Conducir un vehículo puede compararse a algo así como estar permanentemente solucionando problemas. En efecto, usted es quien descubre y calcula lo que ha de hacer, y usted mismo lleva sus planes a la práctica. Además, dichos planes deben concordar con los de los demás usuarios de las vías.
El tránsito presupone y exige que se pueda confiar en los demás usuarios de las vías. También obliga a pensar que puede ser responsable de las lesiones o muerte de otras personas, y que usted mismo puede resultar víctima de los errores o de la irresponsabilidad de otros.
El sueño es una de las actividades a las que el ser humano dedica un tercio de su vida ya que es imprescindible para el correcto funcionamiento psicofisiológico. La falta de descanso al volante, junto con el alcohol y las drogas, es una de las principales causas de muerte en las carreteras.
Según datos publicados por Conaset, un 18% de los accidentes de tránsito en Chile son causados directa o indirectamente por la fatiga, y 31% por falta de sueño. A pesar de que lo ideal es descansar 8 horas diarias, las estadísticas revelan que el 19% de la población no lo cumple, mientras que el 91% no puede elegir el momento de descanso. Se comprueba que dormir menos de 4 horas para realizar tareas que requieren concentración, supone un importante deterioro.
¿Te cuesta mantener la atención sobre la carretera?, ¿te pesan los ojos, no los puedes mantener abiertos?, ¿te sientes cansado y fatigado? Todos estos síntomas los hemos experimentado al momento de conducir. Sin embargo, el peligro que puede producir el que no estemos atentos a las condiciones del tránsito, puede provocar un accidente. Para conducir es imprescindible estar descansado ya que la conducción requiere de una total atención, esfuerzo físico y mental.
Factores y Causas del Cansancio al Conducir
Existen varios tipos de insomnio: por un lado el primario, que hay que diferenciarlo de la narcolepsia y el secundario, que se relaciona con enfermedades como la ansiedad, el trastorno bipolar o alteraciones cronobiológicas como:
- Dormirse temprano y despertarse pronto.
- Mala distribución de los periodos de sueño.
- Trabajar en turnos cambiantes.
- Jet lag
Las personas que padecen esta patología son las mayores de 50 años, ya que cuanta más edad se tiene es más fácil sufrir procesos de alteración en el descanso, según el servicio de teleasistencia Atenzia, lo que fomenta la falta de atención provocando distracciones o relajación, y exposición al accidente.
Lamentablemente, en ocasiones lo único que no se chequea es el estado del conductor. Y no hablamos de manejar con alcohol en el cuerpo, lo que ya sería una infracción gravísima, sino del estado físico de quien va al volante, si ha descansado lo necesario para estar llevando el vehículo.
Según Conaset, entre el 15% y el 30% de los accidentes de tráfico son causados directa o indirectamente por la fatiga o la somnolencia, respectivamente. Además de los profesionales del transporte, es recomendable que cualquiera que haga uso de su vehículo aprenda a detectar las sensaciones que pueden indicar que está padeciendo fatiga o somnolencia.
Entre los principales indicadores de peligro, existen señales como: la pesadez en los párpados y picor cansancio en los ojos, la aparición de visión borrosa o doble, tendencia a acomodarse en el asiento y reajustes posturales, bostezos continuos y caídas repetidas de cabeza o dificultad para concentrarse o permanecer alerta.
Cómo Afecta el Cansancio a las Habilidades al Volante
Un ejemplo común de distracción cognitiva al volante es la fatiga del conductor. El cansancio disminuye la capacidad de alerta de una persona y afecta a su capacidad de conducción, independientemente de su nivel de experiencia. Por ello, un conductor fatigado tiene un mayor riesgo de verse implicado en un accidente. La necesidad de dormir es una de las necesidades primarias de las más importantes que tiene el ser humano. Si no se duerme nada o no se duerme lo suficiente, el organismo reacciona con toda una serie de desajustes, muchos de los cuales son altamente peligrosos para el conductor.
Los efectos de la falta de sueño más relevantes en relación con la conducción son:
- Reducción de la vigilancia: el sistema nervioso se relaja y se empieza a perder el control.
- El tiempo de reacción es más lento: la acumulación de horas de vigilia afecta negativamente a la capacidad de reacción y dificulta el mantenerse atento a la conducción. Al aumentar el tiempo de reacción, el conductor tardará más en frenar para evitar un choque o colisión.
- Aparición de “microsueños”: se trata del efecto más peligroso y se produce entre conductores que conducen durante muchas horas y duermen poco. En periodos mínimos de tiempo (2-3 segundos) se pierde la consciencia respecto a la carretera, señales u otros vehículos. Son los causantes de accidentes que no tienen una explicación clara y que se producen en tramos rectos, con salida de la vía.
- Disminución de los reflejos: los músculos se relajan, llegando incluso a veces a producirse leves temblores en las manos y en las piernas.
- Pérdida de agudeza visual: provocando una visión borrosa y una mayor fatiga y cansancio ocular.
Además, se pueden producir graves consecuencias que afectan la seguridad vial no solo de la persona que maneja en este estado, sino la de todos los conductores expuestos:
- Tiempos de reacción: La somnolencia aumenta potencialmente el tiempo que se tarda en reaccionar ante diferentes situaciones del tráfico, por ejemplo, frenar a tiempo ante un imprevisto para evitar una colisión.
- Menor concentración: Sufrir fatiga o somnolencia hace más complicado mantener la concentración en la conducción, en donde aparecen las distracciones. Ello además se potencia en trayectos habituales y conocidos (monótonos), así como en condiciones de poco tráfico en las que tendemos a relajarnos más.
- Toma de decisiones más lenta y más errores: Ambos trastornos también inciden en la capacidad de procesar información y de reacción. Además, aumentan la frecuencia de tomar decisiones equivocadas en situaciones comprometidas que exigen una rápida respuesta.
- Alteraciones motoras: Cuando se está cansado o no se ha descansado correctamente, los músculos tienden a relajarse, causando que los movimientos sean más lentos y menos precisos. También pueden aparecer leves temblores en las manos u otras partes del cuerpo.
- Alteración de las funciones sensoriales: La somnolencia exige estímulos más intensos para percibirlos correctamente. Uno de los sentidos que más sufre en este supuesto es la vista, en donde cuesta más enfocar y en ocasiones puede producir visión borrosa o fatiga ocular, sobre todo en las horas nocturnas.
- Alteraciones en la percepción: La somnolencia hace que se tienda a captar peor o incorrectamente las señales, así como luces o sonidos. En caso de insomnio prologando, los conductores incluso pueden llegar a padecer alucinaciones e ilusiones visuales.
- Microsueños: Muchos accidentes graves son producidos por periodos de pocos segundos de duración en los que el automovilista se queda ligeramente dormido, por lo que no presta atención alguna a lo que encuentra en la carretera. El mayor problema de éstos es que el conductor nos es consciente de que los ha sufrido.
Medidas Preventivas y Consejos
Para combatir estos problemas, especialmente si habrá varias horas de manejo, la recomendación es seguir unos pequeños consejos:
- Dormir y descansar bien el día anterior a manejar (mínimo siete horas).
- Planificar el recorrido incluyendo intervalos de reposo no superiores a tres horas o cada 200 km.
- Hacer pausas activas, de mínimo treinta minutos, que te permitan descansar.
- Alimentarse de forma liviana.
- Hidratarse durante el viaje, en especial si es en días de calor.
- Mantener la temperatura lo más agradable posible, entre 18° y 21°. Si estamos en días de frío, a mayor temperatura se puede incidir mayor sueño.
Si se tiene sueño, parar a descansar 10 minutos y refrescarse con agua fría, ya que favorece la estimulación. Descansar media hora aproximadamente cada 200 kilómetros, y realizar ejercicios de estiramiento de piernas y brazos.
El Papel de la Tecnología
La tecnología de detección de hábitos en la conducción experimentó un importante progreso tecnológico, colaborando al sector del transporte de diversas industrias a obtener información valiosa sobre el estado de sus conductores y vehículos. Sin embargo, es el uso adecuado de la información generada lo que contribuye directamente en la seguridad vial y en el cumplimiento de los estándares en el caso de la minería.
‘Las cámaras con inteligencia artificial detectan fatiga, somnolencia y todo tipo de distracciones en cabina, y permiten a los administradores de flota conocer los hábitos de conducción en tiempo real. Con esta información, pueden aconsejarles a través de mensajes de voz sobre qué pueden hacer para mejorarlos o, en caso necesario, enviar una alerta inmediata para que el conductor modifique la conducta de riesgo’, explica el ejecutivo de Blackay.
Esta solución integrada actúa antes y después del siniestro. Si el accidente ocurre, es posible saber qué ha pasado y, sobre todo, cuál o cuáles han sido los desencadenantes.
tags:



