Durante la segunda mitad del siglo XIX se manifestó la necesidad cada vez mayor de un vehículo mecánico que pudiese transitar por las calles. El nacimiento del automóvil llegó gracias al invento de Dunlop, las llantas neumáticas, pero también se necesitaba de un motor.
Los Primeros Vehículos a Vapor
El primer vehículo a vapor (1771) es el «carromato» de Nicolás Gugnot, demasiado pesado, ruidoso y temible. El segundo es el triciclo de William Murdock, movido por una máquina de Watt, que data del año 1784; con sus delgadas ruedas y su pequeña chimenea en la parte posterior, parece mucho más delicado que el anterior. El tercer vehículo a vapor fue presentado en 1804 por Oliver Evans; era un enorme barco anfibio que había sido construido para dragar el río Schuykill y estaba provisto por una parte, de cuatro ruedas para caminar por tierra, y por otra, de una rueda de paletas que le impulsaba por el agua.
Mientras estuvieron en auge los "velocifreros" como se denominaba a los automotores con motor a vapor, las investigaciones continuaban por otros rumbos. Se imponía entonces que apareciera una solución más eficiente. Varios inventores del S XVII, entre ellos Christiaan Huygens habían ensayado con motores en que el pistón era accionado por la explosión de una carga de pólvora dentro del cilindro.
Desarrollo del Motor de Combustión Interna
En Alemania, entre tanto, se produjo un progreso permanente. Empezó en 1872 con el motor de gas de Nikolaus Otto. Si bien esta máquina dependía del gas de la cañería común, significó un gran adelanto. Gottlieb Daimler ingresó en las fábricas de Otto y contribuyó en gran escala a mejorar el motor de gas. Estaba convencido de que allí se encontraba la máquina ideal para el tránsito por las calles.
Daimler abandonó finalmente la fábrica de Otto y construyó su primer vehículo alimentado por gasolina: una motocicleta. Luego vio el motor de gas de Lenoir, y sus ideas se orientaron en la misma dirección que las de Daimler. También él llegó a la conclusión de que uno de los productos derivados del petróleo se adecuaría para la combustión en un motor de gas.
Karl Benz y el Primer Automóvil
El conocimiento de Benz de una bicicleta del tipo «sacudidor de huesos» lo indujo a pensar en la posibilidad de mecanizar el tránsito en las calles. El primer vehículo de Karl Benz alimentado con gasolina fue un triciclo con motor de cuatro tiempos, basado en el principio de Otto. Benz inventó su propio sistema de encendido eléctrico y rodeó al motor de una envoltura por la cual circulaba agua fría como medio refrigerante.
La fuerza del motor era transmitida a las ruedas posteriores por dos cadenas y un simple embrague intercalado en ellas. Para superar las dificultades de las curvas -la rueda exterior tenía que moverse más rápidamente que la interior-, Benz adoptó un invento inglés, el diferencial, patentado por J. K. El vehículo se conducía con ayuda de un pequeño volante, ubicado sobre una delgada barra dispuesta delante de un banquito que servía de asiento al conductor.
Benz consiguió una patente que le identifica como creador del primer automóvil «capaz de moverse por sí mismo» con un motor de combustión interna. Desde 1887 hasta 1889 trabajó en colaboración con su jefe de ingenieros, Wilhelm Maybach, tratando de perfeccionar sus modelos. El coche que finalmente expusieron en la Exposición Mundial de París de 1889 -un vehículo para cuatro personas con motor refrigerado por agua y con una caja de cuatro velocidades-, ya no era un carruaje sin caballos, sino un medio de transporte de forma propia.
En 1894 tuvo lugar en Francia la primera carrera de automóviles (París-Ruán-París), que fue ganada por un Daimler con una velocidad promedio de 32 kilómetros.
El Automóvil en Estados Unidos: Ford y la Producción en Masa
Los Estados Unidos tuvieron que esperar varios años antes de fabricar su primer auto. En 1893, un mecánico de ese país, Charles E. Duryea, consiguió construir un vehículo con motor de gasolina, pero no pudo regular su velocidad. En 1896 circuló por Detroit el primer coche con motor de gasolina conducido por su constructor, Henry Ford.
Ford, más que inventor, era organizador y perfeccionador. Él conocía los defectos principales de los autos europeos: estaban destinados, ante todo, a los deportistas y a la gente de dinero, pero no al hombre común ni a satisfacer su necesidad diaria. Los Estados Unidos de América necesitaban un medio de transporte popular, barato y que consumiese poco.
Henry Ford logró este objetivo y su coche se vendió con éxito, convirtiéndolo en uno de los hombres más ricos del mundo. Ford levantó una fábrica propia para la construcción en serie de este coche. Hacia 1910, ya se puso el motor en la parte delantera, que le dio al auto una personalidad propia. Conforme fue aumentando la demanda, se hicieron más estilizados.
Las crisis del petróleo de las décadas de 1970 y 1980 se reflejaron en la construcción de modelos de bajo consumo.
BMW: Un Siglo de Innovación
Esta semana BMW (sigla que alude a Fábrica Bávara de Motores), ha estado celebrando nada menos que un siglo de historia. Y vaya que historia. Actualmente, BMW Group es un grupo internacional de empresas con instalaciones de producción y ensamblaje en 14 países, además de una red de ventas mundial. Al hacer un repaso por su historia, vemos una serie de eventos y decisiones que marcaron el desarrollo de la empresa, además de ser una expresión de su carácter.
BMW se ha caracterizado por ofrecer soluciones completamente nuevas, mediante técnicas sofisticadas, sin conformarse con lo cotidiano. Eso ya se podía ver en 1917 con el motor de avión BMW IIIa, que demostró su eficiencia y potencia operando a grandes altitudes. Luego de finalizar la Gran Guerra (1914-1918), entre las sanciones que se le impusieron a Alemania, estaba la prohibición de fabricar motores de aviones.
En virtud de lo anterior, BMW centró sus esfuerzos en fabricar motores para botes, camiones y motocicletas. Al momento de pensar su primera motocicleta, optaron por un camino propio, lo que quedó reflejado en la BMW R32, que se diseño en torno al motor. Fue la primera moto en contar con un motor bóxer de dos cilindros y una caja atornillada directamente al motor.
El giro hacia la fabricación de autos (sin dejar de lado las motos), se dio en 1928, cuando empezaron a diseñar y fabricar autos pequeños acordes a la tendencia de diseño de esa época. El cambio vino de la mano del BMW 303 lanzado en 1933. El BMW 303 dejo a todos boquiabiertos con sus cualidades dinámicas: era estable, liviano, con rápida aceleración para esos tiempos y una eficiente capacidad de frenado.
Transcurrió poco tiempo, para que BMW nuevamente se centrará en la fabricación de motores de aviones, muy solicitados por entidades gubernamentales para sus objetivos militaristas. Al igual que una gran proporción de la industria alemana, los directivos de BMW también se guiaron por la ambición de lograr una eficiencia empresarial conforme adoptaban las condiciones del marco político de las décadas de 1930 y de 1940. Por consiguiente, la empresa obtuvo el beneficio masivo de los nuevos esfuerzos de rearme.
BMW asumió su responsabilidad por los eventos acontecidos durante el periodo del nacionalsocialismo y estableció iniciativas que han contribuido a crear conciencia y generar debate público. Cuando se editó el libro “BMW - Una Historia Alemana” en 1983, la empresa fue el primer grupo industrial alemán en abrir este capítulo de su pasado al escrutinio y la discusión pública. La investigación del periodo entre 1933 y 1945 se llevó a cabo en el contexto de dos disertaciones, las cuales fueron publicadas en 2005 y 2008.
Durante el periodo inmediato posterior a la Segunda Guerra Mundial, la empresa adoptó un nuevo enfoque en todos los aspectos de sus negocios, lo que se visualizó en la primera motocicleta post-guerra en la forma de la BMW R 24 sólo salió de la línea de producción de Múnich en 1948. Un hecho poco conocido es que BMW estuvo a un tris de ser propiedad de Mercedes Benz.
En la Asamblea General Anual llevada a cabo en 1959, la venta de BMW AG a Daimler-Benz AG - la cual estuvo a punto de ser firmada y sellada - se evitó en el último minuto. El plan de reestructuración desarrollado bajo los auspicios del accionista principal Herbert Quandt se basó en la independencia de BMW AG, en estructuras nuevas, y en modelos nuevos.
A inicios de la década de 1970, cuando el auge tuvo un cese repentino por la “crisis del petróleo”, los gerentes de BMW superaron los tiempos difíciles y emergieron de la crisis con una fortaleza renovada. En Múnich, se abrieron la nueva torre corporativa conocida como “Cuatro cilindros” y el Museo BMW, y también, una nueva planta de producción comenzó operaciones en Dingolfing. El BMW Serie 5 se presentó como el sucesor del “New Class”. Y, de hecho, la demanda comenzó a adquirir velocidad a partir de 1975.
A inicios de la década de los noventa, los directivos de BMW volvieron a verse en una encrucijada. En 1994, siguieron la tendencia general del sector hacia procesos de concentración y compran la empresa British Rover Group, con el fin de obtener grupos meta adicional, con una gama más amplia de automóviles. El intento no se vio coronado por el éxito. En el año 2000, Rover Group volvió a ser vendido. BMW sólo continuó con el desarrollo de la marca MINI.
Justo antes del inicio de la crisis financiera global en 2008, la estrategia corporativa “Number ONE” había definido los principios de un crecimiento sustentable y rentable y de un incremento de valor a largo plazo.
La submarca BMWi, que en Chile se comercializan desde fines de 2014, son el fiel reflejo de la permanente búsqueda en la que está embarcada BMW por encontrar soluciones de movilidad inteligente, mediante autos livianos, innovadores y amistosos con el medioambiente.
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