¿Qué son las Mercedes de Tierra? Definición y Contexto Histórico

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Para poder entender el complejo sistema de entrega de territorios indígenas, es crucial manejar un vocabulario base. Empezaremos por definir algunos conceptos clave relacionados con la restitución de tierras a los pueblos originarios en Chile.

Conceptos Clave

  • Aplicabilidad: Es el nombre coloquial que reciben los “Informes Jurídicos Administrativos”. Consiste en la certificación por parte de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (Conadi) de que determinada comunidad puede acceder a la restitución de tierras y que le es aplicable el artículo 20 letra b) de la Ley Indígena.
  • Títulos de merced: Documentos entregados entre 1884 y 1929 a las comunidades mapuche que fueron reubicadas en el proceso de ocupación de La Araucanía.
  • Títulos de comisario: Son los documentos entregados por el Estado a las familias mapuche que fueron reubicadas de sus terrenos, a partir de 1823.
  • Títulos de realengo: Son más antiguos que los títulos de merced y de comisario y, al igual que estos, son el reconocimiento jurídico de los derechos territoriales de las comunidades huilliche.
  • Tierras perturbadas: La Ley de Presupuestos de 2016 incorporó una glosa que prohíbe a la Conadi comprar tierras que estén “perturbadas”.
  • Fondo de Tierras y Aguas: Es el sistema que contempla la Ley Indígena de 1993 para restituir territorios a los pueblos originarios.
  • Pueblos originarios: Según la Ley Indígena el Estado denomina a los pueblos indígenas como aquellos “descendientes de las agrupaciones humanas precolombinas, que conservan manifestaciones culturales, siendo la tierra su fundamento de existencia”.
  • Registro de comunidades indígenas: Es una especie de padrón realizado por la Conadi de las comunidades indígenas que se han registrado y que reclaman tierras.

Origen y Significado de los Títulos de Merced

El título merced surge a finales del siglo XIX como un reconocimiento de tierra mapuche del estado-nación chileno después del proceso que implicó la "pacificación" de la Araucanía. Los títulos de merced son un reconocimiento del Estado de que esos terrenos les pertenecían antes de ser quitados. Los títulos fueron otorgados por la Comisión Radicadora de Indígenas a familias de las provincias del Biobío, Arauco, Malleco, Cautín, Valdivia y Osorno. Desde una perspectiva geográfica, la formación socio-espacial que implica el título de merced se entiende como una expresión geográfica del colonialismo interno. Es decir, el colonialismo no ejercido por la hegemonía europea, sino por los estado-nación latinoamericanos sobre sus pueblos originarios.

El Proceso de Radicación y sus Consecuencias

En general, se destaca el interés estatal por consolidar la propiedad rural privada, mediante el reconocimiento rápido de los propietarios con títulos y de los ocupantes efectivos y el término de las comunidades indígenas. La demora en implementar la comisión señalada facilitó la pérdida de tierras por los indígenas.

Ahí hay un tema súper interesante de entender, ¿qué es lo que se busca con esta figura de la reducción territorial? Por una parte se buscó fragmentar el territorio, donde un lof grande que reunía muchas familias posteriormente se vio dividido en fragmentos, donde las familias ya no tenían una articulación política, tampoco un reconocimiento familiar de su kupalme, de su linaje familiar, y se transformaron en desconocidos que habitan un mismo territorio.

Además, lo que llamamos las políticas de contención territorial de las demandas mapuche se ve hasta el día de hoy. Por ejemplo, el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dice expresamente que los pueblos originarios tienen derecho al reconocimiento de su tierra, territorio y territorialidad. Sin embargo, si bien Chile suscribe el convenio, lo hace a través de la tierra titulada, es decir, las que están a través del título de merced o compras...

Investigación y Acción Participativa

En 2012, el Seminario Internacional sobre Integración Latinoamericana Desde Abajo reunió movimientos sociales de la región en lucha por autonomía territorial, marcando el quehacer investigativo de Pablo Mansilla Quiñones. Trabajando en la Escuela de Geografía de la Academia de Humanismo Cristiano, Mansilla conoció experiencias y visitó territorios en Bolivia y Venezuela, desarrollando mapeos participativos con cartografía indígena para fortalecer procesos comunitarios de disputa territorial. Al regresar a Chile, colaboró con la Alianza Territorial Mapuche, desarrollando un método de investigación de acción participativa para fortalecer el conocimiento territorial en comunidades.

En Chile hay varios investigadores mapuche y no mapuche que están desarrollando mapeos indígenas con metodologías diversas. Empezamos a trabajar el año 2013 con cuatro lof mapuche, Quilape López, Liempi Colipi, Benancio Huenchupan y Pancho Curamil de la comuna de Curacautín. Ahí empezamos un proceso de construcción de mapa mapuche para poder contraargumentar la instalación de proyectos de centrales hidroeléctricas y también justificar procesos de recuperación y control territorial por forestales que están en esa zona.

La metodología se basó en tres ejes. Primero, fue mapear los territorios ancestrales, los lof, como la unidad ancestral mapuche, no la reducción. Lo segundo, fue trabajar con la idea de territorialidad, que la entendemos como la expresión de las prácticas culturales sobre el territorio, eso es súper interesante, porque es una idea poco tratada, por ejemplo las prácticas económicas, culturales, de conexión espiritual o búsqueda piñón en ciertos territorios, es decir, que va marcando el uso cotidiano del territorio. Y, en tercer lugar, mapeamos los lugares de significación cultural, con un trabajo de toponimia, es decir, de los nombres de los lugares que tienen un relato ancestral. Por ejemplo, en Curacautín muchos topónimos dan cuenta de saberes y de formas de usos ancestral.

El Rol de los Títulos de Merced en la Investigación y la Defensa Territorial

Cuando hicimos la demanda en Curacautín, lo que argumentamos era que si bien los lugares donde se estaban instalando las centrales hidroeléctricas no eran tierras mapuche tituladas, sí correspondían al territorio y a la territorialidad ancestral de las comunidades. Cuando eso se validó en las instancias judiciales, marca también un hito, un precedente porque se está reconociendo que esos conceptos de territorio y territorialidad, son muchos más amplios que la propiedad de la tierra.

Desafíos en la Academia y la Necesidad de Retribución

Es difícil validar este campo de investigación en el mundo de la academia. He trabajado en varias universidades chilenas y en general vemos que como estructura no está preparada para estas formas de trabajo, que involucra precisamente a la comunidad como actores relevantes dentro de los procesos. Muchas veces, cuando se integran, aparecen más bien como discursos vinculados con la gobernanza o participación ciudadana, que son conceptos súper compartidos desde una lógica bien neoliberal, como para blanquear ciertos procesos de falsa participación.

Luego que Alberto Curamil ganó el premio Goldman, muchas personas llegaron a hacer investigaciones, tesis o documentales que no se sabe dónde están, entonces hay que ser cuidadoso con eso, respetar y retribuir a la comunidad, de lo contrario es extractivismo académico.

Geografía Indígena y Estudios Decoloniales

En Chile hay un campo emergente de trabajo, algunos los están llamando como Geografía Indígena, yo prefiero no llamarla así, porque la categoría "indígena" no se usa mucho dentro de los espacios en los que participo, más bien geografía mapuche. Hoy día la mayoría de los campos de conocimiento de Ciencias Sociales están recuestionando sus marcos teóricos, conceptuales y metodológicos, porque siempre han sido muy eurocéntricos y se empieza a repensar desde América Latina, desde los territorios locales.

El Problema de la Propiedad de la Tierra en el Sur de Chile (1850-1930)

Uno de los asuntos más complejos en el sur de Chile, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, fue el de la propiedad de la tierra. Conflictos entre individuos, desde juicios hasta hechos de sangre; el Estado defendiendo unas nunca bien definidas tierras fiscales; desalojos violentos de ocupantes por la autoridad, etc.

En este artículo nos proponemos tratar los antecedentes de este problema, la legislación y la acción estatal para darle solución en las primeras décadas del siglo XX, y dentro de ello, finalmente, el interés por acabar con las comunidades indígenas.

Nuevos y viejos dueños de la tierra, 1850-1929

A mediados del siglo XIX se inició la llegada de inmigrantes alemanes a la provincia de Valdivia, los que se fueron estableciendo en torno a la ciudad del mismo nombre y en las zonas menos habitadas del sur, cerca de Osorno y en el lago Llanquihue. Como han planteado José Bengoa y Jorge Pinto, la ocupación, hecha a través del saqueo, la depredación y la imposición político-militar, provocó una profunda transformación en la sociedad mapuche.

Paralelamente al inicio de la ocupación, el Estado comenzó a legislar sobre las tierras del sur. Una ley importante fue la del 4 de diciembre de 1866, que permitió la fundación de poblaciones en territorios indígenas, en los terrenos que el Estado poseyera y en los que adquiriera. Asimismo, el Estado vendería en subasta pública sus terrenos en lotes de 500 hectáreas. La misma ley impidió la enajenación de terrenos entre particulares en territorio indígena (la Araucanía), con la excepción de aquellos que estuvieran inscritos y registrados. Además, ordenó que una comisión procediera al deslinde de los terrenos pertenecientes a indígenas, dándole a estos un título de merced por esas tierras a nombre de la república.

Restricciones y vulneraciones

Eran tales los abusos cometidos, que escandalizaban a las propias autoridades establecidas en la zona, que el 4 de agosto de 1874 se prohibió a los particulares la adquisición de terrenos indígenas, entre el río Malleco y el límite norte de la provincia de Valdivia, es decir, en toda la Araucanía, excepto de las propiedades ya inscritas en forma legal, con lo que el Estado pasó a ser casi el único vendedor de tierras.

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