Historia y Tradición de la Fiesta de la Virgen de la Merced en Isla de Maipo

  • Autor de la entrada:
  • Categoría de la entrada:blog

Mediante una serie de publicaciones, les contaré acerca de nuestra Fiesta de la Virgen de la Merced en Isla de Maipo. En esta ocasión, les hablaré de los milagros sucedidos, y que marcan el origen de la Fiesta.

Orígenes de la Fiesta

Existen varias versiones del origen de la fiesta de la Merced de Isla de Maipo, sin embargo a juicio del historiador Guillermo Inostroza, la fuente más confiable está contenida en los relatos de la escritora María Graham que en su libro Diario de mi residencia en Chile 1822-1823, exponen los antecedentes de la fiesta que se realizaba en El Monte, lugar desde donde se trajo la imagen de la Virgen hasta Isla de Maipo: “Lo que ella vio en San Francisco de El Monte el 24 de Septiembre de 1822, en un homenaje de los indígenas a la Virgen de La Merced. (…). Fui a la plaza, donde se encuentran la iglesia y el convento de los franciscanos y algunas buenas casas. Me llamó la atención una gran multitud aglomerada a la puerta de una de ellas. Había un grupo de huasos a caballo, con la cabeza descubierta, como si estuvieran ejecutando un acto de devoción. La muchedumbre me abrió paso cortésmente y vi, con no poco asombro, nueve personas que danzaban, como dicen los españoles, con mucho compás. Formaban una figura parecida a la de un juego de bolos, alrededor de un muchacho vestido de una manera grotesca, que de cuando en cuando cambiaba de lugar con otros dos, uno de los cuales tenía Una guitarra y el otro un rabel” (Inostroza, 1999, s/p).

La Virgen de la Merced se veneraba en el Monte, en aquella época producto de la persecución que sufrieron los simpatizantes de Los Hermanos Carrera, parte de los devotos se vieron obligados se a sacar la imagen de la Virgen para llevarla a un lugar seguro, que para el caso fue Isla de Maipo por su difícil acceso producto de su condición de aislamiento geográfico generada por la fuerza del río Maipo (Etnomedia, 2006). Desde su llegada, la imagen de la Virgen comienza a ser venerada por los devotos que llegaron del Monte.

En este sentido, el historiador Guillermo Inostroza sostiene que la danza o baile indio descrito por la escritora inglesa, fue el precursor del actual baile chino que se realiza en la Fiesta de la Virgen de la Merced.

El Milagro del Río Maipo

Ahora bien, la fuente historiográfica oral y escrita da cuenta de lo acontecido en 1899 cuando comenzó un severo temporal que aumento el caudal del río Maipo y provocó graves inundaciones en Isla de Maipo, además de desbordes e inundaciones en Santiago y Talagante, entre otras localidades de la región (Inostroza, 1999, s/p)1. Difíciles momentos vivía la comunidad de Isla de Maipo hacia 1899. La gran cantidad de lluvias hizo aumentar a varios brazos el ya caudaloso Río Maipo. Varias casas, personas y hasta un tren habían sido llevados por las aguas.

Según cuenta la historia relatada por los entrevistados, las personas se resguardaron en la iglesia buscando la altura, entonces sacaron la imagen de la Virgen y la llevaron a caballo a la puntilla de Lonquén, donde actualmente se encuentra el puente nuevo. Y ahí le pidieron el milagro, que llevara las aguas a los Altos del Cantillana. El milagro se cumplió y la comunidad se comprometió a realizar una fiesta en su honor, nombrándola la patrona de la comuna.

Alarmado el pueblo por semejante calamidad, tomaron una antigua imagen de Nuestra Señora de las Mercedes, que obsequió don Vicente Velasco, descendiente del Sr. Los vecinos más prestigiosos obtuvieron del sr. cura don Andrés Avelino Cuevas Supúlveda, que permitiera llevar a la Santísima Virgen de Mercedes, en procesión a las orillas del río, frente al cementerio parroquial.

Un grupo de isleños se refugió en la parroquia para pedir de rodillas a la Virgen de la Merced, que los protegiera e impidiera que el río siguiera creciendo. De repente una voz propuso hacerle a la Virgen la promesa de, todos los 24 de septiembre, realizar en su honor a la fiesta más bonita de toda la región.

Las voces fueron uniéndose, algunos sumaron al baile chino (de antigua data en la zona, al que incluso María Graham dedica unos párrafos en su diario) y alguien propuso llevar la imagen misma a la zona de la La Puntilla de Lonquén para que la Virgen apaciguara las aguas.

Un grupo de huasos que había refugiado sus cabalgaduras en el zaguán de la iglesia, tomó la imagen y la llevó buscando los mejores vados. Gracias a la destreza de sus caballos los huasos llegaron con la Imagen sin novedad y postrando la rodilla en tierra pidieron a “La Mercedita” que no permitiera que el agua hiciera desaparecer sus tierras.

Volvieron a la iglesia y pasaron la noche junto a los demás habitantes. Fue una noche cerrada y oscura. Al amanecer se dirigieron nuevamente a La Puntilla y descubrieron que las aguas se habían desviado hacia el sector de Aculeo.

Ahí nacía una de los actos de fe y agradecimientos populares más grandes de la zona central. Y todos los años el día 24, o el domingo siguiente, cerca de 40 mil personas renuevan el agradecimiento a la Madre de Dios.

Nuevamente, en el año 1899, a consecuencia de unos pretiles que construyó el hacendado don Adolfo Hernández Jara para defender unos potreros de la crecida del Maipo, este río varió de curso e inundó la parte central del pueblo, conviertiendo la ancha avenida principal, donde está situado el templo parroquial, en un caudaloso brazo de río.

Tras una gran inundación en 1898 por el Río Maipo, los isleños prometieron a la Virgen de la Merced pasearla por el pueblo, no en carros ni en caballería, sino en “anda” a hombros y adornada lo más bella posible en su fiesta, si ella hacia el milagro de detener las aguas y salvar su pueblo. Hecho el Milagro, parte la primera procesión, tradición que se ha traspasado por generaciones por más de 120 años.

“Los viejos” prometen hacer la fiesta más grande de la zona, prometieron traer bailantes chinos, se le llamaban chinos por la condición de servidor. Ese día, se comprometen a que la sacarían en procesión al hombro, el anda de la Virgen de la Merced, en agradecimiento al milagro realizado. Y desde ahí que se entiende que las personas que cargan a la Virgen, son los herederos de la promesa.

Promesa antigua de más de un siglo formulada confiadamente para obtener el milagro; concedido éste por el Cielo a la fe y devoción sencillas y sinceras de un pueblo, su cumplimiento se renueva fielmente año tras año.

Los Anderos de la Virgen de la Merced

La práctica de los anderos se realiza en el marco de la Fiesta de la Virgen de la Merced de Isla de Maipo. Se trata de los “promeseros”, un grupo de 100 hombres que renuevan su promesa cada año en la gran Fiesta, en busca de pagar sus mandas o por devoción a Nuestra Señora de la Merced, cargando sobre sus hombros el “anda” que porta su imagen, la que llega a pesar más de una tonelada una vez adornada. Este traspaso de devoción y tradición se da entre estas familias y hombres isleños que esperan ingresar al grupo.

Aunque a lo largo de los años han existido variaciones a la Fiesta, los Anderos han mantenido viva su promesa inicial. Esta es una Fiesta que ha crecido enormemente, teniendo una vigencia validada por el resto de la comunidad isleña y sus alrededores.

La comunidad de cultores corresponde a la Agrupación de Anderos de La Virgen de la Merced, conformado por 100 hombres y que se formalizó el año 1982. Pueden formar parte de la comunidad los familiares de los anderos y quienes tengan una manda que cumplir a la Virgen, mediante solicitud a la Directiva. Las mujeres ingresan como apoyo de las actividades durante el año, portando el estandarte durante la fiesta.

Hay roles específicos, como el presidente quien realiza las coordinaciones; quien realiza la arenga de salida, animando a sus compañeros, dirigiendo cada giro y movimiento del anda, para una coordinación perfecta (conocido internamente como los gritones). Otros tienen la responsabilidad de despejar el camino, para que el anda con la Virgen no tope árboles y cables eléctricos.

El grupo de los anderos lo componen setenta personas, son sólo hombres puesto que la promesa la hicieron los hombres. La vestimenta del grupo de Portadores del Anda está compuesta de zapatos negros, pantalón azul marino, camisa blanca y la insignia mercedaria. No se permiten aros ni peinados estrafalarios. A la fecha, se han integrado sólo a dos mujeres, hijas de cargadores fallecidos, una de ellas participa como porta estandarte y la otra como tesorera.

Los entrevistados nos plantean que dentro de la fiesta las mujeres cumplen otro rol, ellas integran al grupo de Las camareras de la Virgen, que es el grupo del Sagrado Corazón, que se agrupan alrededor de la festividad.

Respecto al grupo de Portadores del Anda, este se organizó formalmente en el año 1982. Dentro del grupo, se señala que don Pedro Valenzuela, fue uno de los primeros cargadores que participó dentro del grupo.

Características del Anda

Respecto a las características del anda. Regularmente, esta tiene cuatro metro de fondo por dos metros cincuenta de ancho. Se carga entre cuarenta y cincuenta personas, todos pegados, hombro con hombro. El peso del anda es relativo, pues depende de las flores con que se adorne. Cuentan la anécdota que en una ocasión llegó a ser tan pesada que les fue muy difícil cargarla, alcanzando el peso de tonelada.

En términos estéticos, el anda es una obra de arte, cada año se encarga una institución de confeccionarla. En términos económicos, su costo oscila entre uno y dos millones de pesos. En un comienzo, las familias más adineradas de la comuna solventaban los gastos de confección de esta. En la actualidad, existe la idea de que las comunidades de los distintos sectores de la comuna se hagan cargo del costo de la creación del anda.

La Procesión

En relación a la procesión, esta tiene una extensión de cinco kilómetros. El recorrido comienza en la Iglesia ubicada en la calle Santelices. La procesión da la vuelta por la calle Eusebio Lillo, donde gira a la izquierda por Manuel Rodríguez, continúa por esta calle hasta la esquina de Cortez donde dobla a la izquierda; luego la procesión avanza hasta Santelices esquina Izaga, donde se dobla a la izquierda por Santelices rumbo al Santuario.

Uno de los días de la novena le corresponde al grupo de Los Portadores del Anda. En la misa se hace un saludo recordando por los anderos fallecidos, luego se lee la historia del grupo. Se desarrolla la homilía, posteriormente toman juramento los nuevos cargadores que se integran al grupo. Se realiza un protocolo donde se llama a tomar juramento al postulante y al padrino que lo presenta al grupo, para luego el cura toma la promesa. Al final se quedan reunidos en la noche y se trabaja en los preparativos del grupo para la fiesta.

Otra de las ceremonias más íntimas del grupo es la romería al cementerio para visitar a los cargadores fallecidos, la cual se realiza el día de la procesión. Para esto, se realiza una misa a las 8.00 de la mañana en el templo, en la plazuela del templo el párroco bendice los quince arreglos florales para los cargadores, desde ahí se va en procesión al cementerio, en dos filas de cargadores seguidos por familiares y amigos, en el cementerio se recuerdo a cada uno.

Con esta actividad se fortalece la identidad, se recorre tumba por tumba, y los jóvenes aprenden de la historia, fortaleciéndose la idea de que son herederos de la promesa, un pueblo que no olvida sus raíces es un pueblo que conserva su identidad, nos señala el entrevistado.

Finalmente, nos relatan otro detalle de la tradición y ritual cuando fallece un andero, la cual es que cuando el féretro se entra a la iglesia y luego se retira rumbo al cementerio en los hombros de los cargadores.

El Santuario de Nuestra Señora de la Merced

Ubicado en pleno corazón de la comuna, el Santuario de Nuestra Señora de la Merced es uno de los principales referentes espirituales y patrimoniales de Isla de Maipo. La historia del Santuario está marcada por un hito inolvidable: el milagro del río Maipo en 1899. Ante una inminente inundación, la comunidad acudió en procesión con la imagen de la Virgen, rogando por protección. Milagrosamente, las aguas cambiaron de cauce, salvando al pueblo.

La Fiesta de la Virgen de la Merced, realizada el último domingo de septiembre, convoca a miles de peregrinos y visitantes.

Celebración Actual

Cada año la comunidad de Isla de Maipo renueva su agradecimiento al milagro que la Virgen hiciera - al terminar el siglo XIX - para proteger su poblado de una gran crecida del río .

Este año las celebraciones se concentraron el domingo 30 de septiembre desde muy temprano. Una misa de alba, luego el saludo de los peregrinos y a las 11 de la mañana la misa principal celebrada por un hijo ilustre de Isla de Maipo, Mons. Guillermo Vera Soto, hoy Obispo de Calama.

A continuación siguió el saludo de los bailes religiosos, estando siempre en primer lugar el antiguo Baile Chino, seguido por los indios, diabladas y morenadas, con el homenaje de sus ritmos y colores.

Más tarde, a las 15 Hrs. comenzó el desfile de diferentes clubes de huasos de Buin, Paine, Valdivia de Paine, Maipo, Talagante y otros poblados de los alrededores. En total unos 600 jinetes, que primero al paso, luego al trote y finalmente al galope desfilaron frente a la imagen, ubicada en el atrio de la iglesia.

Y llega el momento que congrega al mayor número de fieles: la procesión. Para ello cerca de 75 cargadores recios, devotos y compenetrados alzan sobre sus hombros los casi 1.500 kilos que pesan la imagen, las flores y el anda. Es la única forma de llevarla por las calles, pues así le fue prometido en 1899. Recorren unos 6 km. de las principales calles de la ciudad en unas 3 a 4 horas, presididos por el obispo y seguidos por los fieles y huasos a caballos.

Ya volviendo a la iglesia, la imagen preside la Eucaristía final y el pueblo se despide de su “Mercedita” hasta el próximo año, cuando nuevamente será sacada solemnemente en andas por las calles en la más bonita fiesta mariana de la región.

Acto multitudinario de fidelidad y belleza donde se expresa con garbo la aguerrida identidad huasa, fundamentalmente cristiana y cariñosamente mariana; gentes de nuestros campos que saben cultivar con alegría y gratitud su historia, reafirmando con personalidad y vigor sus más puras tradiciones.

tags:

Deja una respuesta