Todos los caminos parecen conducir a la electromovilidad. Actualmente, casi nadie duda de las ventajas de los vehículos eléctricos: son más eficientes, necesitan menos mantenimiento y, lo más importante, sus motores no producen ninguna emisión contaminante.
Adopción de Vehículos Eléctricos en Chile
En Chile, de acuerdo a datos del INE, de los 6.251.852 permisos de circulación que se entregaron el 2022, solo 8.799 fueron para vehículos eléctricos, incluídos los híbridos. Es decir, menos del 0,15 por ciento.
“El principal obstáculo por ahora sigue siendo el costo”, dice Juan Carlos Madrigal, académico del Departamento de Tecnologías de la Energía de la Universidad de Atacama, donde ha liderado varios cursos y programas sobre electromovilidad.
“En algunas partes de Europa, para que este proceso se acelere, los estados subvencionan: si el auto a combustión vale diez y el eléctrico quince, el gobierno subsidia seis para que cueste nueve”, explica Madrigal.
Por ahora, en Chile solo hay programas que subvencionan la compra de taxis y colectivos eléctricos, además de varios planes para que las flotas de buses del transporte público también lo sean, no solo en Santiago sino también en ciudades como Antofagasta, Copiapó, La Serena y Concepción.
El Impacto de la Matriz Energética
Pero la conclusión no es tan simple. Además, la magnitud de su huella de carbono también dependerá de las fuentes de donde provenga la electricidad con que se carga. “No tendría mucho sentido avanzar tan rápido hacia un parque vehicular completamente eléctrico si es que seguimos teniendo una matriz contaminante”, opina Madrigal.
Chile, especialmente en la última década, ha sabido aprovechar su potencial geográfico para aumentar las fuentes renovables de energía eléctrica. En 2013, por ejemplo, solo el 33 por ciento venía de sistemas limpios. Diez años después, el escenario es bastante distinto: el porcentaje de fuentes renovables, según las empresas Generadoras de Chile, casi se duplicó y llegó a un 62 por ciento (22,3 por ciento hidráulica, 24,1 por ciento solar, 13 por ciento eólica; 2,3 por ciento biomasa y 0,3% geotérmica).
Esto significa que en Chile sí resulta más ecológico conducir un auto de motor eléctrico que seguir moviéndose con uno a combustión.
Comparación de Emisiones y Costos
En general, un vehículo a gasolina tradicional y mediano -como los llamados hatchback- emite unos 143 gramos de CO2 por kilómetro. Uno eléctrico del mismo tamaño, cargado con el mix eléctrico promedio de la UE (40 por ciento de fuentes renovables y 20 por ciento nuclear), genera entre 60 y 76 gramos de CO2 por kilómetro.
No hace falta lubricarlos -por lo que uno se puede olvidar del cambio de aceite- y no hay tantas probabilidades de que fallen.
Por ejemplo, el Dolphin Mini de BYD, marca china de autos eléctricos, tiene una batería con capacidad de 30 kWh. Cargarla completa al costo actual -150 pesos en marzo de 2024- costaría unos 4.500 pesos y su rendimiento es de 10 kilómetros por kW. Un Chevrolet Sail, por su parte -uno de los modelos más vendidos en Chile- tiene un estanque de 45 litros, que llenarlo al precio actual de la bencina -1.130 pesos en marzo de 2024- cuesta 50.850 pesos. ¿Entonces? Andar en el auto eléctrico es cinco veces más barato que en uno a combustible.
“Actualmente”, dice JuanCarlos Madrigal, “lo típico es que un auto eléctrico tenga al menos unos 300 kilómetros de autonomía.
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