El Efecto Hawthorne y los Estudios Ford: Un Análisis Profundo

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El primer trayecto se integra por las Unidades I, II, III, y IV como elemento original de nuestro abordaje, anterior a Weber. Este paradigma decisional se basa en los aportes originales de Herbert Simon.

La Escuela Científica de Taylor y el Fordismo

Hacia los años '20, las exigencias de una industria concentrada y masiva chocaban con el control que los obreros de oficio ejercían sobre el ritmo, la forma de realizar el trabajo y las cantidades producidas. Impresionado por las restricciones voluntarias a la productividad de parte de los trabajadores, un ingeniero, F.W. Taylor, implementó un enfoque científico para la gestión del trabajo.

A base de un estudio riguroso de los modos operatorios, ritmos y tiempos de los mejores trabajadores de una fábrica, se definió la one best way (única y mejor manera) de hacer las cosas, que debía redundar en el aumento de la productividad. Se midió en detalle el rendimiento de cada puesto de trabajo, para poder estandarizar las actividades y luego acelerar su ejecución. Se planteó allí una distinción tajante entre concepción y ejecución.

"Ustedes no están aquí para pensar", les dijo Taylor a los trabajadores. La oficina de métodos era la encargada de reunir todos los conocimientos en posesión de los obreros calificados y traducirlos en un conjunto de normas. La descomposición de los procesos de trabajo en tareas simples, permitió definir con precisión cada puesto de trabajo, fijar una escala de remuneraciones y un rendimiento óptimo, con lo que disminuyeron los costos de producción.

Ford dio la siguiente vuelta de tuerca al desarrollar la cadena de montaje. El principio fordista consiste en ligar producción y consumo: para mantener la producción de grandes volúmenes, los asalariados debían ganar lo suficiente para tener acceso a los bienes producidos por la industria.

El Enfoque de las Relaciones Humanas

La difusión del taylorismo y del fordismo en la industria norteamericana agravaron el problema del control y gestión de los recursos humanos que tenían las grandes empresas (grandes concentraciones de trabajadores, inestabilidad, bajo rendimiento). Los investigadores descubrieron que la conducta obrera no estaba asociada a simples cambios en las condiciones físicas o económicas, sino que incluía diversos componentes que se convertían en temas a abordar y solucionar.

Sobre esta base Elton Mayo concluye que la clave para que el sistema industrial funcione mejor no está en manejar incentivos económicos (salarios), o políticos (tipos de autoridad).

Revolución Microelectrónica y Nuevos Modelos de Organización Productiva

A partir de esa fecha se percibe que el antiguo modelo ya no logra asegurar un aumento sostenido de la productividad con aumento de los salarios y del consumo. Así, se fabrica en menor escala, series más cortas, productos más diversificados. La oferta no es rígida sino que se adapta a las necesidades cambiantes del cliente. En lugar de simplificar las tareas, se busca enriquecer el trabajo.

Los nuevos patrones de la competitividad imponen procesos radicales de reestructuración de los sistemas productivos. Las economías europeas, en particular Francia e Inglaterra, entran en una fase de reconversión, con elevadas tasas de desempleo, lo que genera nuevos problemas sociales. Decae también la conflictividad social, y con ello una visión confrontacional de las relaciones sociales. Quedan de manifiesto así las insuficiencias del sistema educacional y de la capacitación profesional.

Símbolo de la revolución tecnológica de los '70 y '80 son los ingenieros y técnicos; en ellos se radica la innovación ya que manejan el conocimiento empírico de la máquina y el razonamiento hipotético-deductivo de la ciencia.

En los últimos quince años, la discusión ha estado marcada por el tema de la competitividad, lo que condujo naturalmente de vuelta al estudio comparativo de los sistemas de organización del trabajo. En forma ininterrumpida hasta la fecha, ingenieros, economistas, sociólogos y administradores de empresas, escrutan y comparan sistemas alternativos de producción industrial.

Los nuevos modelos de organización productiva provocan una renovación de los enfoques conceptuales del comportamiento de los agentes económicos. La vida económica ocurre según Williamson (1975) entre mercados y jerarquías. En los negocios no todo es comportamiento interesado (self interest) en un mercado de agentes anónimos y racionales. La producción, la innovación y las transacciones comerciales ocurren en mercados organizados y entre agentes que se relacionan en forma instrumental pero también comunicativa.

Las relaciones personalizadas que se dan en transacciones industriales y comerciales pueden ser una base valiosa para aumentar la eficiencia y la estabilidad en los negocios. Las relaciones contractuales pueden darse a distancia, entre agente maximizadores racionales que tratan de obtener los mejores precios y calidades, o bien entre contrapartes que han establecido relaciones de confianza. El precio deja de ser la variable discriminatoria principal y entra a jugar el factor confianza. El compromiso mutuo provee la estabilidad y la flexibilidad necesarias en relaciones contractuales de largo plazo. La variable confianza aparece como factor de competitividad.

La confianza es un estado de ánimo, una expectativa de una de las partes contractantes respecto de que la otra le va a responder de una manera predecible y mutuamente aceptable.

Tendencias en el Estudio de Procesos de Trabajo

En los estudio de procesos de trabajo existen dos tendencias. La primera, propia de un determinado tipo de pensamiento económico, se puede caracterizar como despolitizada con respecto a las grandes cuestiones del cambio social que marcaron el debate en los años '50 y '60.

Más allá de la diferencia de enfoques, los estudios recientes constituyen una base suficiente como para interrogarse sobre las formas de regulación salarial emergentes a raíz de la reconversión exportadora. Cuando ya se creía que los métodos tayloristas estaban superados, en Chile muchas industrias comienzan recién a introducir métodos de racionalización del trabajo.

En la Administración Pública los problemas de insatisfacción laboral no provienen solamente de bajos salarios sino también de la distancia jerárquica que separan a los que piensan de los que ejecutan. La crisis de la deuda externa, los procesos de apertura comercial y los cambios en los patrones internacionales de competitividad terminaron con el modelo de desarrollo adoptado por los países de América Latina entre los años '30 y '70. La economía y la competitivad vuelven a ganar supremacía sobre la política. En los medios empresariales surge una verdadera fiebre por alicar los conceptos de gestión norteamericanos y japoneses.

Ensayos Clínicos y Estudios Experimentales

Los estudios experimentales son aquellos en que el investigador aplica una intervención sobre los participantes. Aquí se enmarcan todos los tipos de ensayo clínico que analizan intervenciones preventivas, terapéuticas, educativas, entre otras, que se realizan tanto sobre individuos como sobre grupos poblacionales.

Algunos autores han considerado que las series de casos sin grupo control son el punto inicial de los estudios sobre intervenciones terapéuticas, ya que han aportado en el desarrollo de nuevas técnicas quirúrgicas y en el estudio de intervenciones en condiciones muy infrecuentes en donde la ejecución de un ensayo clínico se dificulta.

En la década de 1920, Fisher conceptualizó la asignación aleatoria mediante la aleatorización de cultivos a recibir un tipo de semillas u otro. Más tarde, el Medical Research Council de Reino Unido adaptó la aleatorización a la epidemiología clínica, al realizar un ensayo clínico aleatorizado para evaluar el efecto de la estreptomicina entre portadores de neumonía, publicado en 1948, el que suele reconocerse como el primer ensayo clínico aleatorizado.

No obstante, ya en 1907 el médico William Fletcher había publicado los resultados de un ensayo clínico aleatorizado conducido para analizar el origen del beriberi en pacientes internados en un manicomio de Kuala Lumpur, donde las condiciones podían ser mejor controladas.

Durante los últimos 70 años, los ensayos clínicos se han perfeccionado, constituyéndose en la metodología fundamental de las agencias reguladoras de medicamentos para autorizar la comercialización de estos productos.

La investigación del potencial nocivo de algunos fármacos comienza a cobrar mayor relevancia a partir de problemáticas de salud pública: muerte súbita en pacientes anestesiados con cloroformo, detección de aplasia de huesos largos en recién nacidos asociada al uso de talidomida en madres con náuseas y vómitos del embarazo y, más recientemente, los efectos adversos del uso de ácido acetilsalicílico.

Por lo tanto, diversas entidades sanitarias han decidido enfocar en la ejecución de ensayos clínicos gran parte del financiamiento disponible para la investigación en salud.

Tipos de Ensayos Clínicos

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés Food and Drug Administration), agencia reguladora estadounidense, ha presentado una clasificación de los ensayos terapéuticos que evalúan intervenciones farmacológicas, presentada a continuación:

  • Estudios preclínicos: Detectan problemas de seguridad del producto farmacológico, tales como carcinogenicidad y teratogenicidad. Involucran procesos como síntesis química, pruebas biológicas y estudios toxicológicos.
  • Ensayos fase I: Estudios farmacológicos sin objetivos terapéuticos, que evalúan toxicidad, parámetros farmacocinéticos y farmacodinámicos, tolerancia, respuesta a distintas dosis y dosis máxima segura. Se realizan en voluntarios sanos y eventualmente en pacientes con enfermedad en estadios avanzados sin otra posibilidad de tratamiento. Por lo tanto, son las primeras pruebas en humanos.
  • Ensayos fase II: Corresponden a la primera exploración clínica del tratamiento, en donde debe definirse la posología más adecuada para los estudios fase III. Aportan información preliminar sobre eficacia y seguridad clínica. Se realizan en pacientes portadores de la enfermedad en estudio, pudiendo existir o no un grupo control, pero suelen ser ensayos clínicos aleatorizados. Por lo general incluyen entre 100 y 300 participantes.
  • Ensayos fase III: Su objetivo es demostrar el efecto de una intervención en condiciones similares a las que puedan esperarse cuando el fármaco esté disponible para su uso (estudios de confirmación terapéutica). Suelen conducirse en múltiples centros, con muestras mayores a 300 participantes (incluso miles).
  • Ensayos fase IV: Evalúan el fármaco en una población distinta a la originalmente estudiada, aportando información adicional sobre riesgos, eventos adversos, beneficios, nuevos usos, efectos a largo plazo (farmacovigilancia), interacciones farmacológicas, entre otros. Se realizan después de la aprobación ycomercialización del producto farmacéutico (postmarketing).

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