Anatomía de las Aves: Huesos Neumáticos y Adaptaciones al Vuelo

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Las aves silvestres son una pieza clave en el marco de la biodiversidad. La observación de las aves permite involucrarnos en una aventura que enriquece el conocimiento de la naturaleza y fomenta su cuidado. Gracias a sus cantos y comportamientos, es posible vincularnos con ellas tanto en ambientes urbanos como rurales.

Anatomía General de las Aves

El esqueleto de las aves es ligero y resistente. Evolucionó para poder adaptarse al vuelo y sufrió cambios de importancia: algunos huesos, como el cráneo y alas, se fusionaron para hacerlo más liviano.

Son huesos huecos, con cámaras aéreas en su interior, donde la suma de su peso es menor que la totalidad de las plumas. Los huesos, al ser neumáticos parecen ser frágiles, pero tienen una fortaleza en sus trabéculas internas que son parecidas a los tensores de los puentes metálicos.

La columna tiende a ser móvil en parte cervical y rígida en la caja torácica, donde existe un hueso frontal, largo y curvo llamado esternón, con una gran quilla en la que se insertan los músculos pectorales. Estos músculos son grandes y fuertes, que generan el batido de las alas, pero en aves corredoras como el avestruz, tienen músculos más desarrollados en las patas.

Sin duda las alas son la parte de mayor adaptación de las aves. Cuentan con fuertes tendones que las recorren y están fusionadas con los huesos de la mano donde se insertan las plumas. El color de la musculatura de un ave depende de la irrigación sanguínea, mientras más irrigación posee, más roja es la musculatura, por lo que las aves voladoras son de musculatura roja y las aves no voladoras poseen musculatura blanca, por ejemplo, los pollos.

Las aves pueden consumir oxígeno a una velocidad altísima. Sus órganos han tenido que adaptarse para ello. De hecho, sus pulmones son pequeños, casi rígidos y auxiliados por nueve sacos aéreos distribuidos por el cuerpo, que funcionan como fuelles pero que no realizan intercambio gaseoso pero si optimizan el sistema de ventilación y alivianan el peso del ave.

Los pulmones poseen una estructura intrapulmonar, llamados parabronquios, los cuales funcionan similar a un radiador, donde la sangre y el aire corren en sentido opuesto. Por ello, en contraposición al pulmón de los mamíferos, usan todo el volumen inhalado Poseen un corazón muy complejo, similar al de los reptiles, pero con cuatro cavidades en lugar de tres.

El sistema circulatorio distribuye nutrientes y oxígeno por el organismo al ritmo de sus necesidades. El tamaño del corazón y los latidos varían según el peso y actividad del ave. Las aves mayores tienen corazones más pequeños y lentos. Por ejemplo, el corazón de una gaviota late 130 veces por minuto y durante el vuelo 625, en contraposición al corazón de un Colibrí que puede latir 700 veces por minuto.

El aparato digestivo presenta algunas particularidades como un buche en el esofago, donde la comida es almacenada para la digestión o para alimentar a las crías. Al no poseer dientes, ingieren alimento sin masticar y es el estómago el encargado de triturar. Está dividido en dos cavidades: estómago glandular o proventrículo, que secretan ácidos y el estómago muscular o molleja, cuyas paredes musculosas trituran lo ingerido.

Algunas aves cuentan con un buche que les permite almacenar el alimento y luego digerirlo para así exponerse menos a los predadores. Este proceso digestivo es muy rápido, debido a la demanda energética del vuelo. El aparato termina en la cloaca, orificio excretor que comparte con sistema urinario. Las aves asimilan casi toda el agua, que por lo general la extraen de su alimento.

En cuanto a la molleja, existen diferentes tipos según su alimentación. La molleja de aves granívoras, posee paredes musculares muy gruesas y una fuerte mucosa o piel interior para poder romper las semillas mientras que la molleja de las aves carnívoras poseen paredes delgadas, ya que la digestión la hacen en el proventrículo.

¿Por qué vuelan las aves?

El cuerpo y las plumas reducen la fricción con el aire, lo que mejora la sustentación. Los músculos fuertes, huesos livianos y sacos aéreos, junto a la circulación cerrada y doble, aportan eficiencia. Sus alas impulsan, mantienen y guían a las aves en vuelo. Su arquitectura interna contribuye a la estabilidad, la ubicación de sus patas y las ayuda a concentrar el peso cerca del centro de gravedad. Las altas exigencias del vuelo son compensadas por una elevada tasa metabólica y su alimentación es aprovechada al máximo posible.

Los Sentidos de un Ave

Los órganos de los sentidos de las aves se encuentran centralizados en la cabeza, excepto el tacto que está en todo el cuerpo. Con vista privilegiada, son las que tienen los ojos más grandes en relación con el tamaño del cuerpo. El campo de la visión es muy amplio, superior a 300 grados, pero en general tienen poca visión binocular.

El oído, un simple orificio, muy refinado en aves cazadoras nocturnas, las ayuda a percibir sonidos inaudibles para el ser humano, detectando presas en pleno vuelo. El tacto y olfato, en cambio, solo en algunas aves cobran relevancia y el gusto es casi inexistente.

Visión

Es el sentido más desarrollado, ya que las aves dependen de él para tener éxito en el vuelo. Poseen ojos grandes, en la mayoría más anchos que profundos con cristalino y córnea proyectadas hacia adelante. Los músculos en torno deforman el ojo, modifican el lente y obtienen mayor agudeza visual.

Las aves cazadoras, la distancia a los objetos es asunto de vida o muerte por lo que tienden a tener ojos ubicados hacia el frente, con grandes áreas de visión binocular a diferencia de otras aves, que poseen ojos laterales, calculan distancia moviendo la cabeza pero registran un campo mayor para no ser presa para depredadores. El búho es el ave que posee mayor visión binocular: puede ver en 70 grados.

Audición

Es un sentido más simple que en los mamíferos. Poseen una estructura llamada culumella, hueso que se comparte con reptiles. Oído muy desarrollado y escuchan con gran proximidad, donde el hombre escucha una notas, el ave puede escuchar muchas más. Es fundamental para el equilibrio, factor clave en el vuelo y en algunas especies sirve como barómetro, indicando la altura.

Tacto

Está bien desarrollado en picos y lenguas en varias aves, principalmente en las que buscan alimento, como aves costeras o carpinteros. En general la lengua es estrecha con pocas papilas gustativas, pero si distinguen gustos como salado, dulce, ácido y amargo.

Olfato

Está poco desarrollado, si bien la cavidad es amplia, el epitelio olfativo es reducido. Sólo en algunas está más desarrollado como en las aves carroñeras, como el Cóndor.

Cantos, Cortejo y Apareamiento

En el transcurso de la evolución, las vértebras de la cola se fueron fusionando en un pigostilo y en su reemplazo surgieron plumas de diferentes tamaños y colores, las que ofrecen múltiples usos. Pueden direccionar maniobras aéreas, actuar como freno en aterrizaje o emitir ruidos. En otros casos, los machos la usan en cortejo para deslumbrar y conquistar a la hembra.

Encontrar pareja no es fácil para ninguna especie y para las aves tampoco. Deben exhibir su plumaje con vistosos colores, ofrendas y regalos, danzas y vuelos. Todo esto ocurre en un periodo llamado Cortejo. El macho utiliza estas estrategias para que la hembra no se fije en los demás y le preste atención. algunos ritos son muy complicados y otros tiernos y delicados. Este cortejo, está directamente relacionado con los ciclos reproductivos y se realizada antes de la cópula, aunque también puede continuar después.

Existen exhibiciones aéreas, como el Aguilucho pálido, realiza el cortejo durante el vuelo, formando amplios círculos en el aire para luego dejarse caer en temerarias picadas. También hay exhibición de atributos físicos, como la Garcita blanca, que recurre a cantos, posiciones, bailes, vuelos, ruidos con objetos y exhibición de su plumas. Otros construyen escenarios, como los pájaros boyeros australianos, que arman una estructura llamada boya, la que adornan con papeles y telas de colores que atraen a la hembra. También entregan obsequios, las Águilas macho regalan a la hembra una presa, mientras que los Abejarucos obsequian insectos.

¿Tienen origen en los dinosaurios?

El origen de las aves ha sido el foco de gran controversia científica durante la historia de la taxonomía y biología evolutiva. En el siglo XVIII, las aves eran listadas a continuación de los peces voladores en las cadenas de la vida, pero con el desarrollo del pensamiento evolutivo, especialmente luego de que Charles Darwin formulara sus ideas de la evolución, fueron propuestas numerosas y diferentes hipótesis sobre el origen de las aves.

Desde entonces, las aves han sido consideradas como parientes cercanos de diversos linajes de reptiles, incluidas las tortugas, lagartos, cocodrilomorfos, diversos arcosaurios y arcosauromorfos basales, pterosaurios o reptiles voladores del Mesozoico, y los dinosaurios, tanto ornitisquios como terópodos (Chiappe y Vargas, 2003). La evidencia sustenta la hipótesis que las aves se encuentran filogenéticamente dentro de los dinosaurios terópodos, todo esto basado en comparaciones de osteología, oología (el estudio de los huevos), comportamiento e integumento, con aquellos de una variedad de terópodos no-avianos. Fundamentalmente, estas comparaciones utilizan linajes que se clasifican dentro de los Maniraptora, el grupo de terópodos que incluye a los dromaeosáuridos, oviraptóridos, troodóntidos y therizinosáuridos (Chiappe y Vargas, 2003).

Un hito importante ocurrió en Chile en 2010. Fue el hallazgo del esqueleto de un ave marina prehistórica en El Morro de Bahía Inglesa, Pelargonis chilensis, catalogada como el ave prehistórica más grande del mundo. Su descubrimiento proporcionó antecedentes sobre la fisonomía de los animales del Mioceno que habitaron la Tierra entre cinco y 10 millones de años atrás, y reveló antecedentes sobre el desarrollo biológico de la fauna terrestre. La envergadura alar del Pelagornis se calcula en un mínimo de 5,25 m. y un máximo de 6,10 m (Museo Nacional de la Historia Natural Chile, s/f).

El fósil constituye el registro más importante de la familia Pelagornithidae (Aves de dientes falsos o aves pseudodentadas) y se asigna como una nueva especie. Es uno de los pelagornítidos más grandes conocidos, donde los huesos conservados tridimensionalmente permiten el reconocimiento de muchas características osteológicas previamente desconocidas, especialmente con respecto a las vértebras, la cintura pectoral y los elementos de las extremidades (Mayr y Rubilar, 2010).

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