Richard Ford, reconocido autor estadounidense, ha cautivado a lectores y críticos con su habilidad para retratar la complejidad de la vida americana contemporánea. En cada una de sus participaciones, Ford demostró buen humor, afabilidad, y calidez hacia el público. "A los 74 años, escribo relatos para que la gente los pueda leer, no escribo para mí. Entonces respeto mucho a mis lectores. Me siento en deuda con ellos", aseguró el ganador, entre otros premios, del Pulitzer, el PEN/Faulkner y el Princesa de Asturias de las Letras 2016.
Su obra, caracterizada por un estilo narrativo íntimo y realista, explora temas como la desesperanza, la familia, y la búsqueda de sentido en un mundo en constante cambio. Con un proyecto literario sólido y reconocible, se sigue afianzando como el narrador que mejor logra retratar en la actualidad la desesperanza en la que vive la clase media norteamericana.
Entre la ficción y la realidad: Un viaje a la memoria
Lejos de la ficción de sus otros libros, parte de su propia vida y la de su familia para indagar en la esencia de América, consiguiendo una gran obra del género memorias. Uniendo los dos ensayos escritos con más de 30 años de diferencia, surgió Entre ellos. Recuerdos de mis padres, un texto bellísimo donde el escritor viaja a su infancia, su memoria. Algo, que, según afirmó en la feria, no piensa repetir: "Por suerte he tenido dos padres. Con este libro ya es suficiente".
Ford nació en Jackson, Mississippi, el 16 de febrero de 1944. Tenía 16 años cuando su padre Parker murió en sus brazos, de un ataque al corazón. En el funeral no lloró. "No sé por qué no lloré, aunque podría inventar algún motivo, como ya lo he hecho. Mi madre estaba histérica y yo debía controlar la situación. Yo quiero controlarlo todo, quiero decirles a todos lo que tienen que hacer, probablemente por eso soy novelista. Hubo momentos que me sentí, como un hijo, que no había sufrido mucho. Graham Greene decía que 'en el corazón de un novelista hay un pedacito de hielo', y yo me siento así", relató.
Frank Bascombe: Un personaje emblemático
Ford se deslizó por la conversación con comodidad, analizando su oficio de escritor, y hablando de su personaje emblemático, Frank Bascombe, protagonista de la trilogía compuesta por El periodista deportivo, El día de la Independencia y Acción de Gracias. "Nunca me pregunto qué deberían hacer o decir mis personajes. No les asigno intencionalidad. Me pregunto qué les puedo hacer decir o hacer yo, que soy el que escribe. Me gusta escribir sobre gente que hace cosas transgresoras. Cuánto más escribo sobre ellas y las cosas que hacen, menos transgresoras me parecen. Si quiero escribir personajes interesantes tengo que pensar personas que hagan cosas impensadas o incoherentes. Si lo puedo pensar, puedo escribirlo, y puede pasar. Mi creencia como novelista, es que cada persona en esta sala es capaz de todo, incluso yo", señaló.
Incendios: Un reflejo de la sociedad americana
En este contexto, su novela "Incendios" se erige como un poderoso reflejo de la sociedad americana, explorando las tensiones raciales, la violencia, y la fragilidad de las relaciones humanas. En toda su obra no hay disonancias ni delirios, nada escapa a lo hecho en sus anteriores producciones (como El periodista deportivo o Incendios), su proceso creativo es parte de una larga e infinita prosa que creciendo como una bola de fuego pretende documentar aquello de lo que no se hace parte la historia oficial.
Actualmente, el creador de Canadá trabaja en varios proyectos. Tiene apuntes para seis o siete historias, y dos novelas. "De Frank, tengo tres libretas de apuntes recogidos durante tres años, pero cuando escribo me centro en uno. No es que dejo mi vida para escribir. La profesión va por un camino paralelo a la vida, mientras que la vocación está en el mismo camino de la vida. No me levanto a la mañana y digo: 'Se ha levantado el escritor, ahora el escritor se pone los zapatos'.
Lamento lo ocurrido: Un análisis de la desesperanza
Alejado de los meta relatos con finales sorprendentes, lo que busca es posicionar historias sencillas, comunes, que pulsen los dramas cotidianos de una nación en constante crisis. Lamento lo ocurrido (2019), recientemente publicado en Anagrama (antes en castellano que en inglés), sigue anclado en una intimidad dolorosa inducida por el azar. En los diez cuentos hallamos familias golpeadas por el racismo, discusiones absurdas sobre Michael Jackson, relaciones quebradas por el paso del tiempo, viajes incompletos sepultados por tragedias íntimas, homosexuales cincuentones en hoteles perdidos, las primeras vivencias de una adolescencia truncada. En los relatos no hay un tinte moralizante, no se pretende inducir una forma de vida por sobre otra, más bien lo que se busca es exponer narrativamente situaciones tan cotidianas como fugaces. No esperemos grandes relatos ni diálogos con frases memorables para dejar subrayadas. Lamento lo ocurrido se construye y (re) construye en sus silencios, en esos espacios no expresados en los cuales la vida bulle con rabia.
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