Con apenas 5 años ya acompañaba a Michael en las carreras. Para la prensa y los hinchas, la imagen de volver a ver a un Schumacher a bordo de un Ferrari era demasiado tentadora.
“¿Cómo le podrías decir que no a ese apellido?”. Así respondió el director deportivo de Ferrari, Maurizio Arrivabene, hace algunas semanas cuando le preguntaron sobre las opciones de que Mick Schumacher alguna vez se suba a competir en los bólidos rojos que su padre hizo famosos.
Las consultas no eran antojadizas. La “Scuderia” había invitado al muchacho de 19 años a recorrer sus instalaciones durante el Gran Premio de Italia, a comienzos de septiembre.
“Con un nombre como el suyo, que ha sido parte de nuestra historia, las puertas siempre estarán abiertas aquí”, agregó Arrivabene.
Pero, ¿es sólo un apellido o Mick tiene realmente pasta de piloto de Fórmula Uno?
Mick Betsch: Los Primeros Pasos en el Automovilismo
Nacido en 1999 -cuando Michael ya era piloto estrella de Ferrari- su infancia la pasó alrededor del mundo tuerca. Por eso, a su padre y madre, Corinna, no les extrañó que desde pequeño demostrara un interés por los autos y la velocidad.
Tenía apenas 9 años cuando se subió por primera vez a un carro de competencia, en los karts de la Formula 4 alemana. Y tomó una decisión crucial, que marcaría su bitácora posterior: pese a que podría abrirle muchas puertas y darle más oportunidades, prefirió no correr como un Schumacher, sino simplemente como “Mick Betsch”, el apellido de soltera de su madre.
A medida que avanzaba en los circuitos locales, ese deseo de no aprovechar la fama de Michael se mantuvo. En 2013, cuando ascendió al campeonato nacional y empezó a correr en competencias continentales, en su casco y al costado de su auto simplemente se leía “Mick Junior”. Sólo los hinchas más fanáticos y la prensa especializada conocían su verdadera identidad.
Pero cuando en diciembre de ese año Michael sufrió el terrible accidente esquiando -que lo mantiene en estado vegetal hasta ahora- decidió no seguir “ocultando” su herencia. Mick lo acompañaba en esa fatídica travesía por los Alpes suizos.
En su honor, el “Schumacher” por fin apareció en su ficha de competencia.
“Es mi ídolo”, le reconoció en marzo de 2017 a la BBC, una de sus pocas intervenciones en los medios, pese a su creciente fama. “Todo lo que soy, es por él. Jugó un papel muy importante en mi vida y en mi carrera”.
Una que en el último par de años dio un salto gigante. Aunque no faltan los rivales que, de cuando en cuando, dicen que sus éxitos sólo se deben a su famoso apellido, tras terminar tercero y segundo en las Fórmula Cuatro italianas y alemanas, el año pasado dio el salto a la prestigiosa Fórmula Tres, una de las antesalas directas a la F1 que suele reclutar sistemáticamente a sus campeones.
Algo que está a punto de conseguir: en sólo su segunda temporada, a falta de una fecha este fin de semana en el circuito de Hockenheim, Alemania, marcha puntero con mucha distancia.
El Legado de Michael Schumacher
“Tiene los genes de su padre”, dijo en agosto Gerhard Berger, exrrival de Michael en las pistas y actual promotor de la F3. “Está mostrando sus cualidades y todas las opciones están abiertas para él”.
Con su campaña actual, de hecho ya consiguió los puntos para optar a la licencia para correr en la máxima competencia, pero él prefiere tomárselo con calma. Dice que no le complica seguir en las escalas previas, como la Formula 2 europea, muy fiel a su estilo. “Me gusta porque vamos a una ciudad y no me conoce nadie, simplemente me puedo dedicar a correr”, reconoció este año. “Hemos tenido conversaciones”, confirmó.
Su actual equipo, la italiana Prema, tiene una larga historia de asociación con Ferrari, al punto que se le considera como una filial informal donde frecuentemente detecta nuevos talentos. Pero hace varios años que tiene un preacuerdo con Mercedes, el gigante motor de su país y lejos el mejor equipo de los últimos años. Y, según la prensa tuerca, la escudería Toro Rosso ya le ofreció formalmente una butaca para el próximo año, cuando apenas habrá cumplido 20. De hecho, en este momento, tanto ellos como Williams aún no confirman sus dos plazas de piloto para el 2019.
Hoy, la pregunta no es si Mick llegará a la F1, sino que cuándo y dónde.
Y, por eso, la única pena será que -salvo un milagro- su padre jamás lo podrá ver correr en las mismas pistas donde él se convirtió en leyenda.
8 carreras ganadas lleva en la Formula 3, una de las antesalas a la F1.
tags:



