Este magnífico escenario en las tierras de Lolol, es el marco adecuado para recordar jirones de nuestra historia. Los carruajes, eran el medio de transporte comúnmente utilizado desde el siglo XVIII, cumplían una función esencial, y con el paso de los años se ha querido rescatarlos de los museos y las abandonadas cocheras y convertirlos en partícipes de un deporte noble y respetado.
El carruaje surgió en Europa, se cuenta que se hizo muy popular el fabricado en Hungría en la ciudad de Koczi, de allí el origen de su nombre que derivó en coche. El carro ligero, descubierto, fue sustituido por coches con techo para los largos viajes, más tarde con cabinas cerradas con puertas y ventanas y para las importantes ceremonias se requirió de bellas y ornamentadas carrozas.
La Introducción en América Hispana
En la América hispana, su introducción fue más tardía. El medio de transporte más común era el caballo y la mula. En la Lima virreinal, en los inicios del siglo XVIII, hicieron su aparición los primeros coches, utilizados por virreyes, funcionarios, condes, marqueses y familias adineradas. En el Santiago colonial, pocos carruajes circulaban por las calles, aunque, según Carvallo Goyeneche, las familias nobles y ricas vivían “con mucha decencia y aparato”, no solo en el interior de las casas, sino fuera de ellas.
“Usaban costosos coches y buenas libreas” para ir a los paseos públicos, hacer visitas o concurrir a bailes. Rudimentarios caminos comenzaban a comunicar el territorio. El más utilizado fue el Camino del Centro o Real, que corría al pie de los primeros cordones de la cordillera de la costa y se internaba al sur-poniente, hacia el Corregimiento de Colchagua.
También fue muy frecuentado el Camino de la Costa o Real Antiguo, que recorría los espacios abiertos del litoral. Posteriormente, el llamado Camino de la Frontera fue la principal vía de comunicación y desplazó en importancia a los dos anteriores. Recorrió el país de norte a sur y con puentes o balsas cruzó los ríos Maipo, Cachapoal, Tinguiririca, Lontué y Maule.
Por él transitaron las tropas españolas en dirección a la Frontera, las carretas transportando las cosechas, las tropillas de mulas, el correo a cargo de un jinete o postillón y, desde fines del siglo XVIII, los coches y calesas de los hacendados, los altos funcionarios y los habitantes más pudientes de las villas. Viajeros que llegaron a comienzos del siglo XIX, señalan que “en los días de fiesta, las jóvenes van al Tajamar, muy elegantes en sus sencillas calesas, arrastradas por una mula, con un negro o mulato como postillón, que la cabalga”. Las libreas eran chillonas: calzones rojos, casaca verde, sombrero de picos con forro amarillo. Los carruajes se estacionan en largas filas en un costado para mirar las carreras de caballo, y los jinetes se acercan a ellas, haciendo proezas ecuestres.
En los paseos a las quintas cercanas, las mujeres de edad asisten en pesadas carretas con toldos y los jóvenes tanto hombres como mujeres a caballo. El siglo XIX, fue la edad de oro del carruaje, diversos modelos llegaron del extranjero y otros se fabricaron en el país, de acuerdo a los usos y necesidades requeridos. Los birlochos de dos ruedas frecuentaban la ruta de Santiago a Valparaíso. En el paseo de la cañada, y en la fiesta de la pampilla, durante el gobierno de Bulnes, pintada por Charton de Treville, entremezclados en la abigarrada multitud, se observan los jinetes, carretas y calesas más refinadas en forma de bandeja con sopandas y capota.
Los elegantes coupé fueron posteriormente empleados por las familias de alcurnia. Pero, definitivamente el carruaje está estrechamente unido al mundo rural. Enlazó los dispersos pueblos, surcando los rústicos caminos, y con la llegada del ferrocarril, unió las estaciones con los cercanos caseríos y haciendas. Su uso permaneció por más tiempo en estas zonas rurales, donde era muy común hasta hace pocos años, la frecuente circulación de las llamadas cabritas.
Tradiciones y Recuerdos Personales
Cuentan que mi tatarabuelo, Pedro Felipe Iñiguez, en la década de 1870, se bajaba en la estación de Palmilla, donde lo esperaba la victoria arrastrada por los caballos tordillos, el coche de trompas y la carreta con las petacas y los almofreces, e iniciaba el largo viaje hacia San José de Marchigue, que abarcaba, La esperanza y Los maitenes. A mitad de camino lo aguardaban los caballos de refrescos, y al atardecer llegaba a las casas junto al río Rapel.
Tomar el tren y luego de cinco horas, que incluían el traslado hacia el ramal de Mario Manríquez en su coche por las calles de Lo Abarca Pichilemu, llegar a la estación de Alcones. Allí esperaba el coche cerrado y cuatro caballos enganchados en forma horizontal, lo que producía gran expectación; según los entendidos era un rock-away. Detrás venía el landó con empleados y baúles. Llegábamos a las casas de Mallermo, rendidos, mareados, pero felices.
Quisiera rendir un especial homenaje a los dueños de carruajes. Conocer de sus esfuerzos, desvelos y constante preocupación para mantener estos coches, fue un ejemplo inspirador.
El Legado en el Presente
Fruto del proyecto de título a Máster en Historia y Gestión del Patrimonio Cultural de la Universidad de los Andes, este viaje en 360º permite a los visitantes vivir una experiencia novedosa y participativa con la colección de carruajes que resguarda la institución cultural. El Museo del Carmen de Maipú cuenta con una colección de 14 carruajes que recorrieron las calles de Santiago y que pertenecieron a la Presidencia de la República, a la Catedral de Santiago, al segundo arzobispo Rafael Valentín Valdivieso y también a la magnate Isidora Goyenechea.
Entre la serie, se encuentra la Berlina de la Catedral, coche dorado comprado en Francia en 1840 y usado para la solemnidad del Corpus Christi en la Catedral Metropolitana. También se encuentra un carruaje de gala, de la prestigiosa marca francesa Million Guiet, enviado a comprar en 1890 por el Presidente José Manuel Balmaceda y que fuera utilizado casi un siglo después por la Reina Reina Isabel II en su visita a Chile en el año 1968.
“Cuando partimos este proyecto sabíamos del valor de los carruajes que conforman la colección del museo, como también que eran de las colecciones favoritas de los visitantes. Al profundizar en la experiencia de los públicos identificamos algunos desafíos en relación al relato museográfico y la educación patrimonial que quisimos abordar” comenta Eduardo Alvarado, licenciado en Educación. La licenciada en historia, Ana Elisa Bello señala: “queremos que los visitantes se lleven algo más que la impresión natural de ver y conocer los carruajes.
“Un aspecto significativo fue resolver una recurrente demanda del público visitante: conocer el interior de los coches y sentir la experiencia de estar en su interior. Esto último fue resuelto a través de la captura, en imágenes de 360º, del interior de toda la colección, permitiendo al público y visitantes virtuales tener una experiencia lo más cercana a la de estar dentro de uno de estos medios de transporte”, nos cuenta Raúl La Torre, historiador y colaborador del museo maipucino. Luis Enrique Besa, productor audiovisual y miembro del equipo de investigadores, agrega por su parte que, “un aspecto muy importante es que podrá tener un alcance mayor al que actualmente tiene.
Dentro de esta colección están también los carruajes presidenciales y eso tiene un alcance nacional. Actualmente es el coche de caballos más conocido en diversas ciudades del mundo debido a que, prácticamente, todos los de alquiler son de este modelo y sólo en Sevilla, hay más de 100 en las paradas de punto.
El tílburi es un carruaje de dos ruedas y un asiento para dos pasajeros que puede llevar capota, aunque lo normal es que no lo haga. Es un coche liviano de dos o cuatro ruedas, para el traslado de perros de caza, siendo esta última la variante más conocida.
El Uso Actual: Turismo y Recreación
Como en algunas privilegiadas ciudades del mundo, en Viña del Mar también se puede disfrutar de un entretenido paseo en carruaje por la ciudad. Una manera distinta de conocer esta metrópoli balnearia. En las inmediaciones del Hotel del Mar, encontramos una centena de carruajes antiguos a los que los habitantes locales se refieren como victorias. Con sus respectivos caballos al frente, aguardaban a algún turista que solicitara permiso para abordar.
Andar en victoria constituye una manera diferente de disfrutar el lugar que se visita. En estos carruajes abiertos tirados por caballos, es más fácil admirar, relajadamente, los encantos de Viña del Mar. Por lo general son elegidos por familias enteras o parejas de enamorados que ven en estos carruajes centenarios una atracción turística singular.
Con paso lento pero seguro, nuestra victoria tomó la Av. Perú bordeando el frente costero hasta la playa Acapulco. Luego continuó hasta el muelle Vergara, donde descendimos para observar aquel lugar, ahora devenido en paseo turístico. Nuestro paseo continuó con el tour tradicional por la ciudad. Tomamos la Av. 8 Norte y luego la Av. Libertad. A medida que avanzábamos, podíamos observar la particular arquitectura de la ciudad.
En los barrios residenciales hay bellos chalets rodeados de jardines, construidos en las primeras décadas del siglo XX, que fueron inspirados en los más variados estilos, compuestos con múltiples torrecillas-miradores. En el borde del mar, la arquitectura está enmarcada por una serie de altos edificios que se destacan por sus amplios balcones abiertos al océano Pacífico. Sobre la Av. Libertad nos detuvimos para observar la arquitectura gótica de la iglesia de las carmelitas y más adelante atravesamos todo el centro comercial hasta dar con la Av. 3 Norte, para doblar una vez más hacia la derecha y regresar al punto de partida. Antes de llegar, nos detuvimos unos instantes frente al Casino Municipal para sacarnos una fotografía en la victoria con la particular edificación de fondo.
Fue una manera tranquila y distinta de conectarnos con la belleza natural de la ciudad. Es un paseo recomendable para distender las típicas tensiones del viaje dejando que los sentidos se relajen lentamente frente a la magnificencia del estruendoso mar que baña estas costas centrales.
Tipos de Carruajes Mencionados
A continuación, se presenta una tabla con algunos de los tipos de carruajes mencionados en el texto:
| Tipo de Carruaje | Descripción |
|---|---|
| Berlina | Coche dorado usado para solemnidades, como la Berlina de la Catedral. |
| Carruaje de Gala | Carruaje lujoso utilizado en eventos importantes, como el enviado a comprar por el Presidente Balmaceda. |
| Coupé | Carruaje elegante empleado por familias de alcurnia. |
| Victoria | Carruaje utilizado para paseos turísticos, común en ciudades como Viña del Mar. |
| Tílburi | Carruaje de dos ruedas y un asiento para dos pasajeros, a veces con capota. |
| Cabrita | Carruaje común en zonas rurales de Chile hasta hace pocos años. |
| Rock-away | Coche cerrado con cuatro caballos enganchados en forma horizontal. |
| Landó | Carruaje con empleados y baúles. |
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