Derivado del modelo 127 italiano, el Fiat 147 fue el primer Fiat en ser fabricado en Brasil desde 1976. Acá se realizaba el proceso de integración nacional, esto es, la incorporación de partes y piezas chilenas para completar el porcentaje nacional requerido por la normativa vigente hasta ese entonces (vidrios, neumáticos, batería, radiador, componentes eléctricos, etc).
Fiat afirmaba en 1978 que un 50% del nuevo 147 era “chileno” y su apuesta fue ganadora, ya que se transformó en el auto más vendido en el país, totalizando 5.000 autos vendidos el primer año y una producción de 20.832 unidades entre 1977 y 1981, año en que modificaciones estéticas dieron paso al conocido como “Punta de Tiburón”. Aparte del motor de 1.050 cc, hubo además motorizaciones de 850 cc y de 1.300 cc para el 147.
El Fiat 147 de Ángelo Brusoni
El nexo de Ángelo Brusoni con este modelo de la casa italiana viene de 1978, año en que su madre recibió uno nuevo para su cumpleaños número 40. “En el año ´82 mi Papá me lo vendió entre comillas, porque fue a la mitad de lo que estaba publicado en el diario, creo que costaba 600.000 pesos usado y obviamente él lo mantenía así es que yo feliz”, rememora Brusoni, quien prosigue hablando de aquel 147 de color beige.
La pasión por los fierros era familiar (otros miembros de su familia también compitieron en regularidad), por lo que el joven Ángelo no dudaba en “hacer los piques del Pollo Stop en los ´80. Estaba la Scuola Italiana, una Shell y el Pollo Stop en Apoquindo. Ahí nos poníamos en el semáforo y el pique era para abajo”, recuerda con lujo de detalles Brusoni.
Tal era su predilección por el auto que hasta el día de hoy conserva todas las placas patentes que usó hasta el año 1984, la última de color y que incluía junto a la denominación alfanumérica el nombre de la comuna en la cual se hacía el trámite. En 1988, Ángelo Brusoni se deshizo de su querido 147. Pasaron los años y el recuerdo de su primer auto siguió vigente.
“Con la edad uno se pone nostálgico y empecé a buscar 147. Primero encontré un “Punta de Tiburón”, porque yo quería que estuviera lo más original posible”, nos comenta. Siguió buscando. Finalmente dio en 2013 en la comuna de La Reina con la unidad objeto de esta nota, que se encontraba sin circular por cinco años. Desde entonces Brusoni asiste con su vehículo a exposiciones de automóviles antiguos, clásicos e icónicos.
En su poder desde hace seis años, tiene todo de fábrica: desde el motor 1.050 cc de 55 hp que genera el singular “rugido” característico de los 147 cuando acelera tras los cambios de marcha hasta los vidrios Cristavid; desde el inmaculado tablero de instrumentos y el panel del “torpedo” con imitación de madera a la usanza de la época hasta los focos e incluso las micas de las luces.
“Lo único que le puse es encendido electrónico, pero está sin servofreno”, explica Ángelo, quien además le efectuó una serie de mantenciones mecánicas para poder contar con este Fiat a toda prueba, como el cambio de anillos, retenes, empaquetaduras, mangueras y gomas homocinéticas, así como el reemplazo del aceite de la caja de cambios, del filtro de aceite y del refrigerante; el recambio de las tapas del radiador y del aceite; la mantención general del alternador y una revisión del estanque de bencina. El paso posterior fue pintarlo y poner los papeles al día.
Desde el puesto de copiloto se puede comprobar que la carrocería está “apretada”: ningún ruido extraño aparece durante la marcha, teniendo a sus cuarenta y un años de vida nada que envidiarle a modelos más “jóvenes”.
“Tú vas a una exposición de autos y aparece un Mercedes, un Corvette, y toda la gente 0hhhh, ahhhhh, pero nadie dice yo tuve un Mercedes, tuve un Corvette, pero 147…lleno de gente que se acerca, y dice increíble, aprendí a manejar en uno, mi tía tuvo uno, mi Papá, increíble que todavía queden, hace años que yo no veo uno”, enfatiza Ángelo Brusoni.
El Fiat 147 "Punta de Tiburón" de Sebastián
Salido de la planta Fiat de Rancagua, Región de O´Higgins y adquirido por la abuela de Sebastián a instancias de su padre y tío en diciembre de 1980, esta unidad GL (Gran Lujo) es de las primeras en presentar la particular trompa de apariencia agresiva apodada “punta de tiburón”, la cual contrastaba con la punta cuadrada de su predecesor. Al ser de los primeros con algunas variaciones respecto al modelo anterior “contaba sólo con motorización de 1.050 c.c. Posteriormente se integraba el famoso 1.300 c.c. a contar del año ´82”, explica Sebastián, quien prosigue.
Las modificaciones respecto a su antecesor no se quedan allí. “Cuenta con un estanque de gasolina de mayor capacidad y luces traseras con un biselado o pestaña. Sebastián adquirió su 147 a los 17 años en 2009. Estaba “en muy malas condiciones, pese a haber sido de mi padre, el cual lo compró siendo un cero kilómetros.
Las razones sentimentales pesaron a la hora de quedarse con el auto. “Este modelo en particular me cautiva por los recuerdos de niñez, cuando era pequeño el auto se encontraba “parado” en la casa de mi abuela, puesto que mi padre tenía autos más nuevos (…) Por muchos años se mantuvo así y era el paseo ir “donde la Lela” y subirse a jugar en el auto.
El auto se encuentra al día de hoy restaurado y con importantes mejoras que le permiten a Sebastián usarlo a diario con un 100% de confiabilidad. “Tiene una motorización Fiat 1.300 c.c. año 2003 con inyección multipunto, pero mantiene el 100% de sus piezas originales interiores y exteriores, siendo una mejora “escondida”. Gracias al cambio de motor el auto ganó en potencia. Además le fue instalada una caja de cambios de 5 velocidades, se sumó una suspensión modificada y nueva electrónica en sus instrumentos, los que fueron adaptados para las agujas análogas.
El último viaje realizado el año 2019 fue memorable. De ida la caravana de 20 unidades 147 que iban desde Chile tomaron la exigente ruta por el monumento al Cristo Redentor a 3.854 metros de altura. Prosiguieron con su viaje y realizaron algunos trayectos en Mendoza, la ciudad de destino.
“Nos sorprendió una terrible tormenta la cual puso a prueba nuestros sistemas eléctricos y aislación del auto mismo. Llegamos al descanso en Uspallata con un sol maravilloso, pero al comenzar el retorno jamás pensamos que nos enfrentaríamos al mayor desafío de nuestros pequeños”, rememora Sebastián.
“Una vez en el peaje argentino congregamos los autos esperando autorización para cruzar ya que una pequeña capa de hielo se formaba bajo nuestras ruedas y el clima inclemente no daba lugar a una tregua. Una vez dentro del túnel en el lado chileno parecía que la situación mejoraba. La odisea continuó, ya que “una vez en suelo chileno estaba el largo tramo hasta la aduana, en donde poco a poco se oscureció. La nevazón no dio tregua convirtiéndose en el temible “viento blanco”. Poco a poco los Fiat 147 chilenos fueron llegando a la aduana nacional.
Allí la policía les ayudó a llegar a una zona segura. Luego personal del complejo fronterizo debió ocupar maquinaria pesada para abrir camino y permitir que los autos pudieran bajar por la Cuesta Caracoles hasta Guardia Vieja.
Acá un resumen de las motorizaciones disponibles para el Fiat 147:
| Motor | Cilindrada |
|---|---|
| Opción 1 | 850 cc |
| Opción 2 | 1.050 cc |
| Opción 3 | 1.300 cc |
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