El Fiat 600: Un Clásico Automovilístico con Historia y Restauración

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El Fiat 600, conocido cariñosamente como "Fitito", es un modelo que dejó una huella imborrable en la historia automotriz. Su diseño compacto y su accesibilidad lo convirtieron en un vehículo popular en diversas partes del mundo.

Orígenes del Zastava

En 1953, Zastava Automobili comenzó en la antigua Yugoslavia la fabricación de automóviles bajo licencia Fiat, un tipo de negocios que se materializó en diversas partes del globo. Los primeros modelos en salir de la planta de Kragujevac, en la actual Serbia, fueron variaciones de los modelos 1400 y 1900 de la casa italiana. Para 1971 llegó el modelo rediseñado 128, que difería del original italiano por la forma alargada de la parte trasera. En Chile uno de los modelos Zastava más recordados es el Combi, algunos de los cuales aún se ven de vez en cuando circulando por las calles. A fines de los años ´80 la factoría deja la marca Zastava para la comercialización de sus productos, utilizando la de Yugo en su reemplazo, denominación con la cual llegan a máximos históricos de producción el año ´89.

El Fiat 600 en Chile

Este modelo introducido por la marca italiana en los años ´60 fue ensamblado en la planta Fiat de Rancagua. Cuando debutó causó sensación, a tal punto que los concesionarios que vendían los vehículos decidieron formar un equipo de carreras con tres autos.

La Pasión por el Fiat 600: Una Historia Personal

“Todo empezó cuando tenía 16 años, llegó un “fitito” (Fiat 600) a la casa de mis viejos que era para un primo y ahí me enamoré. “Fierrero” desde siempre, ya que su padre siempre fue seguidor de los Alfa Romeo, posee otros autos, pero quería un Fiat.

En el año 2014 compré este Zastava, soy el tercer dueño, un conocido me dio el dato. “Era rojo con techo blanco, y nunca vinieron de ese color, pero andaba. Me voy a la segura con ese”, rememora Jara respecto a lo que pensó tras ver el auto el 2016, el cual pertenecía a Jedrick del Club Fiat Clásicos de Santiago. Acto seguido era necesario el traslado, ya que Jara vive y trabaja en Valdivia.

El Proceso de Restauración

Al principio el plan era solo pintar el auto. Sin embargo, un trapo con diluyente que quedó por accidente sobre el auto, delató no uno, sino que varios trabajos de pintura anteriores. Ante esto se optó por pelar toda la lata. En este punto el odontólogo comenzó a buscar las partes y piezas faltantes para el trabajo de restauración.

“Es un sueño tenerlo como está ahora, se hizo una restauración completa de carrocería y pintura, mi tío y mi primo (Gustavo y Manuel Escobar) fueron quienes hicieron ese tremendo trabajo. Se hizo el motor de cero, se reparó el sistema eléctrico. Poco a poco el pequeño comenzó a retomar el brillo original de cuando salió de la planta de Kragujevac.

Respecto a si hubo alguna parte especialmente difícil de encontrar, Jaime Jara relata que el parachoques delantero junto con la máscara los mandó a cromar a Temuco. “En Argentina no había. En Italia no. Al motor sólo se le cambió la empaquetadura de culata, cuya tapa se pulió.

A medida que se fueron efectuando las reparaciones necesarias para que el pequeño auto fuera recobrando sus capacidades, Felipe disfrutaba sacándolo para probar en algunas rutas la efectividad de los cambios realizados. “Me encanta todo del auto, interior, su motor.

Aventuras en un Clásico

“Íbamos a viajar con un amigo a Mendoza, él se bajó del viaje y tuve que ir con mi señora y un sobrino. Igual íbamos con miedo por si nos pasaba algo, pero nada que decir, se portó un siete.

El Valor de la Historia

-No. Vas a las exposiciones de autos y encuentras autos fabulosos. Pero estos tienen mucha más historia porque a muchos le interesa porque fue el que te llevó de un lado a otro en su tiempo. Además ya no se ven.

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