¿Qué es la Conducción Autónoma y Cuáles son sus Niveles?

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La frase "Vehículos Autónomos" está hoy en boca de todos. Se acabó el cliché de las pantallas multimedia, de los autos híbridos, de las llantas bicolor, los techos panorámicos, los focos LED. No, hoy el tema es la automatización y todos quieren subirse al carro antes que nadie. Si no habías escuchado el concepto de conducción autónoma, en esta nota te comentaremos todo lo que deberías saber de ella.

Un vehículo de conducción autónoma, también conocido como auto conducido automáticamente, es capaz de imitar las capacidades humanas de manejo y control de este. Estos vehículos perciben el entorno mediante técnicas complejas de reconocimiento como láser, radar, sistema de posicionamiento global y visión computarizada.

La conducción autónoma es el conjunto de herramientas tecnológicas presentes en un vehículo que le permiten enviar alertas de seguridad al conductor. Para que un vehículo cuente con esta tecnología se le deben integrar una serie de sensores, cámaras, radares, entre otros sistemas. Estos son los que le permiten interpretar lo que sucede alrededor y enviar avisos o tomar decisiones de manera independiente. Es por este tipo de funcionalidades que los vehículos autónomos prometen un gran nivel de seguridad.

Hasta ahora, un elemento central del transporte ha sido que los vehículos deben ser conducidos y controlados por humanos. Sin embargo, la inteligencia artificial y el internet de las cosas cambiarán en el mediano o largo plazo este paradigma. Con todo, se espera que en los próximos años dichas tecnologías vayan siendo incorporadas paulatina e inexorablemente al diseño de los nuevos vehículos. Los automóviles serán cuerpos autónomos, capaces de adoptar distintas vías de acción ante las condiciones del tránsito.

Niveles de Conducción Autónoma

Existen seis niveles de conducción autónoma, los que se enumeran dependiendo del nivel de autonomía. Existen seis niveles de conducción autónoma que van desde el cero hasta el cinco. Estos fueron creados con el fin de poder medir el grado independencia del conductor que tiene un vehículo. Así, el nivel cero es aquel en el que el conductor hace todas las acciones y el cinco en donde el auto se maneja automáticamente.

Esta tecnología se clasifica en seis niveles que van desde el cero que corresponde al vehículo sin automatización hasta el cinco que es aquellos que poseen una automatización total.

  • Nivel 0: El conductor maneja absolutamente todo. En este nivel, el auto no tiene ningún componente de independencia. Por lo tanto, es el conductor quien se encarga de llevar a cabo el 100% de la conducción.
  • Nivel 1: Aquí el automóvil puede controlar algunas cosas como el nivel de aceleración y la dirección, por lo que la conducción de este vehículo se realiza “en conjunto”. Un ejemplo de este nivel son los controles de velocidad crucero y la asistencia para el mantenimiento de la pista. En este nivel hay un control conjunto del vehículo por parte del conductor y del computador del auto. El computador asiste al conductor humano al manejar.
  • Nivel 2: El auto presenta al menos una asistencia que involucra dirección y aceleración automatizada utilizando información captada por radares, sensores o cámaras. En este caso, el rol del conductor continúa siendo fundamental en la conducción del auto, ya que debe mantenerse atento a las condiciones del tránsito, aunque tiene la particularidad de que el vehículo le entrega ayuda para el frenado, lo que otorga mayores niveles de seguridad. Aquí la asistencia a la conducción también implica el control del movimiento lateral del vehículo.
  • Nivel 3: En este punto el vehículo puede manejarse por sí solo, aunque le avisará al conductor en caso de requerir que tome el control. Gracias a los sensores, el automóvil puede mantener la pista y detectar objetos para evitar accidentes. En el caso de la conducción autónoma nivel 3, el conductor humano puede delegar toda la responsabilidad de manejar en el sistema de navegación del coche cuando así lo elija.
  • Nivel 4: El auto puede operar prácticamente en todas las condiciones, de manera autónoma. Significa que un auto puede realizar todas las tareas de conducción y no es necesaria la constante atención del conductor. Este sistema es capaz de “escanear” a su alrededor para tomar decisiones en caso de alguna emergencia.
  • Nivel 5: El auto tiene plena capacidad autónoma. Este corresponde al último nivel y es cuando no se requiere un conductor, por lo que pueden existir vehículos que no cuenten con volante ni pedales. Este es el nivel más avanzado de conducción autónoma y consiste en la automatización total del proceso. Los vehículos que alcancen este nivel podrán transitar en cualquier tipo de entorno, sin tener un ámbito de funcionamiento limitado.

Beneficios de la Conducción Autónoma

Diferentes son los beneficios que se han postulado para incentivar y acelerar dicha transición tecnológica. En este sentido, se ha indicado que la autonomía de los vehículos incrementará la eficiencia y seguridad de los medios de transporte, reducirá los costos asociados a los accidentes de tránsito, incrementará la eficiencia en el uso del combustible y reducirá las fatalidades y lesiones asociadas a los accidentes provocados por un error humano.

Otros agregan beneficios ambientales, como la reducción en la emisión de dióxido de carbono y la contaminación sonora de los vehículos; la reducción en los tiempos de viaje, dada la mejor utilización del espacio disponible en calles y carreteras, así como la posibilidad de entregar nuevas posibilidades de transporte para personas con discapacidad, ciegas, adultos mayores o menores de edad.

A su vez, los vehículos que poseen herramientas para el manejo independiente tienen un mayor ahorro de energía. Por último, encontramos la mayor comodidad que entrega a todos los ocupantes el tener un vehículo que en ciertas condiciones pueda manejarse de manera autónoma. Con lo que se puede evitar la fatiga del conductor, especialmente en aquellos viajes que son demasiado largos.

Desafíos y Consideraciones Legales

La masificación e introducción de los vehículos autónomos a las calles del mundo será probablemente uno de los cambios más radicales en la historia de la industria automotriz. Con todo, esta nueva tecnología supone nuevos riesgos que conviene analizar desde las distintas ramas del derecho.

En los últimos años los vehículos han sido equipados con tecnologías que asisten al conductor (driver assistance systems, ADAS), como la velocidad crucero, sistemas que auxilian el retroceso, elementos que alertan de eventuales colisiones, el sistema de frenado automático, sistemas que permiten mantenerse en un carril determinado e incluso la posibilidad de que el vehículo se estacione por sí mismo. Sin embargo, no cualquier vehículo puede ser considerado realmente autónomo.

La autonomía de los vehículos representa un desafío para los legisladores. Si bien existen algunas normativas internacionales que requieren ser actualizadas con el fin de adaptarse a estas nuevas tecnologías, algunas naciones han intentado ser pioneros en la materia, incentivando el desarrollo y testeo de nuevos niveles de automatización.

Actualmente, la Ley de Tránsito regula vehículos tradicionales controlados y conducidos por el conductor y no vehículos autónomos, como el caso de los niveles SAE 4-5. En otras palabras, la mera circulación de vehículos automatizados, en que el conductor no debe controlar y monitorear el vehículo, no ha sido objeto de regulación en nuestro país.

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