Mercedes-Benz es uno de los fabricantes de automóviles más innovadores de la historia, y evidentemente el invento más sobresaliente de todos es el propio automóvil. Fue el 29 de enero de 1886 cuando Carl Benz registra la patente de su “vehículo propulsado por motor de gasolina” en la Oficina Imperial de Patentes en Berlín.
Con estos antecedentes, en 1900 nace el primer automóvil moderno. Dotado de un centro de gravedad bajo, un bastidor de acero prensado, un motor ligero de gran potencia y un innovador radiador en forma de panal, el Mercedes 35 CV se diferencia claramente de cualquier vehículo construido hasta entonces.
Al paso del tiempo además de este par de innovaciones que dieron origen a la industria automotriz como tal, Mercedes-Benz ha desarrollado una serie de tecnologías de gran relevancia, y que han sido adoptadas por otros fabricantes de automóviles.
Este motor con compresor presentado en 1921 en los modelos Mercedes 6/25 CV y 10/40 CV, fue dotado de un compresor de aire de sobrealimentación llamado en aquellos años “soplador”, y procede originalmente de la tecnología de motores para aviación.
Este equipo mejora la potencia y la eficiencia del motor de combustión interna mediante una sobrealimentación con aire a presión elevada. Así fue Aladino Azzari López, un hombre multifacético, un pionero de la velocidad en tierra y aire, quien haciéndole honor a su nombre pasaría a la historia como un verdadero genio de los autos y los aviones.
La estrella de tres puntas
Uno de los logos más reconocibles del mundo, la estrella de tres puntas de Mercedes-Benz, simboliza la ambición de la compañía de dominar la motorización en tierra, mar y aire. Gottlieb Daimler, uno de los fundadores, envió una postal a su esposa donde marcaba su casa con una estrella.
Más tarde, sus hijos usaron este símbolo para registrarlo como marca en 1909. El círculo que rodea la estrella se añadió en 1926, cuando Daimler-Motoren-Gesellschaft (DMG) se fusionó con Benz & Cie para formar Daimler-Benz.
El motor diésel
“Ahorro de combustible en hasta un 30 por ciento” fue el argumento de ventas para el motor diésel. Además de la gran eficiencia, este motor destaca por la curva de torque favorable, incluso a bajas revoluciones, y por la confiabilidad.
A diferencia del clásico motor de gasolina, aquí el combustible se inyecta directamente en los cilindros a través de la culata. Ese mismo año se utiliza por primera vez la inyección directa de gasolina en un motor de cuatro tiempos destinado a un vehículo de serie.
Innovaciones en seguridad
En 1959, por primera vez se utilizó la carrocería de seguridad desarrollada en Daimler-Benz. Su principal característica es que determinadas zonas de la carrocería se construyen de manera que se deforman durante una colisión y absorben la energía del impacto.
Fue en 1978 cuando Mercedes-Benz implementa en el Clase S el sistema antibloqueo de frenos (ABS) desarrollado conjuntamente con Bosch. Esta tecnología, que detecta si se bloquean las ruedas al frenar, reduce de manera selectiva la presión de frenado.
Si bien Mercedes-Benz obtiene la patente DE2152902 C2 para las bolsas de aire en 1971, fue justo una década después cuando esta tecnología hace su debut en el Clase S.
En 1995, el sistema frena individualmente las ruedas para contrarrestar tanto tendencias subviradoras como sobreviradoras, haciendo que resulte más fácil dominar el vehículo y que éste no derrape con tanta facilidad.
Mercedes-Benz es el primer fabricante de automóviles que ofrece un sistema preventivo de protección de los ocupantes capaz de activar medidas que entran en acción si existe peligro de accidente. Este sistema está interconectado en red con el programa electrónico de estabilidad, así como con otros sistemas de asistencia a la conducción, y evalúa sus datos en cuestión de milisegundos.
Asistencia a la conducción
Incorporado por primera vez en 2009 en la Clase E, este sistema entra en acción si el conductor sobrepasa de manera involuntaria una línea delimitadora del camino. Cuando ello sucede, un motor eléctrico hace vibrar brevemente el volante para señalizar al conductor, de forma discreta pero efectiva, que debe maniobrar inmediatamente para corregir la deriva.
Asimismo, el sistema interviene además en el rumbo del vehículo si se sobrepasa involuntariamente una línea continua y el conductor no reacciona a la vibración del volante.
Debido a que los espejos exteriores e interiores no pueden cubrir completamente la vista hacia atrás y hacia los lados, Mercedes-Benz desarrolló el control activo de ángulo muerto. Sensores supervisan continuamente el área junto al vehículo y detrás de éste, registran la presencia de otros usuarios de la vía y advierten al conductor, inicialmente con una señal de advertencia en el retrovisor exterior, a continuación con una señal acústica.
Si el conductor no reacciona, el control activo de ángulo muerto con intervención autónoma en el sistema de frenos ayuda a evitar una colisión. Este sistema asiste al conductor mediante intervenciones moderadas en el volante para mantener el vehículo en el centro de su carril en vías rectas e incluso en curvas ligeras.
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