Christina Rosenvinge visitó tierras chilenas por primera vez un 13 de julio de 1993, en un concierto en el Teatro Teletón que trajo consigo un álbum que tan sólo un año antes había revolucionado el pop rock hispano. Para mí ‘Que Me Parta Un Rayo’ es un disco chileno, si te digo la verdad, porque creo que hemos tocado estas canciones allí más que en ningún sitio, y además en su momento también tuvo tremendo éxito allí, y bueno, conectó especialmente.
Claro, eso es lo bonito, que es un disco que ha traspasado las generaciones y ha traspasado su momento. En su momento yo creo que tuvo un impacto por encima de lo musical, tuvo un impacto sociológico porque resultaba muy novedoso que una mujer hiciera rock y que cantara en español, y de esas letras que tenían tanto descaro, tanto desparpajo y al mismo tiempo tan sentimentales, porque hay algunas canciones también que hablan muy abiertamente de emociones.
La evolución de una artista: Ayer y hoy
Es muy distinto en unos sentidos y absolutamente igual en otros. Es muy distinto porque las personas cambiamos, entonces esas canciones están hechas un poco con la inocencia de alguien que acaba de aprender a tocar la guitarra, solamente sabía poner como ocho acordes, entonces con esos ocho acordes hice todo el disco entero.
Entonces, esa ingenuidad que tenía entonces, pues ahora ya encuentro que no la tengo, cuando hago canciones soy mucho más consciente de lo que hago, y sin embargo, hay algo que sigue exactamente igual que es que hay una forma de entender el mundo a través de la música y de las canciones. Entonces, ese disco es donde descubrí esto mucho más que en el proyecto anterior.
Tiene algo de nostálgico, pero es más bien celebrar también el pasado, celebrar a todas las personas que hemos sido. Bueno, esto ha sido un trabajo maravilloso, ha sido un trabajo precioso que empezó como un encargo y luego se convirtió en un proyecto personal, y eso fue llevar la figura de Safo al mundo del teatro y luego, como propuesta para la obra de teatro, fue transformar los versos en canciones, que era lo que eran originalmente, y luego esto se transformó en un disco que ha tenido su propia vida.
El legado atemporal de Safo
Y hay algo tan puro y tan bonito en los versos de Safo, algo atemporal, por ejemplo, Safo es la primera que en una canción habla de morir de amor, y no está hablando de morirse, está hablando de algo sexual. Claro, es la primera cantautora que habla del amor y habla de lo que le duele… de lo que le duele el cuerpo y habla del deseo, sobre todo.
Lo hace en el Siglo XVII antes de Cristo y resulta tan moderno lo que ella escribe, que habla de cómo le tiembla el pulso, le tiembla la lengua, como se queda medio ciega, medio sorda, de puro deseo hacia una chica que le gusta. Sí, yo de hecho quiero llevar Los Versos Sáficos a Chile y creo que será lo próximo, y bueno estoy ya trabajando en algo que vendrá después.
Tengo un montones de recuerdos y no hay uno sólo, cada concierto ha sido increíblemente memorable. En la última gira tuvimos unos momentos preciosos en Concepción, por ejemplo, hubo un vendaval y una lluvia tremenda y tal, entonces hubo que cancelar el concierto fuera y tuvimos que tocar dentro del teatro.
Pues todo eso es muy impactante, muy conmovedor para mí, recibo todo ese cariño con los brazos abiertos. Os invito a todos a que vengáis el 13 de octubre a cerrar la gira de conmemoración de Que me parta un rayo.
La gira de celebración y el reencuentro con el público
Ya empezó la gira de Christina Rosenvinge por Latinoamérica para celebrar las tres décadas del álbum “Que me parta un rayo”. Claudia Cayo conversó con ella desde Perú, a días de que aterrice en Chile para una serie de compromisos. La cantautora y escritora española Christina Rosenvinge, volverá a Chile para una serie de conciertos que se enmarcan en la celebración de los 30 años del disco “Que me parta un rayo”. Su visita contempla conciertos en el Teatro del Lago en Frutillar, el Teatro Coliseo en Santiago, y fechas en Quilpué, Chillán y Concepción.
Ad portas de sus fechas en nuestro país, conversamos con ella sobre el impacto que tuvieron las canciones del disco, sobre mantener la habilidad de la escritura y sobre esa Christina de hace tres décadas. Acá lo que nos dijo.
Reviviendo canciones de otra época
Cuéntame cómo está el regreso a los escenarios, volviendo a tocar esas canciones de otra época, de un disco tan relevante en tu carrera y que ha sido importante para tanta gente aquí en América Latina.
Está siendo una travesía maravillosa. Esta celebración empezó de forma muy improvisada. Todo partió porque puse un post en Instagram el día del aniversario. Le hice un video al disco y puse que se cumplían 30 años del inicio de esta etapa tan importante en mi vida. Y el recibimiento que tuvo este post fue increíble porque recibí una avalancha de mensajes privados muy emocionales de gente que tenía recuerdos importantísimos: familias en las que ese disco había ido de una mano a otra, gente que había aprendido a tocar la guitarra con él y que estaba de alguna manera implicado en su vida emocional. Muchos hijos que recordaban a su madre a través de ese disco… Entonces todo esto empezó a germinar la idea de hacer un concierto porque la gente lo pedía.
Yo en principio no había vuelto a tocar este álbum entero desde el año 95, creo. Pensaba hacer uno o dos conciertos, pero luego ha habido una demanda porque lo repitiera y lo hiciera más. Mañana lo voy a hacer en Lima, después vamos a Chile y lo vamos a hacer allí por todas partes. Me encanta cómo la presión de tus fans, de la gente que te sigue en redes sociales, logró que ese uno o dos conciertos, finalmente se transformaran en más.
Pues es que funciona. Estaba hablando con el promotor del concierto aquí en Perú y me dijo: “Claro, es que yo veía el post y todo el mundo decía ‘Perú ¿Pero lo que pasa con Perú?”. Y dijo: “Bueno, pues yo voy a hacer este concierto”.
Reflexiones sobre las letras y su trascendencia
¿Qué ha significado para ti revisitar esas canciones y letras, sobre todo pensando en quién eras hace tres décadas atrás?
Bueno, ha sido muy divertido. Hay letras de canciones que me sorprenden todavía cómo las escribí. Como “Voy en un coche”, que tiene todas estas imágenes tan surrealistas. “Tu por mí” recuerdo perfectamente cómo la escribí porque era una canción que estaba muy basada en mi historia personal. Está dedicada a mi mejor amiga de esa época que pasó por una malísima experiencia y yo escribí la canción un poco para rescatarla. Cada canción tiene una historia distinta.
“Alguien que cuide de mí”, por ejemplo, es una canción aparentemente muy ingenua pero a mí me sorprende que hace una enumeración de los defectos que no tiene que tener un chico con el que te lías, y realmente es algo que sigue estando muy vigente. El disco tiene una mezcla de ingenuidad, entusiasmo y tiene algo muy bonito -que ya no tengo- que es esa ingenuidad. Cuando escribo ahora, lo hago desde una voz mucho más experimentada. Me sorprende la ingenuidad, pero las letras tienen la suficiente trascendencia como para para pervivir. Y el hecho es que las canciones no han muerto, siguen estando ahí muy vivas.
Sabes que me llega muchísimo dinero de karaokes… JajajajajaEs muy divertido. Siempre veo que muchísima gente decide cantar “Voy en un coche” y me hace mucha gracia. Lo increíble es que además son letras muy emocionales y yo creo que eso siempre va a lograr conectar con la generación que te escuchó por primera vez en los 90, pero también con generaciones más jóvenes. Esas cosas viscerales creo que nunca dejan de impactar.
Canciones favoritas y significados personales
Estoy muy segura de eso. ¿Cuál dirías que es la canción más significativa para ti en ese disco? Siempre es interesante descubrir cuando las favoritas del público a veces son las mismas del artista o a veces no necesariamente coinciden. ¿Tienes alguna favorita o alguna que sea particularmente especial para ti?
Cada una tiene un motivo por el que está allí, ¿sabes? “Ni una maldita florecita”, por ejemplo, cuenta el viaje a París que hice con el novio que acababa de conocer y que luego se convirtió en el padre de mis hijos. Es una canción a la que le tengo mucho cariño y que dice algo muy bonito, que es “el día que fui feliz no me di cuenta y me dormí”. Muchas veces en los mejores momentos de nuestra vida no somos conscientes de que estamos viviendo la felicidad. Hay una canción que siempre está ahí, que siempre es importante y que siempre me emociona, y es “Tu por mí”, pero porque tiene detrás una historia real con mi compañera de piso, con Sara. “Yo no soy tu ángel”, también, que no lo había vuelto a tocar en directo desde aquellos años y es divertidísima de tocar en directo. Cada una tiene un significado distinto.
El contexto revolucionario de los años 90
Cuando se habla de ti y de este disco inserto en los años 90, llegamos a esta cosa revolucionaria para la época, que es una mujer cantando muy resueltamente sobre su vida. Siempre fluyendo, haciendo rock y tomando el control de su proyecto musical. ¿Eras consciente de esas cosas, de los matices que tenía tu proyecto en esa época?
Yo no tenía ni idea. Y si hubiera sabido que iba a tener tanta trascendencia, no sé si hubiera sido tan valiente, realmente. Tenía un dúo que tenía mucho éxito en España que se llamaba “Alex y Christina”, y llegó un momento que me quemé con esa historia y quise romperlo y empecé a hacer mis canciones desde otro sitio. Ya no quería hacer música tan ligera, tan bonita e imaginativa, quería hacer algo en primera persona, algo con mucha más profundidad. Me quería convertir en cantautora.
En un principio no tenía los apoyos para hacer esto, así que cuando escribí las canciones no sabía si las iba a conseguir grabar. Tampoco sabía si las iba a grabar yo, pero sobre todo, no sabía si mi compañía de discos iba a decidir grabarme o esto iba a quedar en el olvido. Las hice en un arranque, por necesidad de expresar algo, pero no tenía ni idea de lo que iba a ocurrir con ello. Además el disco salió en España y al principio no tuvo tanto éxito. Salieron dos singles y pasaron un poco discretamente, y de repente empezó a despegar como cuatro o cinco meses después. Al año estaba vendiendo muchísimo. Pero no tenía ninguna consciencia. Es algo que luego me di cuenta cuando empecé a encontrarme con la gente y me lo empezaron a decir.
Consejos para nuevas cantautoras
Decías que querías ser cantautora. Quiero saber y preguntar de manera tal vez muy ingenua, cómo se mantiene esa habilidad en el tiempo. Hay muchas chicas que están intentándolo hoy en día y tal vez alguien va a haber esta entrevista en YouTube o la van a revisar escrita en el sitio web. ¿Qué les dirías?
Yo creo que cuando uno escribe una canción, al margen de la música, tienes que pensar que una letra es una historia, aunque se cuente de forma fragmentaria, aunque sea de una forma concisa. La letra de una canción cuenta una historia, entonces no puede estar vacía. No puedes decir algo que simplemente suena bien y que han dicho otras doscientas mil personas antes que tú. Tienes que buscar tus propias palabras y tienes que intentar crear. No voy a decir “crear un mensaje” que es una palabra que no me gusta. Hay que crear un relato en el que el oyente se sienta identificado. La función de una canción, al igual que en la poesía, es ponerle palabras a emociones que son comunes a todos los seres humanos.
El objetivo final, cuando uno escribe una canción, es sacar tus demonios y que otro encuentre sus demonios en esa canción. Que pueda sentirse consolado, acompañado. Una canción es un vehículo emocional y sobre todo es una emoción que se transmite a través de la palabra.
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