Kaufmann, el importador y representante oficial de Mercedes-Benz con más de seis décadas de experiencia, presentó la décima generación de su sedán mediano de lujo, el Clase E, en Santiago.
Diseño Exterior
El Clase E 2017 presenta un diseño con las proporciones típicas de un Mercedes. Comparado con su predecesor, su largo aumentó en 43 mm, totalizando los 4.923 mm, mientras que su ancho se redujo en 2 mm, llegando a los 1.852 mm.
Externamente, sus líneas reflejan una apariencia elegante y moderna, partiendo por su frontal, que mezcla elementos del pasado con el presente. Cuenta con una parrilla con rejilla en forma de estrellas de tres puntas, combinada con un marco en color negro brillante. Los nuevos ópticos delanteros, más horizontales, incorporan la tecnología Digital Light, un sistema de alumbrado de alta definición que usa más de un millón de pixeles por faro.
De perfil, se aprecia la clásica tipología de una berlina mediana de tres volúmenes, con proporciones armoniosas y forma más aerodinámica. Su Cx ahora es de 0,23. En el caso particular del E300 AMG Line, éste se desliza sobre neumáticos Pirelli PZero de medida 245/40 R20 (delante) y 275/30 R20 (detrás) con llantas de aleación AMG con diseño multirradio.
Por atrás vemos un tercer cuerpo ligeramente caído, con luces traseras LED que abarcan todo el ancho del auto. En función de la versión elegida, los E300 vienen asociados al paquete estético AMG, con adornos y detalles diseñados por AMG, apreciables en el paragolpes delantero, los faldones laterales y difusor trasero.
Diseño Interior y Tecnología
Interiormente, en su habitáculo predomina la estética interior con dos displays anchos con pantalla brillante y de alta definición, de 12,3″ respectivamente. A la vista, ambos displays se funden bajo una misma superficie de cristal conformando un puesto de conducción widescreen que, como elemento central, parece flotar en el espacio acentuando la estructuración horizontal del diseño interior.
El conductor puede elegir el aspecto del cuadro de instrumentos de 12,3″, entre tres estilos diferentes: Classic, Sport y Progressive. Por primera vez se incorporan en el volante de un vehículo elementos sensibles al tacto, los innovadores botones de control táctil. Al igual que la superficie de un smartphone, estos mandos reaccionan a los gestos de barrido en sentido horizontal y vertical.
El estilo del interior está caracterizado por el uso de materiales de alta calidad. El uso de materiales auténticos se aprecia también en la tapicería de cuero que recubre opcionalmente las puertas y la línea de cintura. Para el alumbrado interior se emplea exclusivamente la tecnología LED, de larga duración y bajo consumo energético. Esto se aplica también a la iluminación de ambiente ampliada, incorporada como equipo estándar las tres versiones que en principio se venderán en Chile.
A deseo puede ordenarse con un tercer display del lado del copiloto de 10,25". En términos de amplitud, la Clase E es una de las favoritas de su segmento. El conductor disfruta de cinco milímetros más de espacio para la cabeza que en el predecesor.
Motorización
Inicialmente se comercializará únicamente en tipología sedán. Se podrá ordenar a pedido la variante Estate o Station Wagon. Sin embargo, esta nueva Clase E trae consigo numerosas innovaciones de orden técnico, las que aportan un nivel inédito de comodidad y seguridad en el manejo.
Diésel: Inicialmente se ofrece un único propulsor de este tipo (OM254) de 2 litros, que equipa al 220d. A pesar de su menor cilindrada en comparación con el modelo anterior, esta nueva planta desarrolla 194 CV a 3.800 vueltas y un par motor de 400 Nm entre las 1.600 y 1.800 vueltas.
Todos los motores de la nueva Clase E están equipados con la función de parada y arranque ECO. Las tres motorizaciones van acopladas al nuevo cambio automático de nueve velocidades 9G-TRONIC.
Los E300 portan un bloque de cuatro cilindros de 2 litros turboalimentado con 258 Hp de potencia y 400 Nm de par. El consumo mixto homologado es de 14,2 km/litro.
Los E450 4Matic gozan de un bloque de seis cilindros en línea, tres litros turbo, que eleva su potencia hasta los 381 Hp y 500 Nm de par. Su consumo homologado promedio es de 12,3 km/l.
Ambos propulsores forman parte de la actual familia modular de motores FAME y cuentan con sistema de hibridación ligera de 48 voltios.
Sistemas de Seguridad y Asistencia
Opcionalmente, el nuevo Clase E se puede solicitar con la tecnología Drive Pilot, sistema de asistencia a la conducción que representa la innovación más reciente para evitar situaciones de peligro. Este sistema incorpora además el Active Emergency Stop Assist, a través del cual, si el piloto no se percata de que debe frenar, es la misma Clase-E la que le advertirá que debe hacerlo, mediante alertas ópticas, acústicas o a través de la reducción de velocidad, aumentando la fuerza del frenado hasta que se detenga el automóvil. La suma de las tecnologías anteriores, otorga a la nueva Clase-E la capacidad de detenerse de forma autónoma si cree que algo le pasa al conductor. Si el automóvil no recibe interacción del piloto por cerca de un minuto, el sistema comienza a emitir señales ópticas y acústicas para que éste dé alguna señal de que está consciente.
Entre los sistemas de asistencia, destacan:
- Servofreno de emergencia activo: advierte al conductor de una colisión inminente, presta apoyo óptimo en la frenada de emergencia y, si es necesario, frena de forma autónoma.
- Parktronic de piloto automático para estacionar, que facilita tanto la búsqueda de un estacionamiento como la maniobra propiamente tal. Además, la cámara de 360° muestra en el sistema multimedia una imagen de calidad fotográfica y asiste al conductor al aparcar y al maniobrar, la que se conecta automáticamente al acoplar la marcha atrás.
Mercedes-Benz Clase C: Una alternativa
Uno de los modelos más importantes en la historia de Mercedes-Benz es el Clase C. El sedán desde inicios de la década del ‘90 tomó la herencia del Mercedes 190, el recordado “Baby Benz”, aquel vehículo que rompió el esquema de los tres cuerpos con un formato más compacto y más accesible para los usuarios, siempre considerando que se trataba de un auto de alta gama para la época.
Hoy el Clase C vive su quinta generación. Reemplaza al facelift que apareció en el mercado en 2018 y ofrece una serie de novedades, al punto que la marca habla de reinventar la zona de confort.
En este ajuste de tamaño, un punto clave es la mayor distancia entre que se consigue (2.865 mm) gracias a un ligero adelantamiento del eje delantero -se ve el voladizo más corto-, lo que redunda en un mayor espacio para los ocupantes en el interior, pero también en una mejor puesta al piso, generando así más estabilidad.
Otra variación que parece estética, pero que deriva en mejor dinamismo, es el pilar A. Ahora se aprecia un poco más estirado, lo que entrega una imagen más deportiva, pero a la vez aporta a una mejor aerodinámica.
En la zaga, los grupos ópticos también se renuevan, son más grandes y con una figura que busca confluir hacia el centro. En la parte final del maletero, otro pequeño spoiler que también ayuda al tema aerodinámico.
En cuanto a capacidad de carga, se mantiene el espacio para llevar bolsos y objetos, con 455 litros. Y como detalle, unos tiradores que permiten abatir los asientos traseros desde este espacio, sin necesidad de ir hacia el habitáculo para bajar los respaldos y poder colocar objetos más largos si fuese necesario.
Si bien el maletero del Clase C no es el más amplio del segmento, tampoco escapa mucho al promedio, eso sí, la boca de entrada a este baúl no es tan grande y sería lo único que podría complicar al meter maletas de mayor volumen.
Interior del Clase C
Pero los mayores cambios del nuevo Mercedes-Benz Clase C los encontramos cuando nos sentamos en el puesto del conductor, resaltando la mayor tecnología con una enorme pantalla táctil de 11,9′' con orientación vertical tipo tablet, que domina la consola central, dejando ahora las salidas de aire tipo turbina de avión en la parte superior.
Si bien esta pantalla está ligeramente orientada hacia el conductor, lo que facilita la visibilidad cuando estamos manejando, personalmente encontré que tenía la información muy abajo, lo que me obligaría a desviar la atención y sacar la vista de la calle si es que deseaba consultar algo. Lo positivo es que la conectividad al celular es de forma inalámbrica (el cargador sí es mediante cable con puerto USB-C).
El volante es otro elemento que me gusta. A diferencia del Clase E, donde existe una sobrecarga de botones, acá es más simple, con los mandos necesarios para personalizar la pantalla del tablero digital de 8′' (pantalla de tipo flotante y no empotrada como en otros casos) que permite tener hasta tres modos de visualización (Sport, Clásico y Discreto) dependiendo de los gustos del conductor, sumado también a la iluminación ambiental que ofrece múltiples opciones de colores.
En la parte central, entre los asientos, una división donde podemos guardar objetos y donde existen otro par de puertos USB. Esta zona se puede tapar, dejando una imagen muy pulcra, pero como es de piano black, lo más probable es que rápidamente se ensucie. Es lo malo de ese material, que es muy elegante y queda bien a la vista, pero también es muy sucio y eso se nota.
En las plazas traseras hay espacio suficiente para las rodillas, lo que se refuerza con la línea de respaldo curva de los asientos delanteros, lo que entrega un par de mm extras. Y el techo, a pesar de la caída más suave en el pilar C, deja los centímetros necesarios para no tener que viajar con la cabeza inclinada (a menos que sea una persona de 1.90 metros).
La calidad en esta zona va en lo tradicional de la marca, con buena calidad de los cueros, los materiales y las terminaciones, sumado a un diseño en los paneles de las puertas que reciben con más elegancia los tiradores. Antes en estos lugares se colocaban los tiradores sin mayor cariño, era algo funcional, pero ahora todo apunta a una calidad mayor, incluyendo estos pequeños detalles.
En el asiento central de las plazas traseras, tal como en todos los modelos, la comodidad no es la misma de los costados, ya el respaldo es más duro debido a que incorpora el tradicional apoyabrazos que se baja cuando van solo dos personas. Sin embargo, lo que más complica acá es el alto túnel de la transmisión, lo que impide llevar las piernas de manera cómoda si es que viajan tres personas. Y si es por hilar más fino, sería bueno también algún puerto USB para esta zona, considerando la relevancia de la conectividad hoy en día.
Motorización del Clase C200
Nuestra unidad de prueba es el Mercedes-Benz C200, modelo que recibe electrificación, ya que el motor de 1.5 litros turboalimentado se apoya por un pequeño propulsor eléctrico, tecnología que se le conoce como hibridación suave o mild hybrid (MHEV) y que ayuda al bloque a combustión en ciertas acciones, como el arranque, en aceleraciones repentinas, eliminando el lag que en ocasiones se puede apreciar cuando se exige en recuperaciones y bajando, de paso, las emisiones contaminantes.
La potencia de este motor alcanza los 200 Hp, sin embargo, con el apoyo extra consigue otros 20 Hp, mientras el torque es de 300 Nm, pero con el boost adicional que le entrega la electrificación es capaz de generar un par de 500 Nm.
Lo interesante de este nivel de potencia, además del alto torque, es que se consigue desde un rango de revoluciones muy bajo, lo que permite disminuir el esfuerzo del motor y así consumir menos combustible y emitir menos emisiones de partículas contaminantes. Es tan eficiente el sistema que, en un manejo normal, casi ni siquiera sobrepasábamos las dos mil vueltas, lo que se ratifica con el consumo mixto homologado que es de 15,2 km/l.
En este punto se ve apoyado el tren motriz por la caja automática de nueve marchas -con levas en el volante- conformando un binomio que se entiende a la perfección, donde los pasos de velocidades son muy rápidos y casi imperceptibles, consiguiendo entre la tercera y la quinta marcha su mejor rango dinámico, evidenciado una buena elasticidad del motor, pero tal vez más importante, siempre con la sensación de que queda un poco de potencia en el depósito.
Confort de Marcha
Esa idea central es la que tomamos como base al momento de hacernos una idea de este nuevo C200. No lo debíamos observar como un sedán deportivo (va de 0 a 100 km/ en más de siete segundos), tampoco como el más lujoso del parque local, pero sí atender a las exigencias y promesas que hace la marca respecto de la comodidad.
Y la verdad es que eso se consigue a cabalidad. Es un vehículo que se siente bien aplomado, que va firme y estable al pavimento, algo que sin duda es potenciado por un centro de gravedad más bajo que en la edición anterior.
Junto a esa firmeza que nos genera seguridad, encontramos una buena suavidad de marcha, algo que va empujado por una suspensión que está correctamente calibrada, impidiendo que los baches provoquen molestias a quien va en el interior. El perfil de los neumáticos también ayuda a que se sienta aún menos áspero el recorrido.
Es cierto, no es una suspensión demasiado ultra suave, tampoco es esponjosa, pero el sistema de amortiguación es capaz de recoger las imperfecciones sin traspasarlas con excesiva dureza al habitáculo. Así es que ya sabe, si una persona va durmiendo en las plazas traseras de un Mercedes C200, podrá seguir haciéndolo sin alterar su descanso a pesar de las calles locales.
La dirección, personalmente, siento que estaba demasiado asistida, pero sabemos que esta es una sensación totalmente subjetiva y entiendo bien que al hacer más suave la dirección se apunta a ofrecerle al conductor un manejo con menos exigencia.
Pero si uno quiere algo más de diversión al volante, en este modelo se dispone de distintos modos de manejo, desde Eco a Confort y Sport. Incluso está la opción Individual, donde se ajustan aún más de manera personal los distintos parámetros dinámicos. Con estas opciones, que se distinguen con claridad entre uno y otro, pudimos obtener más facetas y aprovechar mejor el manejo, dependiendo de si estábamos tranquilos o si queríamos algo más de diversión.
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