Historia de Villa Las Mercedes en la Región del Maule

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La Región del Maule representa actualmente la mayor región vitivinícola de Chile. Sus viñedos cubren 50.000 hectáreas, espacio comparable con las zonas más importantes del mundo. El Valle del Ródano tiene 77.000 hectáreas y Bordeaux, el mayor valle vitícola de Francia, asciende a 169.000 hectáreas de vid.

Por otra parte, la Región del Maule concentra el 50 % de la superficie cultivada de vid en su país. El dato tiene relevancia internacional, dado que Chile exporta vinos al exterior por valor de 1.000 millones de dólares anuales. A su vez, el vino ocupa un lugar cada vez más importante en la economía chilena. Es la mayor exportación industrial de este país, motivo por el cual, la vitivinicultura ha sido definida como la "industria emblemática de Chile".

La industria vitivinícola chilena se diferencia del Nuevo Mundo vitivinícola por su espesor histórico. En la mayoría de los países de este grupo, como Australia, Sudáfrica, Brasil y EEUU, la industria del vino es un fenómeno reciente y su historia es muy acotada. En cambio Chile posee una tradición de 500 años de cultivo de la vid y elaboración del vino. Su antigüedad es comparable con la de Perú y Paraguay, pero ambos interrumpieron su trayectoria como viticultores, en tanto que Chile logró darle continuidad. En este sentido, el estudio de la industria de la vid y el vino en Chile colonial resulta significativo y relevante.

Resulta atractivo comparar los orígenes de la viticultura maulina con la de Mendoza. Esta provincia posee actualmente 170.000 hectáreas de viñas y representa más del 80% de la producción argentina; y ello es relevante dado que este país es el mayor productor vitivinícola de América Latina y el quinto del mundo. Además, hubo una estrecha conexión entre la viticultura cuyana y la chilena durante largos siglos; especialmente cuando el corregimiento de Cuyo fue parte del Reino de Chile (1561-1776). En esos años hubo un estrecho lazo político, social, cultural y económico entre las haciendas vitivinícolas de ambas faldas de la cordillera de los Andes. Hubo una matriz histórica común, con sus similitudes y diferencias.

La Región del Maule posee actualmente una superficie de 35.000 km2 y una población de 900.000 habitantes. Comprende las provincias de Talca, Curicó, Cauquenes y Linares, todas ellas de importante producción vitivinícola. Su capital, Talca, se encuentra equidistante de las dos mayores ciudades de Chile: 250 km al sur de Santiago y 250 km al norte de Concepción.

Desde el punto de vista histórico, la ciudad de Talca surgió, precisamente, para establecer un punto de enlace entre las dos grandes y antiguas ciudades del Reino de Chile. El Partido del Maule fue la unidad política que aglutinó este espacio. Surgió en el siglo XVII cuando el Reino de Chile se organizó, administrativamente, en dos provincias: Santiago y Concepción. Cada una de ellas estaba compuesta por Partidos o Corregimientos, gobernados por un corregidor. En 1670 la provincia de Santiago abarcaba nueve corregimientos, de los cuales el más austral era el Partido del Maule cuya superficie abarcaba 1550 leguas en cuadro.

El Partido del Maule se subdividió, en 1769, con la creación del corregimiento de Cauquenes. Este abarcaba el espacio ubicado al sur del río Maule. Desde el punto de vista religioso, el corregimiento de Cauquenes dependía del obispado de Concepción y el Partido del Maule lo hacía del obispado de Santiago. El presente artículo considera el Partido del Maule antes de la división de 1769, es decir, con la totalidad de la superficie original.

La región del Maule comenzó a colonizarse en la segunda mitad del siglo XVI. Se repartieron mercedes de tierras y encomiendas, y se pusieron en marcha las primeras haciendas. Como era usual en América hispánica, se levantaron también numerosos oratorios y capillas a lo largo de todo el territorio. Los eclesiásticos fundaban estos sitios para realizar su tarea misional; pero indirectamente, ello contribuyó a generar espacios sociales y puntos de encuentro para la población rural. Paralelamente surgieron asentamientos militares y políticos. Entre ellos se destaca el fuerte de Duao (1584), levantado a la vera del río Maule, en su curso superior, en la zona pedemontana, lugar adecuado para el vadeo.

A lo largo de todo el siglo XVII se profundizó la tarea de expansión de las haciendas maulinas y se consolidó un modelo económico de tipo rural, apoyado en tres pilares: ganadería, agricultura y agroindustria. La ganadería consistía en la cría de ganado mayor y menor (bovinos, equinos, ovinos, caprinos y porcinos). La agricultura estaba centrada en la vid y el trigo. Y sobre esta base surgió la agroindustria con las bodegas que elaboraban el vino y los molinos harineros. La ganadería también generó una activa industria derivada: cecinas, sebo, cueros y el charque o carne salada al sol. Además se utilizaba la lana de las ovejas y los cueros de las cabras, estos últimos se curtían para obtener cordobanes. Algunos de estos productos se exportaban al Perú.

La producción maulina generó las condiciones para el aumento de la población que, a fines del siglo XVII, ascendía a 10.000 almas. Se trataba de población 100% rural pues todavía no existía ninguna villa ni ciudad en la región del Maule. Este paso se daría recién a mediados del siglo XVIII. El surgimiento de las ciudades maulinas fue un fenómeno atípico dentro de la tradición española en América, en general, y en el Reino de Chile, en particular.

Por lo general las ciudades de este reino, como Santiago, Concepción, Mendoza, San Juan o La Serena, se fundaron en territorios hasta entonces deshabitados de europeos. En cambio las ciudades maulinas surgieron en espacios poblados por agricultores y ganaderos. En vez de surgir como un enclave de avanzada en tierras ajenas a la cultura española, estas ciudades emergieron como un intento de organizar y disciplinar a la población dispersa que ya estaba allí, cultivando la tierra y criando ganados.

A mediados del siglo XVIII había una notable densidad de población en el área. Hacia 1740, por ejemplo existían entre el Teno y el Lontué 4.000 habitantes, de los cuales la mitad, por lo menos, serían indios. Por su parte, entre el Maule y el Longaví, al oriente del Loncomilla, vivían otras 3.600 almas. En total, el Partido del Maule, a mediados del siglo XVIII contaba con 17.320 habitantes que se hallaban, predominantemente, dispersos por las campañas y vivían en haciendas y ranchos. Sobre la base de esta población rural se fundaron las ciudades maulinas.

El surgimiento de las ciudades maulinas fue la gran transformación del siglo XVIII. Hasta entonces, los intentos de crear villas habían fracasado. El primer intento fue crear una villa en torno al antiguo fuerte de Duao, sin éxito. En 1692 se realizó un segundo intento por fundar Talca, a orillas del estero Piduco. Pero "el caserío no prosperó, vino a menos y tanto que el año 1720 cuando se hizo un ceso general de poblaciones no se mencionó éste de Talca". Debieron pasar varios años para que se realizara el tercer intento, esta vez con éxito. En efecto, en 1742 se fundó la ciudad de Talca, junto al río Claro, 20 km al norte del Maule, junto al convento de la orden de San Agustín. Ese mismo año se fundó Cauquenes, en el corazón del valle de Chanco, en el sitio donde funcionaba la capilla de Nuestra Señora de las Mercedes. Poco después se fundó también Curicó (1743) unos 60 km al norte de Talca. Un tiempo después se fundó la ciudad de Linares (1794). Así se pusieron en marcha, en 50 años, las capitales de las actuales cuatro provincias de la Región del Maule.

Pero no fueron las únicas villas del Partido del Maule. Otras dos surgieron junto al río Loncomilla: en la margen izquierda se constituyó San Antonio de la Florida o Huerta del Maule (1754), 35 km al sudoeste de Talca. En la margen derecha se fundó San Javier (1755) en la "isla" que formaba el Maule con el Loncomilla.

La fundación de las ciudades no alteró el carácter rural del Partido del Maule. Como la población estaba muy arraigada a sus haciendas, el crecimiento de las ciudades fue muy lento. A pesar de las advertencias, amenazas y presiones de las autoridades políticas y religiosas, los maulinos se resistieron a trasladarse masivamente a vivir a las ciudades. Sólo algunos acataron estas indicaciones. La mayoría de la población permaneció en los campos, pues estaban adaptados a este medio, y no hallaban mayores ventajas en las ciudades donde no tenían muchas actividades para realizar. Por lo tanto, aún después de la fundación de las ciudades, la región del Maule sería un escenario predominantemente rural, en el cual las ciudades ocuparían un papel bastante secundario. Lo importante era lo que sucedía en las haciendas, grandes y pequeñas, que se hallaban distribuidas a lo largo del territorio.

La influencia del paisaje fue sumamente importante en el Partido del Maule, más que en otras zonas del Reino de Chile. Sobre todo por la gravitancia de los recursos hídricos como organizadores de la actividad socioeconómica. El lago Vichuquén y los ríos Teno y Mataquino en el norte de este Partido, el río Maule en el centro y su afluente izquierdo, el Loncomilla por el sur, configuraron ejes fundamentales para direccionar los asentamientos y los circuitos productivos y comerciales. Estos ríos y otros menores, serían referencia permanente para el proceso de ocupación del espacio y desarrollo de la actividad económica.

Dentro de este esquema, es preciso destacar la importancia que tenía, en el siglo XVIII, el fenómeno de islas que se generaban entre los ríos Maule y Loncomilla. Eran espacios de tierra fértil, casi completamente rodeados de cursos de agua dulce, lo cual generaba las condiciones para el surgimiento de prósperas estancias agropecuarias.

En torno a estos cursos de agua se organizaron las cuatro actuales provincias del Maule: Curicó organizó el espacio en torno a los ríos Teno y Mataquito; al sur de allí, y hasta el río Maule, se situó la provincia de Talca. Al sur del Maule surgieron las otras dos provincias, separadas por el río Loncomilla: al Oriente se ubicaron Isla de Maule, primero, y la provincia de Linares, después. Y de aquel río hacia el Poniente se organizó la provincia de Cauquenes.

La presencia de grandes ríos generaba un fuerte condicionamiento para el comercio. Los ríos eran grandes obstáculos para el transporte de las cargas por vía terrestre. Para subsanar esta situación se organizó un sistema de balsas de piel de lobo. Ello permitía atravesar los grandes ríos, pero encarecía el transporte. Sobre todo porque no sólo había que pagar los costos del servicio de los balseros, sino también los derechos que exigían los cabildos. En los ríos inter - jurisdiccionales había doble imposición. Así, por ejemplo, para cruzar el río Maule, había que pagar tributos tanto al Cabildo de Talca como al Cabildo de Cauquenes.

Las autoridades cobraban impuestos, pero poco hacían para mejorar las condiciones de transitabilidad del comercio en largas distancias. No existían caminos carreteros para viajar desde Talca hacia las grandes ciudades del norte (Santiago) y el sur (Concepción). No existían, por lo tanto, condiciones adecuadas para las tropas de carretas como servicio permanente de transporte terrestre de carga. En su lugar, quedaban dos opciones: por un lado, el transporte terrestre de los arrieros y sus recuas de mulas; por otro, el transporte fluvial de las barcas y lanchones.

Mientras los arrieros enlazaban el Partido del Maule con los mercados del norte y el sur, las barcas y lanchones prestaban un servicio de transporte por los ríos Loncomilla y Maule, en dirección al oeste para desembocar en el pequeño puerto de Constitución, sobre el Océano Pacífico; y desde allí los barcos de alta mar completaban el transporte hacia los puertos de Talcahuano, en el sur, y Valparaíso, en el norte.

La industria vitivinícola del Partido del Maule se hallaba fuertemente condicionada por estos elementos. Si se compara, por ejemplo, con Cuyo, las diferencias son notables. En principio, las viñas del Maule tenían la ventaja de mayor cercanía a los grandes mercados que los cuyanos. Las haciendas maulinas estaban a 250 km de los grandes mercados (Santiago y Concepción), mientras que los viticultores cuyanos estaban a más de 1.000 km de Buenos Aires. Pero esta ventaja quedaba neutralizada por dos motivos. Por un lado, los cuyanos no tenían competencia en cambio los maulinos sí; tanto en Concepción como en los alrededores de Santiago se cultivaban viñas y se elaboraba vino, no así en Buenos Aires, donde los vinos cuyanos no tenían rivales. Por otra parte, los cuyanos disponían de un mejor sistema de transportes. Las pampas garantizaban un espacio apto para los caminos de tropas de carretas; como resultado, a fines del siglo XVIII cada año salían 700 carretas de Mendoza, cargadas mayoritariamente con botijas de vino, rumbo a los mercados rioplatenses.

Estructura Económica del Partido del Maule (1700-1750)

Con respecto a la riqueza regional, la ganadería era la actividad predominante pues concentraba dos tercios de la riqueza; el tercio restante estaba integrado por partes casi similares por esclavos y viticultura.

Actividad Económica Porcentaje de la Riqueza Regional
Ganadería 66%
Esclavos 12%
Viticultura 12%

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