El Señor Wormwood y el Universo Narrativo de Roald Dahl

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La obra de Roald Dahl ha trascendido generaciones, cautivando a lectores de todas las edades con sus historias llenas de magia, humor y personajes inolvidables. Dentro de este universo, el personaje del Señor Wormwood, padre de Matilda, destaca por su representación de la negligencia parental y la falta de valores. A través de Matilda, Dahl ofrece una crítica mordaz a la sociedad y a las relaciones familiares disfuncionales.

El Autor y el Narrador en la Obra de Dahl

Para comprender la complejidad de los personajes de Dahl, es crucial distinguir entre el autor real y el autor implícito representado en la obra. El autor implícito se convierte en una parte integral del enunciado ficcional, estableciendo un pacto narrativo con el lector.

Gracias a Genette, que identificó la voz narrativa y la diferenció del modo, es posible estudiar aspectos vinculados a las peculiaridades de quien se expresa en la narración. El estudioso francés planteó la importancia de la observación y del análisis de los aspectos relacionados con el tiempo y con el sujeto de la enunciación que residen en el discurso narrativo, pues sus múltiples variaciones reflejan uno de los valores identificativos de los textos contemporáneos. El lector es guiado por una voz que transmite una información que, asumida y referida por la figura de un personaje o por una entidad independiente de la otra, pretende captar su atención y obtener con ella el pacto narrativo. Para que se dé esta situación, entre otros factores, debe articularse en función de las exigencias del lector posible.

Por otro lado, interesa en este trabajo detenerse en el parámetro de la voz narrativa pues tradicionalmente los textos literarios infantiles y juveniles han estado marcados por el principio de simplicidad. Dicha condición está tendiendo a transformarse en narrativa infantil y juvenil contemporánea sobre todo en lo que se refiere a la estructura y a la perspectiva según ha demostrado la investigadora catalana Teresa Colomer. […] la evolución literaria de la producción que ha introducido modelos literarios que requerían nuevas condiciones de enunciación.

Uno de los motivos que explican la transformación del discurso narrativo infantil y juvenil actual tiene que ver, como explica Colomer, por el proceso de psicologización con el que se ha ampliado sustancialmente el ámbito temático que ha favorecido sin duda la presencia de puntos de vista narrativos cercanos al mundo íntimo del personaje con el que el lector inexperto puede sentirse identificado. Por lo que se podría pensar que la instancia narrativa también forma parte esencial en el proceso de acercamiento al lector a participar activamente en la acción narrativa e ir perdiendo su función clásica de actuar como guía y protector del lector. Se atestigua pues la tendencia a la variabilidad de voces narrativas que dotan de mayor viveza al discurso narrativo y apelan visiblemente al lector.

La Voz del Autor y su Función en la Narración

La aparición de la voz del autor es frecuente en las novelas de Dahl. La singularidad de la aparición de la voz del autor hasta el momento mismo del comienzo de la acción narrativa podría ser considerada el punto de partida del proceso de ficcionalización posterior. No obstante, no hay que olvidar que los títulos de los capítulos a menudo contienen información que pertenece a la diégesis del relato y desempeñan así una función proléptica de adelantar el contenido o paraliteraria.

Como consecuencia, se crea desde el inicio un juego basado en la alteración de planos narrativos en los que se constata la variabilidad de sujetos de la enunciación entre el yo-yo y el yo-él: en Charlie y..., por ejemplo, en el primer capítulo, el sujeto de la enunciación coincide en la forma yo-yo en parte del desarrollo del capítulo ([16] “Pero aún no os he hablado de la única cosa que torturaba al pequeño Charlie...”), aunque su título responde al esquema yo-él ([11] “Aquí viene Charlie”). Desde un punto de vista formal, esta voz aparece asociada al presente de indicativo con carácter pancrónico (“ocurre”, “hay”, “se deja”, “empiezan”) frente al imperfecto empleado como tiempo identificativo de la diégesis del relato (“era”, “esperaban”, “resplandecía”, etc.) [Formas verbales extraídas alternativamente de Matilda y Los Cretinos.].

Por otro lado, el uso del presente de indicativo favorece la sincronía de planos entre el autor implícito representado y el receptor implícito representado o narratario. Es importante destacar que en estas cuatro novelas la voz del autor se hace sustancialmente más presente en el transcurso de los primeros capítulos que en el resto del relato. En Matilda es el autor el que da comienzo al discurso haciendo una reflexión en la que evalúa duramente la consideración equivocada de ciertos padres hacia sus hijos, y extiende dicha reflexión hasta que da comienzo al relato propiamente dicho.

Tal contundencia en los enunciados extraídos de Matilda se ve reforzada por el empleo de calificativos opuestos en breves párrafos (“repugnante”,“maravilloso”, “genio”, “auténtico desastre”), estructuras superlativas y sintagmas adjetivales con modificadores y cuantificadores (“el ser más repugnante”, “aún más lejos”, “muy mal”, “auténtico desastre”, “especialmente odiosa”), y expresiones hechas y comparaciones que evidencian la opinión crítica y mordaz del autor al respecto (“... es seguro, como hay infierno”; “... En Los Cretinos y La maravillosa... [Los Cretinos, 9] Cuando un hombre se deja crecer el pelo por toda la cara es imposible adivinar qué aspecto tiene. Sin embargo, en Charlie y... [11] Estos dos señores tan viejos son el padre y la madre del señor Bucket. Se llaman abuelo Joe y abuela Josephine. Y estos dos señores tan viejos son el padre y la madre de la señora Bucket.

Así, la voz del autor desempeña en estas novelas una función digresiva, en la que muestra abiertamente su forma de discurrir, que sirve para contextualizar la situación que seguidamente se va a relatar, y toma una posición que justifica la elección de los acontecimientos elegidos por el narrador de la diégesis.

  • Función digresiva: la voz del autor expresa una opinión personal acerca del contenido que está narrando aunque, a veces, recurre a las generalidades del saber común.
  • Función estructuradora: la voz del autor retoma, adelanta, redirige u ordena la narración con el fin de dotar de cohesión al discurso narrativo.
  • Función de desviación paratextual: la voz del autor invita al lector a salirse del texto para atender a otros elementos que no son estrictamente textuales, como las ilustraciones, o a adoptar determinada línea de pensamiento o acción para enfrentarse al contenido del texto.

El Señor Wormwood: Un Padre Negligente

El Señor Wormwood es el padre de Matilda, un hombre deshonesto y poco ético que trabaja como vendedor de autos usados. Junto con su esposa, Zinnia Wormwood, representa la negligencia parental y la falta de interés en el bienestar de su hija. Ambos personajes son frívolos y superficiales, ignorando las necesidades e intereses de Matilda.

Matilda era una niña prodigiosa, brillante e ingeniosa, pero desafortunadamente no encontraba en su familia el apoyo que necesitaba. Desde muy pequeña, sus padres la ignoraban, o peor aún, la trataban como una molestia. El señor y la señora Wormwood, su padre un vendedor de autos sin escrúpulos y su madre una mujer frívola y superficial, no comprendían el talento de Matilda y la trataban como si fuera un estorbo.

Matilda: Una Historia de Empoderamiento

Matilda narra la historia de una niña extraordinaria con una inteligencia sobresaliente que crece en una familia que no la valora. Sus padres la consideran una molestia, y en la escuela, su vida no es más fácil debido a la directora tiránica, la señorita Tronchatoro. Matilda encuentra refugio en los libros y desarrolla habilidades excepcionales, incluida la telequinesis.

Cuando llegó el momento de ir a la escuela, Matilda conoció a la señorita Honey, una maestra dulce y comprensiva que rápidamente notó su intelecto inusual. La señorita Honey le dio a Matilda el ánimo que tanto necesitaba, convirtiéndose en el primer adulto en su vida que la valoraba y la trataba con cariño y respeto. Sin embargo, en la escuela no todo era perfecto. La directora, la temida señorita Tronchatoro, era una mujer gigantesca y cruel, quien gobernaba con terror y disciplina extrema, imponiendo castigos horrendos a los estudiantes que se atrevían a desafiarla.

Un día, al descubrir que tenía el poder de mover objetos con su mente, Matilda decidió usar su habilidad para combatir la injusticia y defender a sus compañeros. Con un plan meticuloso y estratégico, comenzó a practicar su habilidad, hasta que logró manipular pequeños objetos a voluntad. Así, poco a poco, ideó formas de engañar y atemorizar a Tronchatoro para darle una lección.

Después de la victoria, los padres de Matilda deciden abandonar el pueblo precipitadamente, temiendo problemas legales por las malas prácticas del padre. La señorita Honey, viendo la vulnerabilidad de Matilda, le ofreció quedarse con ella, una oferta que Matilda aceptó con inmensa alegría. Así, Matilda finalmente encontró el hogar amoroso y el cuidado que siempre había merecido. Rodeada de cariño y comprensión, la niña prodigio pudo por fin desarrollar su potencial en un ambiente seguro y lleno de amor, con la certeza de que en el futuro podría lograr todo lo que se propusiera.

Adaptaciones de Matilda

La historia de Matilda ha sido adaptada en diversas ocasiones, incluyendo:

  • Una película de 1996 dirigida por Danny DeVito.
  • Un musical aclamado en Broadway.
  • Una nueva adaptación en formato de musical producida por Netflix en 2022.

Elenco de la adaptación de Netflix

El elenco de la adaptación de Netflix incluye a:

  • Alisha Weir como Matilda Wormwood
  • Emma Thompson como Señorita Tronchatoro
  • Lashana Lynch como Señorita Miel
  • Stephen Graham como Sr. Wormwood
  • Andrea Riseborough como Sra. Wormwood
  • Sindhu Vee como Sra. Phelps

Temas Centrales en Matilda

La obra Matilda de Roald Dahl transmite varias enseñanzas profundas a través de la vida de su joven protagonista.

  • La inteligencia y la educación como herramientas de empoderamiento: Matilda es una niña prodigio que encuentra en los libros una vía de escape de su realidad hostil.
  • El valor de la bondad y la empatía: A pesar de la crueldad que la rodea, Matilda muestra compasión y empatía, especialmente hacia la señorita Miel.
  • La justicia y el coraje para enfrentar la opresión: Matilda representa el coraje necesario para enfrentarse a figuras de autoridad abusivas, como sus propios padres y la temible señorita Tronchatoro.
  • La importancia de las personas que inspiran y protegen: La relación entre Matilda y la señorita Miel simboliza la influencia positiva de los adultos comprensivos en la vida de los jóvenes.

Conclusión

En resumen, Matilda celebra la curiosidad, la resistencia y la búsqueda de justicia, alentando a los lectores a ser valientes, a cultivar su inteligencia y a rodearse de personas que les ayuden a crecer. Dahl también invita a los adultos a reflexionar sobre el poder que tienen para impactar positivamente en la vida de los jóvenes.

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