Virgen de las Mercedes: Historia y Devoción en Cuba

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La identidad se recibe y se forma, transmitiéndose nociones, valores históricos, memoria, representaciones, rasgos y costumbres que tienden a perdurar. Cada generación la recrea, la elabora y la enriquece.

Para Cuba, su historia escrita comienza hace más de quinientos años con el arribo del almirante Cristóbal Colón a sus costas en 1492. Constituye esto un primer momento en el proceso de construcción de nuestra identidad cuando contactan, se enfrentan y se funden una cultura aborigen autóctona y la cultura europea.

El Componente Racial en la Identidad Cubana

El componente racial marca la identidad del cubano. La población nativa recibe el impacto de la colonización blanca europea. La presencia negra se hace sentir desde el primer momento, vinculada a la trata de esclavos. Para el siglo XIX, comienza la introducción de chinos culíes y oriundos de la península de Yucatán. Esta confluencia racial dio lugar a un profundo proceso de mestizaje presente en nuestra cultura y nacionalidad.

Es válido precisar, que no es posible percibir homogeneidad en estos grupos raciales. Por ejemplo, la inmigración española no sólo puede ubicarse como la fuerza colonizadora con poder económico, sino que también hubo una masa proveniente de diferentes regiones de España que llegó a la isla contratada para asumir actividades relacionadas con el comercio, la agricultura (no de plantación), la administración y la vida militar. Entre ellos, y partiendo de su región de origen, existían marcadas diferencias sociales.

Con relación a los negros, ha existido la tendencia de verlos como un todo, sin considerar su diversidad étnica, lo que implica culturas diferentes. Como elemento que le otorga a la inmigración negra un fondo común, se halla el área geográfica de procedencia que comprende, fundamentalmente, la zona costera del África Occidental hasta el sur de Angola.

La Virgen de las Mercedes en Tiempos de Adversidad

1961 fue un año duro para la vida consagrada en Cuba: el gobierno ordenó la expropiación de la Iglesia y la expulsión de sacerdotes, religiosos y religiosas para reducir el catolicismo en la población. Sin embargo, unos cuantos se quedaron y pese a la represión trabajaron para mantener la fe en espera de años mejores.

Hasta ese año la congregación tenía siete casas en toda la isla y más de 100 religiosas que se dedicaban a su carisma de visitar y atender enfermos durante las noches y las madrugadas. Sin embargo, ya los comunistas habían expulsado a 130 sacerdotes y un obispo, y el temor de más represalias aumentaba entre fieles y religiosos. En el caso de las Siervas de María, su presencia se redujo a la casa de La Habana.

“A España se fueron de un golpe unas 130. Había también mexicanas y de Puerto Rico” pero “la Iglesia quiso que se quedara un grupo de religiosas. “Hicimos la vida normal, trabajo de asistencia por la noche, los enfermos.

“La gente se nos quedaba muchas veces mirándonos. Nos insultaban, por supuesto (porque eran religiosas). Decían ‘¡al campo, al campo! (…) ¡todos a trabajar al campo!’”. En este ambiente, las hermanas siguieron luchando por mantener el catolicismo. En ese sentido, Sor Mercedes afirmó que fue este trabajo misionero lo que ayudó a mantener la fe en la isla. “Con el testimonio de la vida de ellas, de noche tras noche junto a un enfermo, era lo más elocuente que ellas hacían, de servicio, de caridad”.

“Entonces -añadió Sor Ana-, te preguntaban de qué iglesia (eran) y qué iglesia les quedaba más cerca, y así poco a poco era la manera como se podía hacer el apostolado”.

Pero quienes también ayudaron a cuidar la fe, indicó Sor Mercedes, fueron las abuelas. “Los padres que eran jóvenes no podían porque tenían que trabajar…él (Fidel) destruyó la familia. Dejó a los hijos, mandó a los padres a trabajar lejos.

El Sincretismo y la Devoción Popular

“La Virgen es lo que nos ha unido. No será una fe pura a la Virgen porque está ligada con santerías y sincretismo, pero María ha sido para nosotras el camino hacia Jesús. Ellos nunca han podido quitar el amor a la Virgen…el amor a la Virgen de la Caridad no lo han podido quitar.

Ambas religiosas coincidieron en que las cosas comenzaron a cambiar con la visita de San Juan Pablo II en 1998 y la carta de los obispos cubanos “El amor todo lo espera” -publicada el 8 de septiembre de 1993- “que sembraba el amor en el corazón del cubano, basado en el amor de Dios y de la Virgen de la Caridad”. La carta “hizo mucho bien en el pueblo cubano, ahí empezó el diálogo con la Iglesia.

Sor Mercedes destacó que “la vida de la Iglesia ahora es viva. Una Iglesia que quiere salir, como dice el Papa a las periferias, una Iglesia que se mantiene, que tiene la ilusión de evangelizar.

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