Corría el año 2010, y en medio de las actividades de la XI versión del Salón del Automóvil de Santiago, General Motors Chile nos presentaba su inédito modelo Chevrolet Orlando. Lo primero que llama la atención es su carrocería retro, mezcla de SUV, Van y Station, que utiliza la plataforma del exitoso Cruze, aunque mucho más largo y alto que el sedán.
Dimensiones y Diseño Exterior
El Chevrolet Orlando mide 4,65 metros de longitud, 1,83 metros de ancho y 1,63 metros de altura.
Interior y Confort
En el interior, podemos reconocer casi el mismo moderno tablero del Cruze, con un puesto de conducción típico en los monovolúmenes de este tamaño: el asiento está alto con relación al suelo y a los pedales, la visibilidad está limitada por el marco del parabrisas (sobre todo en cruces y curvas cerradas a izquierda) y la perspectiva es distinta debido a la altura del asiento. Como monovolumen, el puesto de conducción del Orlando me parece satisfactorio. Todo lo que se tiene que controlar normalmente al conducir está cerca.
La palanca de cambios está muy bien colocada, los mandos del volante me parecen muy útiles y bien resueltos funcionalmente. El volante es particularmente exquisito. La instrumentación del tablero es completísima, la iluminación de los relojes es atractiva, y los materiales denotan calidad y tintes de lujo.
Encontramos una pantalla entre los relojes que indica la posición de la palanca de cambios automática y odómetro digital; mientras que en la zona central, sobre la radio, una segunda pantalla que nos informa de la hora, temperatura, e información de la radio. Todas las medidas interiores son amplias, incluyendo espacio para las piernas en la segunda fila de asientos. El espacio disponible es aprovechable. La tercera fila, como es típico en estos vehículos es más apta para niños, aunque debemos reconocer que es de las más amplias que hemos visto en este tipo de vehículos. Ambos asientos cuentan por portaobjetos laterales, luces independientes, apoyacabezas, y una visión en altura respecto de las filas anteriores.
Suspensión y Comportamiento
La suspensión de la Orlando hace que sea cómodo en casi toda circunstancia. Las inclinaciones en las curvas son relativamente suaves; el movimiento de cabeceo y balanceo, al acelerar o frenar, también lo es; la tendencia de la carrocería a separarse del suelo no provoca sacudidas a los pasajeros. Esta capacidad para absorber "eventos", junto con una suspensión bien diseñada y fabricada, hace que la Orlando tenga una capacidad notable para mantener la trayectoria en carreteras rápidas cuando el suelo es irregular.
Motorización y Rendimiento
Un punto extraordinario es la motorización. Su motor diésel de 161 HP nos permite conducir a la Orlando con potencia suficiente como para adelantar sin grandes sacrificios. Las reacciones son inmediatas y casi todo el tiempo da la impresión de manejar un sedán. Lo bueno es que al ser diésel, tampoco se castiga el rendimiento (casi 17 km/l en carretera). ¿La insonorización?. Buena.
En carretera, este motor de 161 HP es más que suficiente para mantener un ritmo alto y para recuperar normalmente la velocidad de crucero después de una detención. Este motor hace del Orlando un vehículo idóneo para viajar porque es rápido y no gasta mucho. Permite realizar adelantamientos en poco espacio. Empuja con intensidad desde las 1.400 rpm y es a partir de 2.500 rpm cuando da una aceleración mayor. Acelerar desde cero es una de sus virtudes porque transmite gran potencia al momento de iniciar la marcha.
Frenos y Seguridad
Los frenos tienen el aguante normal. No plantean ningún problema en conducción normal, aunque el modelo esté cargado y en una pendiente. El Orlando cuenta como equipamiento de serie Control de estabilidad y control de tracción, lo que refuerza su andar potente y seguro.
Equipamiento de Serie
- Control de estabilidad
- Control de tracción
Conclusión
En conclusión, reconocemos en el Orlando un vehículo con buenas terminaciones, dotado de una carrocería amplia, atractiva y funcional, y que además ofrece una, sino la mejor, motorización diésel del mercado. Esto, sin considerar el amplio equipamiento y los altos niveles de seguridad.
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