El logotipo azul y blanco que adorna todos los modelos del fabricante alemán de automóviles BMW recuerda los comienzos de la empresa. Son los colores de Baviera, la región del sur de Alemania en la que se registró el 7 de marzo de 1916 una compañía con el nombre de "Fábricas Bávaras de Aviones". El símbolo lleva una hélice evocando las que fabricaba la compañía con sede en Munich. Posteriormente, el nombre cambiaría a "Fábricas Bávaras de Motores", en alemán "Bayerische Motorenwerke" o BMW, como se conoce al grupo a nivel mundial.
Hoy en día, BMW es uno de los principales productores de automóviles del mundo, cuenta con 122.000 empleados y factura más de 80.000 millones de euros (US$87.700 millones) al año. Desde 2005 es líder en el sector de automóviles de alta gama tras desplazar a Mercedes Benz, pero la otra gran marca alemana está presionando para recuperar la cima. BMW cumple hoy 100 años desde su fundación, en 1916. La compañía nacida de la fusión de dos empresas aeronáuticas, es hoy por hoy la marca líder a nivel global en los vehículos de alta gama.
Orígenes y Primeros Años
Bayerische Motoren Werke fue fundada en marzo de 1916, en Münich, como resultado de la fusión de la empresas del rubro aeronáutico Rapp Motorenwerke y Otto. En un comienzo, BMW se dedicaba exclusivamente a la fabricación de motores para aeronaves, por lo que el estallido de la Gran Guerra significó un impulso para la producción de la compañía, pues los aviones de combate alemanes llevaban justamente motores de cuatro cilindros fabricados por BMW.
La rendición alemana en 1919 acabó con la bonanza para la compañía aeronáutica, luego de la imposición del Tratado de Versalles, que prohibió la industria de guerra en Alemania por un plazo de cinco años. Lejos de detenerse, los directivos de BMW fijaron su mirada en otro sector de la industria que comenzaba a explotar.
En 1923, BMW lanzó la motocicleta R32 con motor de dos cilindros y sistema de árbol de levas. El modelo rápidamente se transformó en la favorita de quienes buscaban una moto para la ciudad pero también para competir en carreras. A fines de la década del 20, BMW ya había producido su primer automóvil: el 315 Dixi, un vehículo más bien asequible, pero que era ideal para un país que se recuperaba tras la I Guerra Mundial. El modelo llevaba un motor de 0.75 litros y cuatro cilindros capaz de desarrollar 15 Hp.
Una vez levantada la prohibición de fabricar aviones, BMW volvió a hacer lo que mejor sabía: motores aeronáuticos. Así, se convirtió en pionera de la industria aérea mundial, estableciendo varios records, entre ellos el de un barco volador con motor BMW que dio la vuelta al mundo en 1927.
En la década del 30 BMW traspasó toda su experiencia aérea a los vehículos. En 1935, presentó su modelo deportivo 315, un auto con motor V6 de 1.5 litros. El motor, sin duda, era más cercano a la propia esencia que BMW quería plasmar en sus autos.
El primer éxito comercial de BMW fue el 326, el que se fabricó entre 1936 y 1941. Más tarde la compañía se acostumbró a marcar la pauta automotriz global con el 328: un auto que repetía el motor de seis cilindros en V, aunque esta vez el bólido ganaba 500 cc de cilindrada. BMW se consolidaba como un constructor de alta gama
BMW y la Segunda Guerra Mundial
BMW comenzó su andadura como empresa armamentista. Tanto en la Primera como en la Segunda Guerra Mundial se especializó en la construcción de motores para aviones militares.
Un capítulo negro en la historia del fabricante bávaro fue la época del nazismo y de la Segunda Guerra Mundial, durante la cual empleó a unos 25.000 trabajadores forzados, según el historiador Manfred Grunert.
Los accionistas mayoritarios de BMW, la familia Quandt, ordenaron en 2007 abrir los archivos después de que una investigación periodística revelase que prisioneros de campos de concentración y trabajadores forzados habían contribuido al ascenso de la compañía. La empresa asumió la responsabilidad e indemnizó a las víctimas.
Al igual que una gran proporción de la industria alemana, los directivos de BMW también se guiaron por la ambición de lograr una eficiencia empresarial conforme adoptaban las condiciones del marco político de las décadas de 1930 y de 1940. Por consiguiente, la empresa obtuvo el beneficio masivo de los nuevos esfuerzos de rearme. BMW asumió su responsabilidad por los eventos acontecidos durante el periodo del nacionalsocialismo y estableció iniciativas que han contribuido a crear conciencia y generar debate público.
Cuando se editó el libro “BMW - Una Historia Alemana” en 1983, la empresa fue el primer grupo industrial alemán en abrir este capítulo de su pasado al escrutinio y la discusión pública. La investigación del periodo entre 1933 y 1945 se llevó a cabo en el contexto de dos disertaciones, las cuales fueron publicadas en 2005 y 2008.
Durante la Segunda Guerra Mundial, todos los automóviles tenían un número 300 para separarlos de los aviones BMW, que portaban el número 100 y de las motocicletas que tenían el 200.
Resurgimiento y Diversificación Post-Guerra
Una vez terminada la II Guerra Mundial, y tras la separación de Alemania, BMW quedó bajo dominio de la Unión Soviética. Fue un periodo en que la compañía dejó de fabricar automóviles para dedicarse a la producción de motocicletas y ollas de cocina. Para salir a flote del descalabro económico que significó la división alemana en dos bloques, BMW decidió aventurarse con modelos de auto más pequeños, como el famoso Isetta (conocido en Chile como "huevito"). Se trataba de un modelo para dos ocupantes, equipado con un motor de 0.25 litros, capaz de generar 13 caballos de potencia.
Tras la guerra, la empresa retomó la fabricación de automóviles y motocicletas y en 1952 lanzó al mercado el lujoso 501, conocido como "ángel barroco", y poco después el diminuto Isetta. Pero no ganaba mucho dinero porque le faltaba un coche mediano. En 1959 quedó al borde de la quiebra y de ser absorbida por Daimler.
Herbert Quandt, el hijo del fundador, saneó las finanzas y sacó a la venta en 1961 el modelo mediano BMW 1500 para sentar las bases del posterior éxito. En 1967, BMW compró a Glas, fabricante de los icónicos microcoches Goggomobil.
Eberhard von Kuenheim, presidente de la junta directiva de 1970 a 1993, amplió la gama de modelos y construyó plantas en todo el mundo. En la década del 60, BMW sumó varios éxitos y lanzó el lema "El placer de conducir". Su presidente entre 1970 y 1993, Eberhard von Kuenheim, se fijó como primera meta la internacionalización.
Para estar a la altura de rivales como Daimler o Volkswagen, BMW adquirió en 1994 a la británica Rover. Sin embargo, el intento de pasar de ser un fabricante de coches de alta gama a un productor masivo de automóviles fracasó y seis años más tarde, la alemana se retiraba con pérdidas de miles de millones. Sólo retuvo la marca Mini, que convirtió en un éxito.
El BMW 2002: Un Ícono de Rescate y Legado
Poco a poco, el tiempo y el dinero, se terminaba y la condición de BMW era más precaria. Con una gama compuesta por el pequeño y económico Isetta, el fracasado 700 de motor trasero, los pesados 502 y 503, así como el deportivo 507 que se despedía de las líneas de producción, la marca es puesta en venta.
El nuevo BMW 1500 (nombre alusivo al cilindraje del motor), el primer ejemplar de los BMW Neue Klasse (nueva clase) es lanzado en el Salón de Frankfurt de 1961, mostrándose como un sedán de cuatro puertas mucho más pequeño, ligero y ágil que se alejaba de los ostentosos modelos de la década pasada. No obstante, esto era aún una pequeña esperanza, que hacía ver la luz al final del túnel.
Es en este contexto, BMW ve la oportunidad de lanzar un nuevo auto que debería ocupar el hueco entre el BMW 700 y los Neue Klasse (antecesor del Serie 5). Es así que puestas manos a la obra, se presenta el BMW Serie 02 en 1966, el cuál tomaba como punto de partida al Neue Klassep, incluyendo las líneas básicas de diseño, pero la gran diferencia residía en sus menores dimensiones de tan solo 4.23 m de largo y con una carrocería sedán de tan sólo dos puertas. El primer miembro de esta familia es el 1602, apodado Jubilee porque su lanzamiento coincide con los primeros 50 años de la marca.
Sabedores de la gran capacidad de este auto, Helmut Werner Bönsch (director de producto de BMW) y Alex von Falkenhausen (diseñador de motores) se unen para crear una variante que llevase las prestaciones a otro nivel. Para lograrlo, regresaron su atención al Neue Klasse, que no tenía mucho de haber estrenado un motor de 1,990cc (2.0 L), por lo que se dieron a la tarea de adaptarlo en el vano motor del BMW Serie 02.
La oferta de este auto, ahora se conformaba por el 2002 “estándar” impulsado por un 2 Litros con un solo carburador capaz de entregar 101 Hp, así como por el 2002 Automatic cuya principal característica residía en la caja automática de tres velocidades.
En parte gracias a su grandioso éxito comercial, la compañía alemana se esforzó por mantener una constante evolución de su modelo estrella. Prueba de ello es que en 1971 el motor de 2 litros ve la llegada de la inyección de combustible, lo que daría paso al 2002 tii con 130 caballos. En 1972 se presenta la mayor actualización de este modelo, la cual se caracteriza por la eliminación de muchas partes cromadas a favor de molduras plásticas negras, así como la sustitución de las calaveras circulares a favor de unos grupos ópticos cuadrados.
¿Sus números? 170 hp extraídos del cuatro cilindros de 2.0 Litros, lo que al combinarse con un peso de 1,060 kilogramos le permitían acelerar de 0 a 100 km/h en 7.3 segundos y lograr una velocidad máxima de 209 kilómetros por hora.
El legado de este auto es tal, que no solo sacó de la bancarrota a BMW prácticamente para siempre, sino que además sentó las bases para que adoptara el slogan de “El placer de conducir”, el cual perdura hasta nuestros días.
Si bien BMW ya tenia presencia en muchos paises del mundo, aun asi, en Latinoamerica, su llegada oficial fue mucho más tardia. Por lo mismo, el BMW 2002 en muchos paises sigue siendo un auto exótico, cuya historia tan solo es conocida por los entusiastas de la marca alemana.
Afortunadamente en Chile el BMW 2002 ha sabido mantenerse, de hecho, siendo protagonista de su propia monomarca, como parte del Campeonato Historico de Velocidad, organizado por el CASV.
Innovación Continua y Expansión Global
La estrategia anunciada en 2007 por el CEO Norbert Reithofer de convertir a BMW en la número uno hasta 2020 ha dado buenos resultados.
La empresa redujo costes a través de cooperaciones y de una producción flexible, ganó nuevos clientes con modelos compactos y fue una de las primeras en desembarcar en el mercado de China. Esto podría afectar a BMW, ya que uno de cada tres de sus motores son diésel, pero al mismo tiempo podría favorecer los modelos eléctricos.
Por otro lado, la digitalización y el desarrollo de la conducción autónoma demandan nuevas respuestas. "Este es el cambio fundamental del viraje hacia la movilidad sostenible", señala el actual máximo responsble de la empresa, Harald Krger.
En la historia reciente de BMW, la serie 3 ha sido uno de los grandes éxitos de la compañía, con ventas superiores a los 2,3 millones de unidades alrededor del mundo. El primer modelo de la Serie 3 llevaba un bloque de 2.400 cc y 115 Hp.
Con la llegada del siglo XXI y anticipándose hacia donde avanzaban las tendencias del mercado, BMW comenzó la producción de vehículos todoterreno para la ciudad. El primero de ellos, el X5, alcanzó medio millón de unidades vendidas a cinco años de su lanzamiento. La segunda generación del SUV se presentó en 2006.
Hoy en día, en su aniversario número 100, la compañía no se detiene y continúa a la cabeza de la innovación en la industria motor. Por ejemplo, comienzos de 2016, los ejecutivos de la firma bávara anunciaron que a contar de 2019 ninguno de los modelos salidos de sus fábricas llevará espejos retrovisores exteriores. En su lugar, los autos contarán con cámaras que harán incluso más seguro funciones tan básicas como estacionar.
Además, en 2013 BMW lanzó el BMW i3, un híbrido hecho para la ciudad que se transformó en el primer auto ecológico de la marca. Un año más tarde, le siguió el i8, un coupé deportivo de 365 Hp que puede alcanzar una velocidad máxima de 320 km/h.
En 2015 BMW celebró su décimo año consecutivo como la marca del segmento premium más vendida alrededor del mundo. La firma bávara batió a sus compatriotas de Audi y Mercedes-Benz, con una colocación de 1,9 millones de autos.
Actualmente, BMW Group es un gurpo internacional de empresas con instalaciones de producción y ensamblaje en 14 países, además de una red de ventas mundial. Al hacer un repaso por su historia, vemos una serie de eventos y decisiones que marcaron el desarrollo de la empresa, además de ser una expresión de su carácter. BMW se ha caracterizado por ofrecer soluciones completamente nuevas, mediante técnicas sofisticadas, sin conformarse con lo cotidiano. Eso ya se podía ver en 1917 con el motor de avión BMW IIIa, que demostró su eficiencia y potencia operando a grandes altitudes.
Al momento de pensar su primera motocicleta, optaron por un camino propio, lo que quedó reflejado en la BMW R32, que se diseño en torno al motor. Fue la primera moto en contar con un motor bóxer de dos cilindros y una caja atornillada directamente al motor. El giro hacia la fabricación de autos (sin dejar de lado las motos), se dio en 1928, cuando empezaron a diseñar y fabricar autos pequeños acordes a la tendencia de diseño de esa época. El cambio vino de la mano del BMW 303 lanzado en 1933.
El BMW 303 dejo a todos boquiabiertos con sus cualidades dinámicas: era estable, liviano, con rápida aceleración para esos tiempos y una eficiente capacidad de frenado.
La submarca BMWi, que en Chile se comercializan desde fines de 2014, son el fiel reflejo de la permanente búsqueda en la que está embarcada BMW por encontrar soluciones de movilidad inteligente, mediante autos livianos, innovadores y amistosos con el medioambiente.
Durante el periodo inmediato posterior a la Segunda Guerra Mundial, la empresa adoptó un nuevo enfoque en todos los aspectos de sus negocios, lo que se visualizó en la primera motocicleta post-guerra en la forma de la BMW R 24 sólo salió de la línea de producción de Múnich en 1948.
Un hecho poco conocido es que BMW estuvo a un tris de ser propiedad de Mercedes Benz. En la Asamblea General Anual llevada a cabo en 1959, la venta de BMW AG a Daimler-Benz AG - la cual estuvo a punto de ser firmada y sellada - se evitó en el último minuto. El plan de reestructuración desarrollado bajo los auspicios del accionista principal Herbert Quandt se basó en la independencia de BMW AG, en estructuras nuevas, y en modelos nuevos.
A inicios de la década de 1970, cuando el auge tuvo un cese repentino por la “crisis del petróleo”, los gerentes de BMW superaron los tiempos difíciles y emergieron de la crisis con una fortaleza renovada. En Múnich, se abrieron la nueva torre corporativa conocida como “Cuatro cilindros” y el Museo BMW, y también, una nueva planta de producción comenzó operaciones en Dingolfing. El BMW Serie 5 se presentó como el sucesor del “New Class”. Y, de hecho, la demanda comenzó a adquirir velocidad a partir de 1975.
A inicios de la década de los noventa, los directivos de BMW volvieron a verse en una encrucijada. En 1994, siguieron la tendencia general del sector hacia procesos de concentración y compran la empresa British Rover Group, con el fin de obtener grupos meta adicional, con una gama más amplia de automóviles. El intento no se vio coronado por el éxito. En el año 2000, Rover Group volvió a ser vendido. BMW sólo continuó con el desarrollo de la marca MINI.
Justo antes del inicio de la crisis financiera global en 2008, la estrategia corporativa “Number ONE” había definido los principios de un crecimiento sustentable y rentable y de un incremento de valor a largo plazo.
BMW, acrónimo de Bayerische Motoren Werke (Fábricas Bávaras de Motores), es mucho más que una marca de automóviles. Es un símbolo de ingeniería alemana, innovación constante y una experiencia de conducción inigualable. Desde sus humildes comienzos fabricando motores de avión hasta la creación de algunos de los vehículos más deseados del mundo, la historia de BMW es un relato fascinante de ambición, resiliencia y un compromiso inquebrantable con la calidad.
El Futuro de BMW: Electrificación, Conectividad y Conducción Autónoma
BMW está invirtiendo fuertemente en el desarrollo de nuevas tecnologías, como la electrificación, la conectividad y la conducción autónoma, para asegurar su futuro en la industria automotriz. La marca tiene como objetivo ofrecer una amplia gama de automóviles eléctricos e híbridos enchufables en los próximos años, y ya ha lanzado modelos exitosos como el BMW i3, el BMW i4 y el BMW iX. Además, BMW está trabajando en el desarrollo de baterías de nueva generación con mayor densidad energética y menor tiempo de carga.
La conectividad es otra área clave de enfoque para BMW. La marca está desarrollando sistemas de conectividad avanzados que permiten a los conductores acceder a información en tiempo real, controlar funciones del automóvil de forma remota y disfrutar de una experiencia de conducción más segura y confortable. BMW también está trabajando en el desarrollo de sistemas de conducción autónoma, con el objetivo de ofrecer automóviles que puedan conducir de forma segura y eficiente en una variedad de condiciones.
El futuro de BMW se basa en la combinación de la tradición y la innovación. La marca seguirá fabricando automóviles de alta calidad con un diseño distintivo y una experiencia de conducción emocionante, al tiempo que adopta nuevas tecnologías y se adapta a las necesidades cambiantes de los clientes.
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