Mercedes Sosa, conocida cariñosamente como "La Negra", fue una de las voces más importantes y queridas de la música popular latinoamericana. Su vida estuvo marcada por el compromiso social, la pasión por el folclore y un profundo amor por su tierra. Este artículo explora su trayectoria desde sus humildes comienzos hasta su legado imborrable.
Sus Primeros Años y el Comienzo de su Carrera
Haydée Mercedes Sosa nació en Tucumán, el 9 de julio de 1935. Comenzó a cantar muy joven y a los 15 años ganó un concurso en una estación de radio. Desde entonces, su carrera despegó, llevándola a convertirse en una figura central del folclore latinoamericano.
Compromiso Político y Exilio
Simpatizante de Perón en su juventud, Sosa apoyó durante su vida las causas de izquierda. Tras el golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, permaneció en Argentina a pesar de la represión y del hecho de que sus discos fueron prohibidos. En 1979, en un concierto en La Plata, fue arrestada en el escenario. A la Negra le habían puesto un ultimátum, años antes. Había aguantado hasta donde pudo, cantando en teatros cada vez más chicos, después en galpones y sótanos. Canciones prohibidas para gente desesperada. Finalmente, la cana se la llevó derechito desde un escenario de La Plata, y ahí se lo dijeron. O se iba, o la mataban. Y se fue. La fueron, más bien.
Y desde afuera siguió cantando, el desarraigo quemándole la voz. Cantó a Atahualpa, a Walsh, a Argentina. Después a Nascimento, a Jara, a Rodríguez y a toda Latinoamérica. Sus allegados cuentan que la Negra murió un poco al irse, y pensó luego en el suicidio más de una vez. Pero, de algún modo, siguió cantando.
El Regreso Triunfal en 1982
Siguió cantando hasta que en 1982 pudo volver. Y cuando volvió, volvió para cantar. En una seguidilla de noches de Buenos Aires cantó canciones de toda la América herida, y la gente, por primera vez en años, salió de sus casas para ir a escuchar, y a ponerse las manos en carne viva aplaudiendo y a gritar todo lo que venían callando. Fueron los recitales más memorables y emotivos de la historia no oficial argentina.
A mitad del show, “Gracias a la Vida”, la elegía de Violeta Parra que ella misma se escribió para despedirse de la vida, resumía en la voz de la Negra los años que ya habían terminado. La voz lánguida y sedosa de Mercedes parece hablar de muerte, pero no. Habla de otra cosa y la gente lo entiende, y con el aplauso atronador del final, que estremece la piel, el pueblo argentino suelta su alma a las calles y arranca a vivirse una vez más. Porque después de la muerte siempre, siempre, viene la vida.
La esperanza volvió al sur en 1982, en el Teatro Ópera de Buenos Aires, y a nosotros, que vinimos luego, nos quedó un disco (“Mercedes Sosa En Argentina” - Tropical Music, 1982) que registró para siempre aquel suceso. En esas noches, la Negra los juntó a todos, mentores y alumnos, y todos fueron. Gieco, Charly, Tarragó Ros, Ramírez, Mederos, Cura. Cantó canciones antiguas del fondo del monte, canciones nuevas para darle respeto a los jóvenes artistas que se habían quedado, y canciones de lejos para recordar a los muertos de toda Latinoamérica.
Todo el disco es una escucha obligada hoy, y es un testimonio a la unidad latinoamericana, desde el gaucho hasta el trovero. Desde el porteño hasta el quechua. Desde el andino hasta el guajiro. La Negra es la voz de Latinoamérica y contra eso no hay picana ni fusil ni yunque que aguante. Y desde ella cantan todos la paz y el propósito de quien llega al final de su camino nomás para hacerse otro y, como buen latinoamericano, sólo muere para volver a nacer.
Colaboraciones y Versatilidad Musical
En su apasionada búsqueda artística, Sosa incursionó en el rock and roll argentino, junto a populares músicos y compositores como Charly García, Fito Páez y León Gieco. Su relación con los músicos jóvenes de su país así como de otros países latinoamericanos fue constante y fructífera. Pero su mayor aporte fue quizás en el campo de la música folklórica latinoamericana, en el que mantuvo una intensa conexión con otros artistas como Atahualpa Yupanqui o Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales.
Mejor aún: canciones donde su voz encarna el diálogo entre generaciones: Mercedes cantando con su voz abierta a la memoria colectiva, siempre cambiante y en redefinición perpetua. Cumplen con estas intenciones su versión de La maza junto a Shakira, y Canción para un niño en la calle con René Pérez de Calle 13. Mercedes Sosa, su canto, su alma, son irreductibles. En todas sus interpretaciones aparecen nuevas dimensiones de un crisol abierto a cuantas experiencias de lo humano son tocadas por su voz.
"La Mami": Una Biografía Íntima
Con esa declaración, Mercedes Sosa le comunicaba a su hijo Fabián en 1965 su quiebre matrimonial del también músico Oscar Matus, lo que los obligó a partir a Buenos Aires para inaugurar una vida completamente solos, resistiendo en una precaria habitación de un hotel porteño mientras seguía con su carrera artística. Hoy Fabián Matus tiene 57 años, está al otro lado de la línea desde su país natal y completa la narración: "Esa parte de la historia de mi madre nunca se había contado. Eran horas de ausencia y dolor, pero había que transitarlas. Ella era demasiado protectora, entonces debe haber sufrido muchísimo. No sé por qué ella nunca lo contó, pero para mí era necesario, era de los primeros recuerdos que tengo: una mujer clara, con decisiones fuertes, con una rebeldía y una fuerza que siguió sosteniendo hasta el final".
El también productor encontró ese espacio al pasado en La mami, la biografía de la cantante escrita por él mismo -en colaboración con su prima, Maby Sosa-, que llegó este mes al país, y que se presenta como un testimonio más cotidiano y familiar de una de las voces definitivas del folclor latinoamericano. Una faena extendida por cinco meses, cuyo resultado incluye imágenes inéditas y arriba a librerías a siete años de la muerte de "La negra", aunque tras una ruta pedregosa. "Nunca hay tranquilidad en esta clase de revisiones. Como familia nunca hemos logrado hacer un duelo, la mamá está siempre presente, todo el tiempo. Ha sido doloroso recordar algunas cosas, porque hay experiencias que sólo yo las viví, entonces también fue un proceso de mucha limpieza interior", describe Matus, quien con los años se convirtió en representante de su progenitora.
Los Aprietos Económicos y sus Convicciones
El prefacio con el relato de sus duros inicios en Buenos Aires incluye otras secuencias elocuentes, como la intérprete enseñándole a tejer a su hijo, guardando medialunas de su desayuno para llevárselas y advertencias al límite de la rudeza: "Estamos vos y yo solos, Fabiancito. Vos tenés que hacerte cargo de tus cosas, porque estamos los dos solitos". Para Matus, esos aprietos construyeron su personalidad pública: "Todo eso marcó sus convicciones. Podría haber sido re simple para ella tocar sambas y chacareras, le habría ido divino igual, sin embargo tenía claro su compromiso social, ella pasó por lo mismo y le empezó a hablar a personas que padecieron conflictos parecidos. Es un mensaje que sostuvo toda su vida".
Tras los 60, el texto recoge su salto a la popularidad, la irrupción del movimiento bautizado como Nuevo Cancionero, sus difíciles años en el exilio, el retorno en los 80 a una Argentina prolífica en embajadores musicales y que la situó como una figura transversal y, por sobre todo, las temporadas previas a su fallecimiento de 2009, debido a una disfunción renal.
Los Últimos Años y su Legado
Una larga y brillante trayectoria en la música folclórica y popular latinoamericana tuvo “La Negra”, quien falleció la madrugada del domingo a los 74 años. La destacada folclorista argentina falleció la madrugada del domingo, a las 5:15 horas, en el Sanatorio de la Trinidad en Buenos Aires, a los 74 años, aquejada de una enfermedad renal. Considerada como una de las mayores exponentes de la música popular latinoamericana, su deceso ha producido profundas muestras de dolor tanto de sus compañeros artistas como de su público, quienes han concurrido hasta el Salón de los Pasos Perdidos de Congreso de la Nación de Argentina para despedir sus restos, que serán cremados mañana en el cementerio Chacarita.
"Su voz es única y será por siempre inolvidable. Dueña de un repertorio comprometido con la identidad latinoamericana y mujer de sensibilidad social, ‘La Negra’ fue una de las más grandes figuras que ha dado el canto popular universal", dijo la autoridad en un sentido adiós a la artista. En tanto, el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, destacó el compromiso político y social de Sosa y destacó que "caminó por el mundo con la frente alta". Punto en el que coincidió el músico y amigo de la cantante, Víctor Heredia. "Se nos está yendo el corazón. Ha sido una compañera inigualable, un privilegio de lucha. Nos dio su ejemplo de lucha para que podamos tener más justicia, más derechos, más democracia.
“La Negra” como la llamaban cariñosamente, deja una discografía extraordinaria, no sólo por su magnífica voz, sin parangón dirán muchos, sino por la cantidad de artistas latinoamericanos con los que cantó y los estilos musicales que abordó.
La edición fonográfica Mercedes Sosa Cantora fue publicada el mismo año de su muerte, acaecida el 4 de octubre de 2009, constituyéndose, tal vez premonitoriamente, en una especie de testamento artístico.
La publicación incluye un DVD con un documental testimonial, tanto del proceso de registro de cada canción junto a sus «convidados» como de jirones de su historia de vida, condensando su testamento ético y estético. Una edición fonográfica como pocas, que se escucha permanentemente con un nudo en la garganta y se mira con lágrimas en los ojos, muy lejos del sentimentalismo plano y barato de un reality. Es nuestro oído emotivo el que puede auscultar su voz en permanente diálogo con el alma ancha del pueblo de una América mestiza, dolorosa y a la vez llena de esperanza, donde la misma Mercedes Sosa señala: «Sé lo que pasa con mi voz. No es la frase que inicia el libro, pero sí la primera que conecta al autor con su historia."
Matus culmina: "Es probable que a mucha gente le den más ganas de conocer a Mercedes, porque hay capítulos que van de la hilaridad al abismo.
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