Mercedes Sosa, conocida como "La Negra", es una figura emblemática de la música folclórica latinoamericana, cuyo impacto cultural perdura a través de generaciones. Su vida y obra están marcadas por un profundo compromiso social y una voz inconfundible que resonó en escenarios de todo el mundo.
No se conocieron en persona, pero a Mercedes Sosa solo le bastó escuchar la voz de Violeta Parra en los surcos de un vinilo, para estremecerse ante su obra. Y en particular, ante una canción que terminaría por hacer propia, la inmortal Gracias a la vida, publicada originalmente en el disco Las últimas composiciones de Violeta Parra (1966).
En 1971, cuando era una artista que se consolidaba en la escena musical, la “Negra” grabó para la discográfica Phillips uno de sus discos más clásicos, Homenaje a Violeta Parra. En este interpreta canciones como Que he sacado con quererte, La carta, Los pueblos americanos, Rin del angelito, entre otras.
La Interpretación de "Gracias a la Vida"
De allí que se tienda a pensar, de manera errónea, que Gracias a la vida es una canción de la autoría de Mercedes Sosa. Es su versión la que se ha hecho más conocida a nivel mundial, más porque suele interpretarla en todos sus conciertos. “Si yo no supiera que Mercedes nunca escribió una canción, seguramente diría que Volver a los 17 o Gracias a la vida son de Mercedes”, asegura el cantautor Abel Pintos en el documental Bios: vidas que marcaron la tuya, dedicado a la artista.
A pesar de lo que se pueda pensar en el otro lado de la cordillera, Mercedes Sosa nunca ha escondido su admiración profunda por Violeta Parra. De hecho, Gracias a la Vida, cantada con su voz profunda, es un clásico de su repertorio. Incluso, en 1988 la cantó junto a Joan Baez.
“Violeta Parra significó para mí, desgraciadamente no la conocí, el encuentro con canciones que me acompañaron y me acompañan en todos los escenarios del mundo. Un periodista en Concepción me preguntó si yo cantaba Gracias a la vida solamente acá y le digo no, es la canción que no se saca jamás de mi repertorio”, le explicó a Pedro Carcuro durante su paso por el programa de Pé a Pa, de TVN, en plenos años noventa.
El Tributo de Mercedes a Violeta Parra
Para Isabel Parra, la hija de Violeta, el tributo de Mercedes a su madre resulta totalmente orgánico. ""A mi me parecía natural que Mercedes cantara a Violeta. Violeta hubiera hecho lo mismo con Mercedes. Se hubieran querido y se hubieran entendido y se hubieran digamos regocijado una a otra de lo que significa meterse en el arte popular y en el canto comprometido, en el canto revolucionario. Yo creo que hubieran sido muy amigas, muy cercanas“, le dijo a Cooperativa hace algunos años.
El Olvidado Paso de Violeta Parra por Argentina
En la vida errante de Violeta Parra figura un olvidado paso por Argentina, el que se extendió doce meses, entre 1961 y 1962. Para entonces, era una incansable investigadora folklórica, conocida en algunos círculos por su trabajo en la Universidad de Concepción y en los espacios que logró hacerse en las radios, pero aún lejos del alcance masivo que tendrá después.
Violeta Parra cruzó hasta Argentina y se instaló primero en la localidad de General Picó, ubicada en la pampa, hasta donde llegó para ayudar a su hermano Eduardo, quien vivía allí junto a sus hijos. En esa localidad, además de presentarse constantemente en peñas folclóricas, realizó talleres abiertos de cerámica y pintura para la comunidad.
Tiempo después, desde la pampa viajó a Buenos Aires, donde residió en el céntrico Hotel Fénix, en la calle San Martín. Allí se instaló con sus cuadros y arpilleras, recibió a curiosos y periodistas, y ensayó los temas del disco.
No fue fácil la adaptación. “Tengo el corazón oprimido por lo lento de mis trámites en esta ciudad de porquería, pero no me dejaré aniquilar”, le comentó a su pareja, el suizo Gilles Favre. En Argentina grabó solo un disco, El folklore de Chile según Violeta Parra (1962), registrado en los estudios de EMI Odeón en calle Córdoba, en pleno centro de la metrópolis trasandina.
También se le conoce con el título de Violeta Parra en Argentina, y aunque pasó casi inadvertido en su momento, tuvo mayor difusión, precisamente tras gatillarse un interés en su obra a partir del álbum de Mercedes Sosa.
Pese a la desazón inicial, el empuje de Violeta y su constante actividad comenzó a abrirle puertas. Así comenzó a tocar en teatros y en la televisión transandina, surgieron entrevistas de medios masivos y poco a poco se hizo más conocida.
Finalmente, la aventura trasandina de Violeta Parra terminó en mayo de 1962, cuando recibió una invitación desde Finlandia. Fue así que partió a Europa junto a sus hijos, e incluso con Favre por lo que no vería la publicación de su disco. Como sea, aquel fue un período intenso que luego tuvo su eco en la obra de Mercedes Sosa.
Mercedes Sosa: Su Biografía Contada
La negra Mercedes Sosa canta su biografía. A los 67, en el 2003, decidió contar su vida. Como no quiso simularse escritora, la suya es una biografía en voz alta. «Mercedes Sosa. La Negra» es la edición definitiva de la única biografía que se realizó con su palabra viva.
Es así como, para un personaje complejo y atípico, Rodolfo Braceli eligió un camino inusual. Todo su bagaje de escritor, periodista, dramaturgo y poeta lo despliega en este original libro desde y sobre Mercedes Sosa. Por un lado, el relato de la suprema cantante-cantora es la columna vertebral.
La canción “El álbum de fotos” nos habla de cuánto tiempo ha transcurrido sin que lo hayamos medido, y es una suerte de golpe inesperado: la vida que avanza y en muchos casos se termina. «Tu figura ausente ahora me persigue, y no estás», canta Pancho Sazo, autor de esos textos tan impactantes acerca de la añoranza: la imagen de una mujer que se reía del amor, capturada en una fotografía que se difumina.
Congreso ha dado otra muestra de carácter y de capacidad musical con este álbum que en 2022 sorprendió a un medio embriagado con la música urbana y las redes sociales. Lo hizo prácticamente desde el silencio y una posición en la retaguardia de la visibilidad, con canciones poderosas y conmovedoras, sostenidas en esa poesía delicada y los timbres más reconocibles del grupo: el piano, el saxo soprano, la marimba o la polirrítmica batería del compositor Sergio Tilo González, que toma inspiración en danzas latinoamericanas desde su enfoque de fusión: landó ("El nuevo barrio"), bolero ("Murió la flor", de Los Ángeles Negros), porro ("Porrito"), habanera ("La plaza de los sueños") o marinera ("Ay! caramba"), además de canciones ciento por ciento congresianas ("La piel de tus heridas", "Bajo el puente", "Alzheimer", otra mirada sobre la recta final).
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