Probar un Mercedes-Benz siempre genera grandes expectativas, y el GLA, el SUV de acceso a la marca, no es la excepción. En esta reseña, analizaremos si este vehículo responde a la presión de llevar el emblema de la estrella.
Nueva Plataforma y Habitabilidad
El Mercedes-Benz GLA se basa ahora en una nueva plataforma -la MFA2- que le permite mayor habitabilidad, pese a ser 15 mm más corto (tiene 4.410 mm en total). Y lo logra gracias a una mayor amplitud entre los ejes, donde ganó 30 mm. Los pasajeros de la segunda fila, de acuerdo con la marca, ahora tienen tienen 10 cm más en promedio para las piernas.
Diseño Exterior: Cambios Contenidos
Estéticamente, fiel a la tradición de la marca, esta segunda generación del GLA cambia contenidamente. De hecho, las mayores diferencias radican a nivel de diseño de faros, que se presentan más pequeños tanto en el frontal como en la zaga. Asimismo, en la parte trasera se eliminó la línea de bisel cromada que estaba horizontalmente entre la luneta y el espacio para la patente, de modo que ahora la imagen resulta más limpia. Mucho más cambio no hay.
Interior: Detalles de Lujo
Puertas adentro el SUV más chico de los alemanes anuncia de inmediato su estirpe con un habitáculo propio de Mercedes-Benz. Son muy reconocibles detalles como los colores azulinos del sistema MBUX (Mercedes-Benz User Experience), o los diseños como el volante forrado en cuero napa, con un centro redondo perfecto; las salidas de aire con forma de turbina o del trackpad que se apodera de la consola central, aprovechando la ausencia del selector de marchas (en Mercedes-Benz el switch de la caja está por detrás del volante, en una manecilla a la derecha).
La limpieza visual se agradece y la calidad de los materiales del tablero, del tapiz (mezcla de cuero ártico y microfibra) y de los paneles de las puertas se siente y disfruta. En la versión testeada: el Mercedes-Benz GLA 220d 4Matic también entran a tallar unos bonitos pedales de aluminio que añaden un tono puramente sport. Para las plazas traseras, lo dicho, el espacio es generoso y se halla la aleación de piel y microfibra porosa. Incluso, para las dos plazas traseras laterales hay una almohadilla sobresaliente para la zona posterior de las rodillas, que ayuda a que el viaje sea más placentero.
Detalles a Mejorar
El primero es que si bien la pantalla central es de 10.2″ de tamaño, en la práctica cuando se enlaza a Apple CarPlay (solo mediante cable) la vista se encoge a como si se tratara de un display de 7″, malgastando un buen margen en bordes. Otra cuestión que resulta curiosa es que en el teclado ubicado por debajo de las tres salidas de aire centrales del tablero, hay dos botones ‘ciegos’. ¿De qué se trata? Son teclas que regulan la calefacción y refrigeración de las butacas delanteras, una función con la que los GLA en Chile no fueron equipados. Finalmente, la segunda fila no tiene salidas de aire y al centro apenas hay un conector USB tipo C. Parecen detalles, pero por cierto no son propios de este segmento.
Sí se agradece nuevamente que ambas butacas delanteras cuenten con ajuste lumbar eléctrico, que permite viajes largos sin resentir mayormente.
Motorización y Desempeño
Este tope de línea del Mercedes-Benz GLA está impulsado por un motor turbodiésel de 2.0 litros, que desarrolla 190 caballos y 400 Nm entre 1.600 y 2.600 rpm. Se gestiona por una caja automática de ocho cambios y cuenta con la tracción total 4Matic. Suena todo muy bien, ¿no?
Lo cierto es que el Mercedes-Benz GLA 220d 4Matic se exhibe solvente en la ciudad, en las autopistas y en la carretera. No echa de menos empuje bajo ninguna circunstancia, y es que claro, dispone de una fuerza bruta incluso superior a la de varias camionetas medianas del mercado y a un rango sorprendentemente bajo. Su aceleración conmueve por lo lineal y la dirección se palpa bastante precisa, justo lo que uno busca en un vehículo de reacciones decididas. Incluso una ida al supermercados parece divertida, porque el GLA está al servicio de lo que se le ordene al pedal derecho, sea en una salida, una trepada de 30 a 50 km/h o de 70 a 120 km/h. No tiene contras.
Pese a ser un vehículo de motor ‘petrolero’, el ruido no se cuela en absoluto al habitáculo y solo se lo siente trabajando por lo ya dicho: su viveza al responder. En 400 kilómetros de conducción mixta de ciudad y carretera, el GLA promedió un excelente rendimiento de 16,7 km/l. Por otra parte, hay un punto curioso y a considerar: al GLA 220d no le hace cualquier dispensador de combustible, puesto que tiene una boca de estanque muy estrecha.
Ausencia de Asistencias Avanzadas a la Conducción
Otra vez no, porque hay pequeñas, pero grandes ausencias (por su precio: US$ 58.000 y por el segmento en que se mueve). Por algún motivo el Mercedes-Benz GLA está casi desprovisto de asistencias avanzadas a la conducción. Si bien cuenta con control crucero, este no es del tipo adaptativo (que controlan la distancia con el resto de vehículos o guían la trazada). Tampoco tiene mantenimiento de carril. Sus únicas ayudas de este tipo son el Attention Assist, que advierte al conductor al detectar somnolencia, y frenos ABS con servofreno de emergencia y ASR.
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