Actualmente, asistimos a un rápido incremento de las enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas las enfermedades cardiovasculares (ECV). Las ECV son la primera causa de muerte en el mundo y guardan una estrecha relación con diferentes factores de riesgo modificables a través de un cambio en el estilo de vida de las personas. De aquí surge la necesidad de desarrollar estrategias de prevención y detección precoz de aquellos grupos de población que se consideren más expuestos a padecerlas.
Los trabajos con largas jornadas laborales, sedentarismo y que no suelen permitir desarrollar un estilo de vida saludable podrían influir en el desarrollo de una patología cardiovascular. En base a esto, ciertas profesiones podrían asociarse con un mayor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular, entre ellas podríamos citar a los conductores. Algunos autores afirman que existen ciertos factores de riesgo modificables como el alcohol, el tabaco y la alimentación rica en lípidos y sal, que afectan la salud de los conductores.
A los trabajadores que conducen una gran cantidad de horas, les puede resultar muy complicado llevar a cabo una alimentación sana, realizar actividad física habitual y controlar su peso.
Estudio sobre Conductores Profesionales y Riesgo Cardiovascular
Se realiza un estudio retrospectivo y transversal en 2944 varones conductores profesionales (487 taxistas, 908 conductores de autobús y 1549 conductores de camión) del área mediterránea española en el periodo comprendido entre enero de 2015 y diciembre de 2016. Los trabajadores fueron seleccionados entre los que acudieron a los reconocimientos médicos laborales periódicos. Se informó a los Comités de Seguridad y Salud de las diferentes empresas y se pidió el consentimiento informado a todas las personas que entraron en el estudio para cumplir con la legislación vigente. El protocolo del estudio estaba de acuerdo con la Declaración de Helsinki.
Criterios de Inclusión y Exclusión
- Criterios de inclusión: ser varón (no se incluyeron las mujeres por ser un número mínimo), conductor profesional, aceptar el uso de los datos obtenidos en los reconocimientos médicos con fines epidemiológicos, pertenecer a alguna de las empresas incluidas en el estudio.
- Criterios de exclusión: la no aceptación del trabajador en el uso de los datos para el estudio, no realizarse extracción de sangre por laboratorio concertado y no pertenecer a alguna de las empresas participantes.
Metodología de Medición
Las medidas antropométricas se realizaron siguiendo las normas de los International Standars for Anthropometric Assessment, determinándolas por triplicado y utilizando la media. El peso, con ajuste a 0,1 kg, y la talla con ajuste a 0,5 cm, se determinaron, respectivamente, utilizando báscula y estadiómetro estandarizados (Seca 700 y Seca 220). Se calculó el índice de masa corporal (IMC) y se definió sobrepeso y obesidad según los criterios de la Organización mundial de la Salud (OMS): obesidad si IMC ≥ 30 kg/m2 y sobre peso si IMC ≥ 25 kg/m2 y < 30 kg/m2.
El perímetro de cintura abdominal se calculó con una cinta métrica colocada paralela al suelo a nivel de la última costilla flotante, es decir, se mide el contorno del talle natural tomado entre la parte superior del hueso de la cadera (crestas ilíacas) y la costilla inferior, medido durante la respiración normal con el sujeto de pie y con el abdomen relajado.
El colesterol total (CT) y los triglicéridos se determinaron por Cl2Mg, el colesterol ligado a lipoproteínas de alta densidad (C-HDL) se calculó métodos enzimáticos automatizados, el C-LDL se determinó por precipitación con dextrano-sulfato mediante la fórmula de Friedwald (siempre que los triglicéridos fueron < 400 mg/dl). La extracción de sangre se realizó en la misma sesión y en el mismo lugar, tras ayuno nocturno de 12 horas. Las muestras se remitieron al laboratorio de referencia y se procesaron en un máximo de 72 horas, conservándolas a una temperatura de -20 °C.
Se consideraron valores limítrofes cuando el colesterol estaba comprendido entre 200 y 239 mg/dl, el LDL entre 130-159 mg/dl y los triglicéridos entre 150 y 199 mg/dl y valores elevados cuando el colesterol era igual o superior a 240 mg/dl, el LDL era igual o superior a 160 mg/dl y los triglicéridos iguales o superiores a 200 mg/dl. La glucosa se determinó por un método enzimático y se consideró prediabetes a valores entre 100 y 125 mg/dl e hiperglucemia cuando los valores eran iguales o superiores a 126 mg/dl.
La presión arterial se determinó empleando un esfigmomanómetro automático OMRON M3 calibrado; tras un periodo de reposo de 10 minutos en decúbito supino, con tres mediciones realizadas a intervalos de 1 minuto de separación entre ellas, calculándose la media de las tres mediciones. Se consideró índice de Castelli con riesgo bajo si los valores eran inferiores a 4,5% en mujeres e inferiores a 5% en hombres, moderado entre 4,5-7% en mujeres y 5-9% en hombres y alto si era superior al 7 y 9% respectivamente. Índice de Kannel de riesgo bajo si era inferior a 3% y alto a partir de ese valor.
REGICOR es el modelo de Framingham calibrado para población española que emplea como parámetros el sexo, la edad, el consumo de tabaco, la tensión arterial sistólica y diastólica, el colesterol total, HDL y la diabetes. Los cálculos se pueden hacer en personas entre 35 y 74 años. La catalogación de REGICOR es: bajo (< 5%), moderado (entre 5 y 9.9%), alto (entre 10 y 14.9%) y muy alto (a partir de 15%). El modelo DORICA se construyó a partir de datos de poblaciones de diferentes comunidades autónomas españolas e incluye población entre 25 y 64 años. Los parámetros que utiliza son los mismos del REGICOR.
El modelo SCORE predice la mortalidad cardiovascular en 10 años y hay tablas específicas para población española entre 40 y 65 años. Los puntos de corte recomendados son: bajo si es inferior al 3%, moderado entre 3% y 4,9% y alto desde 5%. La edad del corazón se calculó mediante la herramienta denominada “Heart age calculator”, disponible en la página web: www. heartage.me. El peso de cada uno de los parámetros analizados sobre la edad del corazón es similar al que tienen esos mismos factores en la determinación del riesgo cardiovascular según el modelo de Framingham.
Los parámetros necesarios para el cálculo de la edad del corazón son los siguientes: edad, sexo, altura (en centímetros), peso (en kilogramos), perímetro de cintura (en centímetros), antecedentes de enfermedad cardiovascular de madre o padre y edad que tenían cuando la sufrieron por primera vez, presencia o no de diabetes, consumo de tabaco (si no se fuma en la actualidad también se pregunta si se ha abandonado el consumo en el último año), valores de colesterol total y HDL colesterol y finalmente valores de presión sistólica y si se está actualmente en tratamiento antihipertensivo.
Al restar del valor obtenido de la herramienta la edad real obtenemos el número de años que la persona ha “ganado o perdido”. La edad vascular es una herramienta basada en la escala SCORE. La edad vascular de una persona es igual a la edad que tendría una persona con el mismo nivel de riesgo cardiovascular estimado, pero con todos los factores de riesgo en niveles normales. El cuestionario FINDRISC valora 8 items: edad, IMC, perímetro de cintura, actividad física, alimentación, uso de medicación antihipertensiva, antecedentes personales de cifras elevadas de glucemia e historia familiar de diabetes. El QDScore es el primer algoritmo de predicción de riesgo para estimar el riesgo de diabetes a 10 años.
Se considera consumo de alcohol cuando se superan las tres unidades de bebida estándar (UBE) al día en hombres, teniendo en cuenta que una UBE equivale a 10 gramos de alcohol. Se considera actividad física cuando se realiza habitualmente al menos 30 minutos al día o 4 horas semanales tanto en el trabajo como en el tiempo libre. La alimentación se considera adecuada cuando se consumen frutas y verduras todos los días.
Cuando la variable es continua se comparan las medias mediante la prueba t de Student-Fischer si la variable sigue una distribución normal, o con la prueba no paramétrica test de U de Mann-Whitney si no se cumple el principio de normalidad. Si la variable es cualitativa se comparan las proporciones mediante la prueba chi cuadrado de Pearson. El análisis multivariante se realizó mediante regresión logística multinomial.
Resultados del Estudio
Se determina el valor medio de diferentes indicadores de riesgo cardiovascular en cada uno de los colectivos estudiados y se observa que los mejores valores los obtienen los conductores de camión en casi todos los casos. En lo que hace referencia a la prevalencia de valores alterados de las diferentes escalas analizadas, se observa que en casi todos los casos las prevalencias más bajas aparecen en el colectivo de camioneros mientras que las más altas son más frecuentes entre los conductores de autobús.
En el análisis multivariante se establecen como categorías de referencia el ser conductor de taxi, edad a partir de 60 años, ser fumador, no hacer ejercicio físico y no tener una alimentación cardiosaludable. En las variables antropométricas, clínicas y analíticas el tipo de conductor solo se relaciona con la aparición de hipertensión, hipertrigliceridemia e hiperglucemia, observándose que los taxistas presentan una odss ratio de 1,7 (IC 95% 1,3-2,2) frente a los conductores de autobús en la aparición de hipertensión, 1,5 (IC 95% 1,1-2) frente a los camioneros y 1,4 (IC 95% 1-1,99) frente a los conductores de autobús en la aparición de hipertrigliceridemia y 3,7 (IC 95% 2,5-5,4) frente a camioneros y 3,4 (IC 95% 2,2-5) frente a conductores de autobús en hiperglucemia.
Los taxistas presentan mayor riesgo de presentar índices aterogénicos elevados que los camioneros (salvo triglicéridos/HDL mayor de 3) y también síndrome metabólico, frente a los conductores de autobús solo presentan mayor riesgo de sufrir síndrome metabólico con el modelo ATP III.
No hemos encontrado en la literatura científica consultada un estudio como el nuestro que valore en el mismo trabajo diferentes tipos de conductores y sus niveles de riesgo cardiovascular; por lo tanto, no será posible comparar nuestros resultados con los obtenidos por otros autores siguiendo esta metodología. Por ello deberemos comparar nuestros resultados con los obtenidos por otros investigadores haciendo referencia a cada tipo de conductor por separado.
En nuestro trabajo, alrededor del 75% de los conductores presentan sobrepeso u obesidad; estos datos son similares a los obtenidos en estudios realizados en poblaciones de la India y Brasil, y algo superiores a los obtenidos en población coreana. La prevalencia de obesidad en nuestros conductores estaba entre el 25-30% algo inferior a la encontrada en conductores profesionales de Hong Kong que era superior al 50%.
Al investigar el estilo de vida de nuestros conductores, vemos que un 37% de los trabajadores de nuestra muestra son fumadores activos, el 35,1% realizan ejercicio físico regular al menos tres días a la semana, un 32,4% tiene una alimentación cardiosaludable rica en frutas y verduras y un 19,8% consumen más de 3 UBE al día.
Diabetes y Desafíos en el Entorno Laboral
Entre las dificultades que puede enfrentar un paciente con diabetes figura la hipoglicemia, y en sus episodios más severos se necesita la ayuda de terceros. Quien se sabe diabético puede efectuar cualquier tipo de actividad laboral, pero durante la jornada pueden existir situaciones que es necesario enfrentar y para las cuales se requiere tomar medidas. Entre las dificultades a las que puede verse expuesto una persona con diabetes están las hiperglicemias extremas y las hipoglicemias. En los episodios más severos o graves, en cambio, necesita la ayuda de terceros.
Otro cuidado que debe tener el paciente diabético durante su jornada laboral es que su dieta cumpla con ciertos requisitos básicos que son, entre otros, evitar la ingesta de azúcares simples, respetar las porciones adecuadas y sobre todo los horarios. “La generalidad de las comidas no debe ser diferente respecto a las del no diabético, pero deben ser ingeridas en la cantidad y a la hora adecuada”, señala el médico, a la vez que puntualiza que las colaciones pueden componerse de una fruta de tamaño regular, un yogur bajo en calorías o una barra de cereal de composición adecuada.
El especialista señala que es óptimo que las personas que rodean al paciente sepan que él debe cumplir horarios de comidas, realizar ejercicio y que en algún momento pueden aparecer complicaciones. Ante ello, “deben saber qué hacer”, señala el profesional. Los trabajos en terreno no son incompatibles con la salud de las personas con diabetes, pero si esas actividades implican un gran incremento de gasto calórico se debe adecuar los aportes con colaciones extras y tener en cuenta la necesidad de mantener los horarios. “En las personas con diabetes, las consecuencias del ejercicio mayor pueden ser tardías.
El doctor Codoceo dice, por último, que las exigencias sanitarias del ambiente laboral para un paciente diabético no deben ser distintas a las de otra persona, “y no debe pensarse que ello implica una carga extra para quien le emplee”. Educar e informar al entorno laboral respecto de los pasos a seguir en caso de una hipoglicemia severa.
Legislación y Diabetes en la Conducción
Según el instructivo técnico, el conductor con Diabetes tipo 1 o 2, tienen más riesgo de accidentes de tránsito, los cuales se asocian a episodios de hipoglicemia. Así lo propone el proyecto de ley presentado por los senadores Bianchi, Cantero, Chahuán, Horvath y Letelier, que modifica la ley de Tránsito, con respecto al otorgamiento de licencias de conducir a personas con esta patología.
Terminar con las trabas puestas a las personas enfermas de diabetes (controlada) que solicitan una licencia de conducir y erradicar las discriminaciones entre los tipos de licencias otorgadas a personas que sufren esta patología, son algunos de los objetivos que persigue el proyecto que modifica la ley de Tránsito en materia de otorgamiento de licencias de conducir a personas afectadas por alteraciones síquicas o físicas.
Así lo propone la moción presentada por los senadores Carlos Bianchi, Carlos Cantero, Francisco Chahuán, Antonio Horvath y Juan Pablo Letelier, quienes manifiestan que en la ley de tránsito se establece, en su artículo 22, que "no se otorgará licencia de conductor a quien carezca de aptitudes físicas o psíquicas que lo habiliten para conducir un vehículo motorizado o hagan peligrosa su conducción".
Por lo tanto, explican, "si en la entrevista médica (para obtener la licencia) una persona oculta información respecto a una determinada patología, el médico no puede rechazar al postulante"; por ello, a juicio de los legisladores, "la actual normativa incentiva a los postulantes el ocultamiento de información lo que sin duda, constituye un riesgo mayor al que está expuesta una persona que declara una enfermedad y que demuestra que se controla periódicamente. Esta situación es especialmente particular respecto a la enfermedad de la Diabetes Mellitus tipo I o Diabetes Mellitus tipo II, que es el principal objeto de este proyecto de ley".
Para los legisladores esta enfermedad no puede ser un impedimento o traba para el otorgamiento de licencias de conducir, ya que los avances que ha experimentado en los últimos años la medicina para estas patologías permite que la Diabetes Mellitus tipo I o Diabetes Mellitus tipo II, con un adecuado control y tratamiento médico, puedan ser sobrellevadas sin mayores inconvenientes por quienes las padecen.
Doble Discriminación
Y agregan que la actual legislación respecto al otorgamiento de licencias de conducir para pacientes diabéticos tiene una doble discriminación y que afecta a los conductores profesionales, que poseen licencia de conducir clase Al, A2, A3, A4, y A5 y licencia no profesional clase C.
Así, precisan "a diferencia de otras licencias, dichos conductores tienen como impedimento el estar afectado por Diabetes Mellitus tipo II además de la Diabetes Mellitus tipo I, que es la única que aplica para todo tipo de licencias, así como también poseen otro listado de otras 8 patologías adicionales a las que aplican para todo tipo de licencias, que le impiden obtener licencias de conducir".
Además de lo anterior el artículo 3 del Reglamento, permite el otorgamiento a los conductores no profesionales Clase B y C, de licencias de conducir restringidas. Lo que, según los senadores, "significa que en la práctica las personas que no pueden optar a licencia profesional, optan por la licencia clase "B" restringida, quedando habilitado para conducir vehículos de hasta 9 asientos, excluido el del conductor, o de carga cuyo peso bruto vehicular sea de hasta 3.500 kilos".
El Proyecto de Ley
Para los autores del proyecto -que pasó a la Comisión de Transportes y Telecomunicaciones para su análisis- es fundamental erradicar estas anomalías, "por razones de consideración humana y de respeto laboral a los choferes profesionales, y en razón también de evitar el actual fraude al que deben concurrir dichos choferes para obtener su licencia de conducir, ocultando la patología al momento de su entrevista médica".
Para hacer frente a ello proponen establecer dos principios claros que deben ser cumplidas por el Reglamento que regula el otorgamiento de Licencias de conducir.
En primer lugar, se establece que en el Reglamento respectivo en que se defina el listado de las patologías físicas y síquicas, no puedan existir diferencias ni discriminaciones entre las distintas clases de licencias de conducir.
En segundo lugar, para todas las clases de licencia de conducir se podrá obtener licencias de conducir restringida, conforme al Art.
Exámenes Médicos y Licencias Restringidas
Al sacar o renovar la licencia, todos deben pasar por un examen médico en que se les pregunta bajo juramento qué enfermedades padecen y los medicamentos que consumen. Si bien la definición es bastante general, se enumeran una serie de enfermedades que, por sus características, podrían complicar las capacidades de conducción. La conducción profesional supone desafíos extra, lo mismo en el caso de motocicletas, por ello la ley añade más enfermedades que se suman a las ya indicadas para clase, y que descalifican a quienes las sufre de sacar una licencia tipo A o C.
Si padeces alguna de las enfermedades o condiciones recién nombradas, igual puedes optar a sacar o renovar una licencia de conducir, ya que la Ley del Tránsito indica excepciones. En el caso de discapacidades físicas que, por sus características permitan conducir con seguridad utilizando un vehículo adaptado, el postulante deberá rendir el examen utilizando un auto que posea ese tipo de adaptaciones.
El profesional médico a cargo del examen en la municipalidad decidirá, tras ver el informe del tratante, si es que otorga o no una licencia de conducir con restricciones.
Tabla resumen de factores de riesgo cardiovascular en conductores profesionales:
| Factor de Riesgo | Prevalencia |
|---|---|
| Obesidad | 27.4% |
| Hipertensión | 25% |
| Colesterol Elevado | 48% |
| Triglicéridos Altos | 29.5% |
| Hiperglucemia | 6.5% |
| Síndrome Metabólico | 15.8% |
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