Rasgos lingüístico-etnográficos de un área lateral: Nahuelbuta

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En este artículo se describe el carácter conservador del castellano hablado en Nahuelbuta (noroeste de la Araucanía), aspecto ligado a formas de cultura de raíz colonial, mantenidas por una sociedad hispano-criolla de tipo fronterizo que, históricamente, desplazó a la población nativa hacia territorios vecinos y que ha permanecido bastante desvinculada de las formas culturales urbanas.

Presentación

Los autores de este artículo pretenden dar a conocer el estado de avance de una investigación iniciada en el año 2001 acerca del tema El legado hispánico en la estructura lingüístico-etnográfica de Nahuelbuta.

La metodología de trabajo se apoya en criterios fundamentados por la dialectología y en parte por la sociolingüística, y ha comprendido recolección de materiales en seis sectores geográficos del área elegida (Santa Juana, Las Cachañas-San Jerónimo, Maitenrehue, Los Alpes-Chanleo, Vegas Blancas y San Alfonso). Hasta ahora se ha trabajado en cinco de ellos.

Para el registro de materiales in situ se elaboró previamente un cuestionario lingüístico-etnográfico, el cual ha sido aplicado a informantes cuidadosamente elegidos por su mayor permanencia en cada lugar y su conocimiento y competencia comunicativa para dar cuenta de los distintos aspectos de la vida rural. Se ha recurrido también a las grabaciones magnetofónicas, especialmente para el registro de textos orales, y a la cámara de video con el propósito secundario de editar un documental sobre el tema de estudio.

Nahuelbuta es el nombre de un cordón montañoso de la cordillera de la Costa, situado en la parte noroccidental de la Araucanía (centro-sur de Chile), zona de confluencia de terrenos pertenecientes a cuatro provincias: Concepción, Arauco, Bío-Bío y Malleco. La denominación es de origen mapuche y ha sido traducida, no muy propiamente, como 'tigre grande'.

Nahuelbuta es también el nombre de un extenso Parque Nacional, perteneciente a la comuna de Angol y situado en la parte central de dicho cordón montañoso, cuya característica fundamental es la de ser una rica reserva de especies nativas de la fauna y de la flora, donde destacan los bosques de hualle, lenga y añosas e imponentes araucarias.

Pero la cordillera de Nahuelbuta es también el hábitat de un grupo humano bastante singular. La compleja configuración geográfica de este territorio y su carácter de espacio lateral y "fronterizo" han permitido que perduren aquí formas tradicionales de vida y de expresión cultural heredadas de los colonos hispano-criollos que en siglos pasados, y especialmente desde fines del siglo diecinueve, se radicaron en estas tierras.

Ellos provenían de la zona de colonización más segura, situada al norte del río Bío-Bío, y su acceso al sur de esa "frontera" se vio favorecido por las campañas militares que desplazaron a la población nativa hacia el sur, hacia la costa y hacia la precordillera andina.

Las principales observaciones que se desprenden del trabajo en terreno apuntan al carácter esencialmente conservador de los medios en que se sustenta la vida de Nahuelbuta. Recién se ha iniciado ahí la electrificación y hasta hace pocas décadas no había caminos adecuados para comunicarse con los centros urbanos.

Ahora circulan microbuses y otros vehículos motorizados; pero el caballo y la carreta tirada por bueyes siguen siendo necesarios donde el relieve es particularmente irregular. La explotación maderera y la elaboración de carbón vegetal fueron actividades importantes en el pasado, pero en la actualidad se han reducido a niveles muy bajos en razón de la política estatal de protección del bosque nativo.

Actualmente los habitantes de Nahuelbuta mantienen una simple economía de subsistencia, basada en la crianza de aves de corral y escaso ganado porcino, vacuno y lanar y una decreciente artesanía textil. En cuanto al rubro agrícola, ellos cultivan papas, hortalizas y trigo en baja escala, mediante el empleo de prácticas tradicionales manuales y sólo con el auxilio de la fuerza animal.

En tales circunstancias, el castellano se ha mantenido también con un carácter bastante conservador, situación que está cambiando entre los jóvenes y niños que han tenido y tienen mayores posibilidades de acceso a la escolaridad y a los contactos con la cultura urbana. En la población mayor, el léxico es, por lo general, de vieja raigambre hispánica, especialmente en lo relativo a nombres de labores campestres y de artefactos construidos al modo de los primeros colonos.

La influencia indígena (mapuche) es escasa, pero verificable especialmente en los nombres del telar, así como también en los nombres de especies nativas de la flora y de la fauna; y, por supuesto, en la toponimia. Por otra parte, este castellano ha asimilado algunos de los dialectalismos bastante propios del habla popular chilena y, en particular, ciertos ruralismos característicos del centro del país.

El léxico recopilado por medio de un cuestionario ad hoc se presenta como esencialmente unitario en cinco de los seis sectores estudiados hasta ahora. Por esta razón no resulta relevante indicar el lugar de procedencia de cada forma registrada.

En el aspecto fónico, este hablar participa de las tendencias dialectales más generales del castellano de Chile: seseo, yeísmo, aspiración de la ­s en situación implosiva y debilitamiento de la ­d­ intervocálica. En el presente artículo se empleará sólo una transcripción fónica amplia, indicadora de estas tendencias generales, más cuando en el área de estudio que comprende este proyecto no se han observado matices fónicos especiales.

Un rasgo morfosintáctico que llama la atención en los textos orales es el voseo, pero más que el pronominal, el verbal. No obstante, cabe acotar que este rasgo no es propio del discurso directo de los narradores, sino que éstos lo utilizan preferentemente para caracterizar el habla de algunos personajes de sus relatos. Y, según el comportamiento lingüístico observado, particularmente el voseo verbal es percibido como un rasgo más característico del habla urbana que del habla rural.

Cultura Material y Campos Léxicos

El carbón

La elaboración de carbón vegetal se practica preferentemente en los valles y cerros correspondientes a la parte central de la Cordillera de Nahuelbuta y donde el monte es más abundante en especies nativas. Hasta hace algunos años esta actividad llegó a ser muy importante y para algunos sectores cordilleranos el ingreso económico de los habitantes en ese rubro alcanzó hasta un 42%, superando incluso a la tradicional compra y venta de ganado que sólo bordeaba el 26%.

Sin embargo, el panorama actual es distinto. Hacer y vender carbón ya no es rentable, debido a la prohibición de la tala indiscriminada del bosque por parte del Estado y también a la menor demanda de este producto.

Los datos recogidos a través de la aplicación del Cuestionario permiten conocer y estudiar más profundamente la lengua viva de estos sectores rurales. Se encontraron tres clases de horno: orno, orniya y marikone(s). La descripción del primero corresponde a una construcción que se hace sobre la superficie de la tierra, en la cual se emplea barro y paxa, ladriyo y tierra kolorá.

En la parte superior de este horno, cuya terminación puede ser redonda o cónica, se encuentra la yabe o bokete 'chimenea', mientras que en la parte lateral inferior están las troneras (4 ó 5) o conductos para dar salida al humo de la combustión. Al frente, se encuentra situada la pwerta o bokete. En cambio, la orniya se construye habitualmente en el corte del camino, denominado padrón y, por lo general, se aprovecha el relieve del terreno para este fin. Este horno también tiene una yabe y troneras.

Según los informantes, el horno bautizado con sentido figurado como marikón o marikone(s) se debe a la mezcla de los dos modelos anteriores, ya que una mitad está hecha en el corte del camino y la otra sobre la superficie de la tierra.

El carboneo se inicia con la colocación de las astillas 'leños', en la cámara o fogón del horno, seguido de un largo proceso y cuidado del fuego, por medio de las chimeneas, durante los días de la combustión. De preferencia la leña utilizada es la de gwaye, raulí, peumo, laurel y mardoño 'madroño'.

Como se puede advertir, se hace referencia a estas especies con denominaciones mapuches (las tres primeras) y con denominaciones hispánicas (los dos últimas), pero, en general, la presencia de léxico indígena en el habla de Nahuelbuta es bastante precaria. Finalmente, cada hornada produce un promedio de 35 sacos de carbón, producto que se clasifica en tres clases: granao 'grande', oksixedo 'molido' y tisone(h). La denominación oksixedo probablemente se haya formado sobre la base de cisco, que significa precisamente 'carbón menudo'.

La trilla

Los materiales recopilados sobre esta actividad pertenecen al lugar de Monterrey, Comuna de Nacimiento, y fueron proporcionados por la familia Castro, que conserva esta tradición por más de 25 años en la Parcela Mirasol. La triya a yegwa o triya a yegwa swelta son las denominaciones más comunes usadas en esta zona.

Esta se inicia cuando el trigo está puesto en la era o era estaká 'piso de tierra plano y de forma redonda', donde la yegwa swelta, flaka(h) o kabayoh resistenteh pisan la parba, parba botá, montón sentral o morro de mies. Los jinetes o parexah de ensiyaoh (4 jinetes) o triyadores a cargo de hacer galopar las bestias, van montados en la siya o montura y disponen de rjenda(h) y una wahka 'látigo' y, a juicio del dweño (d)e la triya o dirixente, ellos deben caracterizarse por ser rapi(d)oh, abilosoh, entendidoh y konosedores de su oficio.

También colaboran en la parte central del ruedo alrededor de 10 ó más orketeroh, cuya función es remover la mies trillada y agregar otro poco con la orketa mientras descansan los caballos. En calidad de colaboradores está el portero i koperador o pwertero, quien cuida la entrada, relevo o salida de los caballos de la era, más dos personas que se conocen con el nombre de arreadoreh.

Aspecto complementario de la trilla es la preparación de la comida que los trilladores han de consumir al mediar su jornada de trabajo. Ella está a cargo de la dueña de casa, sus hijas y algunas vecinas, y consiste fundamentalmente en carne asada de cordero, acompañada de papas cocidas al agua y abundante ensalada. La chicha de uva y la mistela no pueden faltar; tampoco unos panecillos dulces llamados paxaritoh. Todo es servido con especial cuidado.

Concluida la trilla, se procede a abentar y trahpaljallo el trigo para quitarle con la ayuda del viento la paxa, el kapotiyo, capote o koleto y, de este modo, evitar que el trigo quede koletudo. Concluye esta actividad cuando el dueño de la trilla procede a guardar los granos en el granero 'cajón de madera', en el alfolí 'cajón grande' (equivalente a 10 almudes, unos 100 kilos, según el informante), en sakoh o a dehtaxo 'a granel'. En total, en esta parcela cosechan unos 1.000 kilos de trigo.

El molino

Llama mucho la atención que los molinos harineros movidos por la fuerza del agua todavía estén vigentes en los valles cordilleranos de esta zona, después de más de 500 años del descubrimiento de América. Desde el punto de vista lingüístico y etnográfico representan en la actualidad un vivo testimonio del legado hispánico en esta área dialectal, cuya vigencia se debe al aislamiento natural en que se han mantenido hasta ahora. Además, sorprende que tanto su estructura (molino de aceña o de rodezno horizontal) como su terminología aparezcan estrechamente emparentadas con el molino de Chiloé y con el hispano-portugués.

Históricamente los molinos encontrados en la Cordillera de Nahuelbuta no son originarios de esa zona y su presencia se remonta a la época de la colonización.

Durante la primera etapa de la investigación se han encontrado 29 molinos harineros en los sectores cordilleranos. Sin duda que este hallazgo relativo a la cantidad de molinos existentes en la zona ha sobrepasado las expectativas de los investigadores en lo lingüístico y en lo etnográfico. Por el momento, la información recopilada ha permitido elaborar láminas sobre la distribución geográfica de este antiguo ingenio campesino y también sobre su estructura.

En relación con esta última, 14 son movidos por rodezno, 8 por aceña o rueda, 4 por turbina metálica 'especie de aceña', y 2 fueron modernizados. Además, de los 29 molinos visitados 13 funcionan regularmente y 16 ya no funcionan, debido al deterioro de algunas piezas o al abandono por parte de sus antiguos dueños.

Las designaciones más frecuentes para referirse a ellos son molino (d)e rodesno, ...kon rodesno, ...de rosno, molino arinero, molino de kampo, molino (d)e agwa o (d)e turbina. Debido al relieve del terreno la caída del agua se hace en forma directa y sólo algunos almacenan agua en represa, ehtanke o tranke para moler. De manera que en muchos sectores el agua llega hasta el rode(s)no, rodenno (hasta con 10 paletah 'álabes', según el informante) a través de la kanoga (variante de canoa), chiflone o kanal. Lo mismo sucede para aquellos que funcionan con aceña tradicional o metálica: rweda, rweda kon rayo o turbina.

El eje vertical que transmite la fuerza rotatoria del rodezno a la piedra superior se denomina exe, palagerro, palayerro o parayerro (con alternancia acústica de r~l). La voz original castellana que designa esta pieza es el parahúso con su variante palahúso, y curiosamente en esta zona la voz original ha sido sustituida por el nombre de la espiga, palahierro, en que termina el extremo inferior del árbol vertical del molino. Resta decir, que aquí al punto de apoyo del árbol se denomina piñón, pepa, bolo, tasa y dehkanso.

Entre los elementos mecánicos ubicados en la parte alta del molino que dan vida a la molienda se encuentran un depósito donde se coloca el trigo, denominado tolba, tolwa o tolgwa. En la parte inferior de la tolva está ubicada la kanogita, kaxonsito o tubo, especie de canaleta que permite el de...

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