Vicente Feliú, un nombre que resuena con fuerza en la trova cubana y latinoamericana, fue un trovador comprometido con su pueblo y su revolución. Nada como la luz define las sombras, porque delante de la sombra, está la luz; sin duda alguna Vicente Feliu, es -fue- además de comprometido con su pueblo y su revolución, uno de los grandes trovadores en remolino de versos en combate de una razón que no permite espera (De gran labor artística, escuela y cantera de continuidad en que se desenvolvió en otro tiempo Carlos Puebla).
Orígenes y Juventud
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Así fue desarrollando su personalidad, su arte propio y oficio, en derroche de creatividad sobre el gran eslabón cediendo el testigo más ejemplar -a su hija Aurora de los Andes- que pariera una revolución de artistas como Alicia Alonso, rodando por el mundo reconocida como hito de historia en danza; docentes y científicos, sin parangón en investigación continua con una sanidad digna de reconocimiento preventiva de una sensibilidad humana de las más respetables, gran desarrollo en aventura teniendo en cuenta el bloqueo desde todos los puntos cardinales que históricamente el capitalismo ha sometido a la isla; una sanidad gratuita como su enseñanza, que cubre a toda la población hasta el poblado más remoto rural.
Desarrollo Artístico y Compromiso Revolucionario
¿Cómo se reafirma, y consolida, dentro de la nueva sociedad? Militando como ser nuevo, combatiendo capitalismo e imperialismo como los que le precedieron desarrollando el internacionalismo y la amistad entre los pueblos.
Compuso música para obras de teatro, televisión y espectáculos, ha colaborado en programas culturales como asistente de dirección y director musical, fue asesor de música de radio y televisión cubana, guionista, locutor y director de radio. Dirigió el Centro Cultural ‘Canto de Todos’ promoviendo encuentros e intercambios desde la canción, en todos los países de latinoamérica, premios y reconocimientos.
Llevó su isla y revolución a más de 20 países de América, Europa y África, compartió escenarios con Isabel Parra e Inti Illimani, Daniel Viglietti y Alfredo Zitarrosa, León Gieco y Mercedes Sosa, Luis Enrique y Carlos Mejía Godoy, Silvio Rodríguez y L.
Las generaciones nos vamos curtiendo unos a otras como hombres, mujeres, y de la esencia de ambos, nutriendo y desarrollando partiendo de la savia más antigua de nuestros próceres hasta nuestros días.
Escribo esta nota con la música de fondo que editó en homenaje a Che de título ‘Guevarianas’ -me inspiró en el homenaje hecho en ¡26! < Al pasado hubo que hundirlo a balazos. El cansancio hay que romperlo a martillazos. ¿Cuál es su historia, cómo irrumpió entre nosotros su ‘Créeme’? Espero no equivocarme al afirmar que en los primeros meses de 1975, desde la Televisión Universitaria uno de sus directores amigo común, le pide a Silvio una canción por el aniversario 40 de la caída en combate de Antonio Guiteras y el venezolano Carlos Aponte, al que Silvio respondió que con mucho gusto, pero que mejor, la hiciera Vicente Feliú dado los vínculos casi familiares con ellos < ¿Quién es Vicente Feliú? Créeme, cuando te diga que el amor me espanta Que me derrumbo ante un te quiero dulce Que soy feliz abriendo una trinchera. ¿Es pues Vicente Feliú lo que es -fue- siente y padece? Hagamos que el propio trovador, nos responda de singular manera en lección de trinchera y elección firme de principios, sirva pues, su despedida como ejemplo de su obra en formato de vida: »Hoy ¿por qué cantamos? por lo mismo que la vida. Hoy la despedida aglutina a los marranos. Me he despedido de un amor, me he despedido de mi tierra, me he despedido en son de guerra, en son de padre, en son de flor. Me he despedido del candor, me he despedido de la piedra, me he despedido de la hiedra, de la mierda y del favor. Hoy encuentro el verso y Benedetti me sonríe. Hoy mi viejo ríe y desde lejos lanza un beso. Hoy yo sé que canta con el corazón del alma. Contigo como militante trovador revolucionado aleteo alas al viento de los inmortales, en recuerdo de todos, que como vos habéis empujado décadas de historia escrita, en tu memoria de corazón gigante, y en el de todos los que nos habéis dejado ese legado brillante en obras de gran entrega, como tu hermano Santi, Carlos Puebla, Violeta y Nicanor Parra que entre hermanos e hijos media la gran escuela chilena que Víctor Jara resaltó (antes de ser asesinado como legado de estela intachable), Viglietti, Leonar Cohen, Labordeta, Mikel Laboa, Luis Eduardo Aute, Carlos Cano, Ferlosio, Adalberto Álvarez, Alí Primera… y ahora tu.'Créeme': Un Himno de Amor y Esperanza
Legado y Despedida
La Pérdida de un Hermano y un Trovador



