Un nuevo proyecto de visibilización y difusión está realizando la Asociación de Instituciones Españolas de Chile. El objetivo central es dar a conocer a las Instituciones que la componen y son parte de la AIECH.
Orígenes y Fundación de la Orden de la Merced
La fundación de la Orden contó con la participación del rey Jaime I de Aragón y ante el obispo de la ciudad, Berenguer de Palou. Además de los tres votos tradicionales que cumplían las órdenes -de pobreza, obediencia y castidad-, ellos añadieron un cuarto, el voto de Redención, que los llevaba a luchar por la liberación de los más débiles en la fe, aun sacrificando su vida en el intento.
La Orden de la Merced en Chile: Un Legado de Fe y Servicio
Los mercedarios tuvieron relaciones con Chile desde los primeros contactos que entablaron los conquistadores españoles con el territorio, ya que sus frailes se unieron al proyecto de Diego de Almagro cuando este se dirigió con su hueste a explorar las tierras al sur del Perú. Fueron ellos los primeros que encendieron la antorcha de la fe en el suelo chileno y quienes trajeron la primera imagen de la Virgen al país.
Si Chile es reconocido como un pueblo mariano, se debe en gran parte a los mercedarios que tempranamente difundieron su devoción por todo el territorio. Pedro de Valdivia dio a los mercedarios terrenos para que levantaran templos y altares a la Virgen de la Merced en Santiago, Concepción, Imperial y Valdivia. Rodrigo de Quiroga, a modo de agradecimiento, dona a la congregación la Ermita del Socorro, donde actualmente se encuentra la Iglesia de San Francisco (en Avenida Libertador General Bernardo O´Higgins, Santiago).
Así, los frailes mercedarios fueron partícipes directos en la fundación de ciudades del sur, como Concepción, Valdivia e Imperial, instalándose allí rápidamente con el fin de continuar su labor evangelizadora. El conocimiento de los territorios del sur les permitió entablar relaciones directas con el pueblo araucano a través del aprendizaje del mapudungun que les permitió potenciar la cristianización.
A la Virgen de la Merced se le atribuyen diversos favores y auxilios concedidos en esos primeros años. Por este y por otros prodigios, el 8 de septiembre de 1608 la Virgen de la Merced fue nombrada patrona de la Real Audiencia de la Colonia, que se trasladó ese año de Concepción a Santiago.
La gran Iglesia de la Merced fue terminada de construir en 1565 gracias a Juan Fernández de Alderete, miembro de la expedición fundadora, que dona a los mercedarios un predio entre las calles Miraflores, Huérfanos y Merced, donde finalmente se construye el templo, Ermita de Santa Lucía. A pesar de las diversas reconstrucciones que ha sufrido el templo debido a terremotos y al paso del tiempo, la imagen de Nuestra Señora de la Merced, donada por el Emperador Carlos V, aún se conserva en su interior.
Actividades Actuales de la Fundación
En la actualidad sus obras están centradas en cinco colegios en Chile y dos comunidades en África. Ocho parroquias, dos hogares de menores y once conventos.
A su vez en 1873 el padre Benjamín Rencoret crea el museo de la Merced, en el que se encuentra material de diversos países americanos como Ecuador, Paraguay, Perú, Argentina y otros.
Este año, con motivo del año jubilar, en Chile se están realizando diversas actividades. El sábado 17 de marzo se vivió la Eucaristía Inaugural del año jubilar en el Santuario de Nuestra Señora Purísima de Lo Vásquez. En ella se dio gracias a Dios por todos los dones y regalos recibidos en estos ocho siglos de servicio y 483 años de la presencia mercedaria en Chile.
Desde el día 15 al 23 celebramos la novena de nuestra Patrona La Virgen De Las Mercedes, esta Merced queremos expandir con la oración e indulgencias que sólo precede de Dios siendo nuestra Madre María aquella intercesora cariñosa y acogedora a quien hoy veneramos desde la fundación de nuestra Parroquia. La novena se realizó en el Templo todos los días a las 18 hrs.
El Carácter Mariano de la Orden
Para nosotros, María es la Merced de Dios, redentora de cautivos, que se dignó inspirar la fundación de nuestra Orden a San Pedro Nolasco. Por eso somos, por naturaleza y desde el primer momento existencial, una orden religiosa mariana. La Orden de la Merced es mariana porque María está presente en su espiritualidad desde la misma fundación. El proyecto redentor de Nolasco aparece, desde los primeros momentos, ligado íntimamente a la intervención de María. Merced no es únicamente sinónimo de misericordia, es la Merced por excelencia de redimir cautivos. De esta actividad esencial de la Orden, María pasa a denominarse María de la Merced.
María de la Merced es llamada también, según quedó señalado, Redentora de cautivos. Los mercedarios nos dirigimos a ella con este título por su íntima unión a su Hijo Cristo redentor, con quien ha asumido y vivido el misterio de la Cruz. María de la Merced es, finalmente, María de la Misericordia. Otro título asociado a la Merced, que forma parte del itinerario espiritual de la Orden. María, a través de sus hijos, redime y libera a quienes sufren por falta de libertad y están realmente oprimidos.
Santa María de la Merced no sólo es objeto de veneración, ensalzada y aclamada como madre, sino que es tema de estudios, de análisis, de difusión y promoción. La Orden siempre ha estado iluminada por mariólogos mercedarios, teólogos y poetas que supieron exponer sus dones, recibidos por el Dios encarnado en su seno, y la ensalzaron con precisión teológica y palabra creadora, elevándola al lugar cimero de la vida de cada fraile, religiosa y laico. Los religiosos mercedarios y quienes son objeto de nuestra acción liberadora, vemos a María como Madre de los redentores y de los cautivos redimidos. Descubrimos en María un modelo de consagración a Dios y de entrega a los cautivos.
El nombre de María en el título de la Orden aparece muy pronto en documentos oficiales de la Iglesia. Y la explicación más lógica de esta advocación mariana la encontramos en la fuerte convicción de los religiosos de que la Virgen María intervino de modo directo en la fundación de la Orden.
Una fuerte prueba del marianismo mercedario, es que todas las donaciones para la redención eran hechas en nombre de María. Son numerosos los documentos existentes de donaciones hechas por benefactores a la Orden para las redenciones, en los que se especifica la motivación mariana.
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