momento de su fundación.
- Son rojas SANGRE, símbolo de amor y caridad y amarillas ORO, símbolo de benignidad y nobleza. Ocupan la parte inferior del escudo. Son las barras de la corona de Aragón. El Rey Jaime I, entusiasta colaborador de la Orden de la Merced, presente en su fundación en la catedral de Barcelona el día 10 de agosto de 1218, regala a la Orden su escudo como expresión de su apoyo a la obra redentora. El escudo se convierte así en pasaporte real más allá de las fronteras a la hora de ir a las redenciones y mostrar credenciales de autoridad. Por eso se verá muchas veces el escudo coronado con la corona real.
- Las 4 barras color SANGRE en el escudo de la corona de Aragón tienen su origen, según la tradición, en el hecho de que Wilfredo el Velloso, fundador de la dinastía de los Condes de Barcelona, cayó gravemente herido luchando contra los normandos al servicio de Carlos el Calvo, emperador de los franceses entre los años 875-877.
La nueva familia de Dios tiene al Padre que reconoce como “Padre de todos” y a la madre que el Hijo Amado del Padre nos entregó al pie de la cruz, razón más que suficiente para sentirnos plenamente hermanos y hermanas entre nosotros. ¡Que tu faz, Virgen María, / como refulgente aurora, / sea la luz precursora/ de aquel nuevo eterno día, / que alcanzar por ti confía/ quien su amor te rinde ahora! Amén.
tags:



