Christina Rosenvinge visitó tierras chilenas por primera vez un 13 de julio de 1993, en un concierto en el Teatro Teletón que trajo consigo un álbum que tan sólo un año antes había revolucionado el pop rock hispano.
Es importante destacar que para ella, ‘Que Me Parta Un Rayo’ es un disco chileno, porque han tocado estas canciones allí más que en ningún sitio, y además en su momento también tuvo tremendo éxito allí, y bueno, conectó especialmente.
Claro, eso es lo bonito, que es un disco que ha traspasado las generaciones y ha traspasado su momento. En su momento yo creo que tuvo un impacto por encima de lo musical, tuvo un impacto sociológico porque resultaba muy novedoso que una mujer hiciera rock y que cantara en español, y de esas letras que tenían tanto descaro, tanto desparpajo y al mismo tiempo tan sentimentales, porque hay algunas canciones también que hablan muy abiertamente de emociones.
Christina nos habla a través de la webcam y es casi como si viéramos a la Christina que conocimos, allá en los albores de los noventa. No tanto porque estemos hablando de un disco que grabó en 1992, como por la naturalidad y transparencia de un carácter alegre y vital que parece veinteañero.
Debe ser, quizás, porque gracias a Que me parta un rayo muchos entonces adolescentes nos hicimos amigos de ella, la hermosa y brillante mujer que cantaba canciones que no solo representaban el sentir de otras chicas, sino el de todos los que éramos, de algún modo, solitarios y rebeldes; incomprendidos y furiosos; melancólicos y encendidos.
Un Álbum Decisivo en su Carrera
Esta gira es una manera de celebrar Que me parta un rayo, un álbum que cumplió recientemente 30 años. Absolutamente, sí, Que me parta un rayo fue mi debut como cantautora, además de ser un disco muy importante.
Y como todo empezó tan fuerte, fue un disco muy especial también para mucha gente. Hasta ahora me encuentro con gente por la calle que es muy fan de ese disco en concreto. Ahí es cuando me descubro a mí misma como compositora.
Es recién cuando uno empieza a hacer canciones solo cuando ya manejas todo el proceso desde el principio, desde que nace la melodía, cómo van a sonar las canciones, cómo se van a arreglar. Pero, en realidad, todo esto enfocado desde el principio en lo que va a decir la letra.
Es muy distinto en unos sentidos y absolutamente igual en otros. Es muy distinto porque las personas cambiamos, entonces esas canciones están hechas un poco con la inocencia de alguien que acaba de aprender a tocar la guitarra, solamente sabía poner como ocho acordes, entonces con esos ocho acordes hice todo el disco entero.
Entonces, esa ingenuidad que tenía entonces, pues ahora ya encuentro que no la tengo, cuando hago canciones soy mucho más consciente de lo que hago, y sin embargo, hay algo que sigue exactamente igual que es que hay una forma de entender el mundo a través de la música y de las canciones. Entonces, ese disco es donde descubrí esto mucho más que en el proyecto anterior.
El Proceso Creativo Detrás de "Que me parta un rayo"
Sobre todo, la incertidumbre, porque yo tuve algún éxito antes, con el dúo Álex y Cristina. Pero decidí salir de ahí y empecé a componer mis propias canciones sin tener muy claro si se iban a grabar, porque la compañía discográfica era muy reacia a que yo lo hiciera.
Querían que siguiera grabando con Álex, pero para mí la cosa era o grabar el disco o abandonar la música. Y fue muy bonito, porque yo no sabía qué iba a ocurrir. Felizmente, tuve la complicidad de una serie de músicos que habían tocado con Joaquín Sabina, y también de mi hermana Teresa. Me ayudaron a hacer las maquetas. Fueron días muy divertidos. Yo tenía entonces 24, 25 años, había salido de la primera juventud y era un momento de la vida muy importante.
Es decir, hay un impulso en quien hace canciones que no cambia, tengas el estilo que tengas. El que escribe está buscando entenderse a sí mismo, por un lado, y, por otro, crear un dialogo con su generación o con la gente que tiene una forma de sentir parecida a la suya. Eso se expande. Con Que me parta un rayo se establece un vínculo con el público que ha seguido hasta ahora. Podemos decir que ellos han crecido conmigo y yo he crecido con ellos.
La Independencia y la Amistad en las Letras
“Yo que estuve en el lado salvaje, digo que nunca pienso volver”, cantas en una parte de Tú por mí, con una referencia implícita a Lou Reed. Realmente, siento que soy una persona muy cauta, así que he estado en ese lado salvaje, pero, sobre todo, como testigo.
Todo esto viene en Tú por mí, que es la canción más autobiográfica de todo el disco. Cuenta la historia con mi amiga Sarah. Ella sí que se metió en el lado salvaje. Empezó a drogarse, inició una relación con un chico y acabó prostituyéndose.
Esa canción la escribo en un momento en el que ella había desaparecido, no la encontrábamos por ninguna parte, la estábamos buscando desesperados. Luego, felizmente, apareció, se regresó a Inglaterra, de donde era, a vivir en una granja, y tuvo una vida muy feliz.
Hace 30 años, como ahora, era importante para muchas mujeres que haya una de ellas contando sus historias, más allá del amor o lo romántico, también hablando de lo cotidiano…Creo que lo que acabas de decir, en su momento, fue muy importante, y la importancia de ese disco estaba en eso. En que eran tantas las historias en primera persona del femenino, un sujeto femenino hablando y no necesariamente hablando de amor.
Tú por mí, hablaba de amistad; Voy en un coche, habla de independencia; Alguien que cuide de mí, es una canción genérica. O sea, no estaban dedicadas a un tú masculino, necesariamente. Hay alguna, sí. Ni una maldita florecita, por ejemplo, sí estaba escrita al chico con el que estaba saliendo en ese momento, que era Ray Loriga, que estaba publicando su primera novela casi al mismo tiempo que yo sacaba este disco.
La Evolución y el Impacto Continuo
Es increíble, porque se siente que en 30 años no hemos avanzado tanto. Es más, yo te diría que poco. Ahora sí hay un chorro de mujeres haciendo música, pero la cuestión es que la dependencia emocional está a la orden del día. Y queda pendiente, por supuesto, la sexualización de las mujeres.
Las canciones que, cuando las acabo, me producen esa sensación, son las que parece que no son mías, son canciones que parece que pertenecen a una especie de cancionero popular atemporal. La última que he escrito de este estilo está en el último disco: El romance de la plata, y creo que también La piedra angular.
Bueno, me gustó mucho encontrarme en Nueva York con una escena muy rica, con mucha gente con mucho talento y, sin embargo, no era una escena pretenciosa como puede suponerse desde afuera. Era una escena muy abierta a los extranjeros, a cualquiera que estuviera ahí tocando, y me di cuenta hasta qué punto estaban limpios de prejuicios, con una gran predisposición a experimentar.
Cuando empecé a vender discos, había gente que pensaba que me tenía que comportar como una estrella, hacer cosas extravagantes, ponerme nombres, vestirme de cierta manera, salirme de todo lo ordinario, un poco comportarme como si estuviera en una nubecita por encima de la gente. Cuando llegué a NY me di cuenta de que allí la gente no hacia eso.
Fue muy divertido, porque donde toqué era un bar muy pequeñito, no recuerdo cómo se llamaba, ahí en NY, en el Lower East Side, y había muy poca gente. Entonces, estuve un rato preocupada, pensando en qué poca gente había ido a verme. Y un amigo me dice: “Sí, hay poca gente, pero ha venido Lou Reed a vernos”.
En esta etapa de tu carrera, ¿qué significa un premio así para ti?Me hizo mucha ilusión ganar este premio, porque te reconoce como alguien que ha contribuido de forma sustancial a la cultura de un país. Y me alegra más teniendo en cuenta que yo soy hija de inmigrantes, pues mis padres son daneses.
Para mí, haber encontrado esa patria lingüística y musical no solo en España, sino también en Latinoamérica, es lo que le ha dado sentido a mi vida. Desde una cultura familiar extraña y dramática, sin embargo, ha surgido algo que estaba en mi destino, a lo mejor, que era recorrer el mundo con la guitarra cantando canciones.
Bueno, sí, he escrito mucho y claro que lo sigo escribiendo y experimentando, sobre todo, con el cruce entre el texto cantado y el texto escrito. Me parece que hay un terreno muy rico por explorar ahí y me interesa muchísimo cómo nos lleva, incluso, a jugar con estas cosas entre el texto, la música y el directo.
El Significado Detrás de "Voy en un Coche"
Hay letras de canciones que me sorprenden todavía cómo las escribí. Como “Voy en un coche”, que tiene todas estas imágenes tan surrealistas. Cada canción tiene una historia distinta.
Siempre veo que muchísima gente decide cantar “Voy en un coche” y me hace mucha gracia. Lo increíble es que además son letras muy emocionales y yo creo que eso siempre va a lograr conectar con la generación que te escuchó por primera vez en los 90, pero también con generaciones más jóvenes. Esas cosas viscerales creo que nunca dejan de impactar.
Cada una tiene un motivo por el que está allí, ¿sabes? “Ni una maldita florecita”, por ejemplo, cuenta el viaje a París que hice con el novio que acababa de conocer y que luego se convirtió en el padre de mis hijos.
Hay una canción que siempre está ahí, que siempre es importante y que siempre me emociona, y es “Tu por mí”, pero porque tiene detrás una historia real con mi compañera de piso, con Sara. “Yo no soy tu ángel”, también, que no lo había vuelto a tocar en directo desde aquellos años y es divertidísima de tocar en directo. Cada una tiene un significado distinto.
Consejos para Nuevos Compositores
Yo creo que cuando uno escribe una canción, al margen de la música, tienes que pensar que una letra es una historia, aunque se cuente de forma fragmentaria, aunque sea de una forma concisa. La letra de una canción cuenta una historia, entonces no puede estar vacía.
Tienes que buscar tus propias palabras y tienes que intentar crear. No voy a decir “crear un mensaje” que es una palabra que no me gusta. Hay que crear un relato en el que el oyente se sienta identificado. La función de una canción, al igual que en la poesía, es ponerle palabras a emociones que son comunes a todos los seres humanos.
El objetivo final, cuando uno escribe una canción, es sacar tus demonios y que otro encuentre sus demonios en esa canción. Que pueda sentirse consolado, acompañado. Una canción es un vehículo emocional y sobre todo es una emoción que se transmite a través de la palabra.
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